Resulta casi indiscutible que lo primero que se analiza al tener un disco entre las manos es la portada, porque son los ojos la puerta al mundo y lo que vemos ya supone un primer filtro. Supongamos ahora que no hay otra forma de decidir si compramos o no un disco que lo que aparece en la portada, no sabemos quién es la banda ni nada más.

Hay, a buen seguro, muchos más discos que los que aquí se seleccionan que podrían entrar en esta lista y para parte de los seguidores la inclusión de alguno será causa de destierro y cien latigazos, pero dejando el corazón a un lado, no son portadas para elegir como las mejores del grupo aunque lo que esconden dentro sí que lo sea.

Black Sabbath – Paranoid (1970)

Un hombre disfrazado de ¿de qué va disfrazado? ¿De desconocido superhéroe? ¿De soldado galáctico? ¿De Halloween con lo que quedó por casa?, es fotografiado en lenta exposición con parece, técnica de lightpainting rudimentaria para que deje su rastro de movimiento, espada en mano, casco (¿de moto?) Y un escudo.

Black Sabbath Paranoid

Colores alucinógenos en su ropaje así como en el nombre de Black Sabbath y del disco ‘Paranoid’, Paranoico en castellano, pero no transmite esa sensación de Paranoia, no provoca inquietud, ni tampoco desasosiego, si se aplican criterios muy estrictos hasta resulta bastante ingenua. La verdad es que tampoco de haberse podido llamar ‘War Pigs’ la cosa cambiaría para bien. Un sinsentido de manual.

Sin embargo el disco es absoluto. Su parte lírica se llena de temas profundos, de calado, que obligan a meditar sobre lo que se está escuchando arropada por una música espeluznante, acerada, rocosa y sobre todo seminal: aquí se encuentran las bases de casi todo lo que luego llegó “Hand Of Doom”, “Paranoid”, “Rat Salad”, “Fairies Wear Boots”… es imposible no encontrar varias canciones que dejen enganchado a quien lo escuche… a pesar de lo absurdo, en todos los sentidos y se mire como se mire, de la portada.

Body Count – Body Count (1992)

Un nombre contundente que traducido libremente podría ser “Recuento de Bajas”, trazado a mano con letras góticas (o que lo pretenden) enmarcan en vertical un dibujo bastante naïf de un pandillero afroamericano al que no le cabe un esteroide en el cuerpo y que peca de exceso y desproporción, porta una gruesa cadena y una pistola.

Resulta complicado saber qué esconderá el disco, está claro que no es un grupo de soul, ni de jazz ni de R’n’B (no con ese nombre en 1992) pero entonces ¿qué pretende transmitir la portada? ¿Rabia, furia, ira? ¿Delincuencia, confrontación, violencia callejera? Entra también la duda de si nos encontramos ante un grupo “serio” o una broma musical, así que sacar el disco de su funda, dejar caer la aguja y recibir una brutal y agradable bofetada compensa esa portada.

‘Body Count’ refleja la concepción que Ice-T tenía en aquel momento de lo que una banda compuesta por afroamericanos podían hacer por el heavy metal: un lenguaje sin tapujos que habla de temas delicados que no todas las bandas de blancos podrían tratar con semejante acierto, contundencia y rotundidad. Una música a su altura, que supuso un puñetazo en la mesa reivindicando la potencia y la dureza, aquello no iba de tocar a toda velocidad ni lo más alto y duro, sino de ser ellos mismos y su propio sonido.

Deep Purple – Come Taste The Band (1975)

Cinco rostros masculinos, sonrientes la mayoría, observan desde la portada… metidos en una copa de vino y el título del disco está realizado con caligrafía romanticista, dando al disco un aspecto de que lo que contiene es un grupo de música romántica, poblado de baladonas pegajosas con cierto aroma a Varon Dandy.

La elección de la portada de ‘Come Taste The Band’ es chocante pues se trata del único trabajo en el que ni Ian Gillan ni Ritchie Blackmore están en la alineación, estaba claro que la banda quería reflejar esa situación pese a que eran asiduos de salir en sus propias portadas (Gillan ya hacía tiempo que no estaba) desde el minuto cero, pero lo hicieron de una forma muy desafortunada, mucho más que ‘Burn’ que estaría en esta lista de no existir ‘Come Taste The Band’.

Este décimo trabajo de Deep Purple pese a no contener ningún tema absoluto y apabullante, es un disco sin fisuras y el único capaz de plantarle cara al póker sagrado de ‘Burn’, ‘Fireball’ ‘In Rock’ y ‘Machine Head’ para colarse sin rubor entre los cinco mejores de la banda, un trabajo para escuchar de principio a fin mientras se reconoce que el binomio Bolin-Coverdale funciona y podría haber seguido haciéndolo de no haber muerto Tommy.

Iron Maiden – Iron Maiden (1980)

Una momia con el pelo absolutamente cardado nos observa e incluso reta desde la portada, en medio de una noche profunda que amenaza tormenta, en un barrio que no parece muy recomendable visitar a esas horas. Su mirada es desafiante y parece que nos está gritando. Y luego el logo, contundente, cortante, afilado, parece no tener relación con ese personaje.

Si es 1980 y los charts están copados por artistas como The Police, Blondie, Pretenders y The Jam en UK ¿qué está adelantando ese personaje? ¿Qué contendrá el disco? ¿Otra banda que viene a aprovechar el tirón de estas? Parecer ser así, rock agradable, fiestero y apto para casi todos los oídos, un futuro telonero de Sting.

La sorpresa es mayúscula. Es uno de los mejores discos de debú de la historia del rock. Tiene velocidad, fuerza, frescura, originalidad y valentía. No es solo un disco de heavy metal, tiene pinceladas punk y prog, sin ser ni lo uno ni lo otro. Aquí está la quintaesencia de lo que aún hoy son Iron Maiden, claro que tiene “peros”, sobre todo el tono de las guitarras, pero aún así suenan conjuntadas entre ellas de tal modo que hacen olvidar ese ligero defecto. ¿Puede alguien no rendirse a “Running Free” o “Phantom Of The Opera”?

Leño – Leño (1979)

Amantes del collage, aquí tienen un ejemplo de lo que se obtiene cuando se hace deprisa. Cuatro personajes aparecen en las portadas (tiene dos, la original y la de la reedición, ambas dignas de estar aquí), a muchos les recordará al ‘The Lamb Lies Down In Broadway’ de Genesis, en cuanto a composición e incluso al ‘Abbey Road’ de The Beatles por su significado visual, pero sin alcanzar las cotas estéticas de ambos.

Una variedad estética caótica, en la que cada miembro de la banda viste como quiere, todo rematado en un fondo amarillo huevo que impregna hasta a los músicos, un contundente marco negro y el dibujo del toldo de un bar (porque la portada refleja eso mismo, la terraza de un bar) en chillones tonos rojos y verdes donde se estampa el nombre del grupo. Una locura que provoca no saber a qué atenerse ni siquiera teniendo en cuenta los parámetros de La Movida.

Pero Leño eran un gran grupo, y su música era lo que importaba de verdad, de este modo su disco de debú, otro de esos imprescindibles, contiene joyas inmarchitables como “Sodoma Y Chabola”, “Castigo”, “Este Madrid” o la insuperable “El Tren” en una demostración que hay veces en que la carátula del disco no merecer tenerla entre las manos mientras se escucha.

Máquina – Why! (1970)

¿Un reloj de bolsillo dentro de un cruasán? Pues sí, esa es la portada, recortados sobre fondo blanco y con los textos “why?” y “máquina!” sobre ellos sin saber cuál puede ser el nombre del grupo y el título del disco. Tan sobrio como absurdo, tan enigmático como naïf, tan sencillo como indescriptible. Una portada sobre la que uno se detiene un segundo, sonríe y sigue buscando.

Máquina! siguen siendo hoy día una de las bandas más desconocidas de España pese a su tremenda importancia pues son uno de los grandes pilares del rock progresivo nacional y este ‘Why?’ es sin duda alguno uno de los mejores discos de rock de todos los tiempos.Y no es una boutade decir algo así. Pero tanto esta, como la portada de su segundo y último disco ‘En directo’ no son dignas de lo que contienen.

Cuatro temas a los que no se pueden poner “peros”, donde el que da título al disco se convierte en una demoledora improvisación de casi veinticinco minutos en dos partes que demuestran la enorme creatividad y la potente calidad musical del grupo. Si “Le Me Born” o la que abre, “I Believe” no dejan boquiabierto al oyente, es que no está preparado aún para apreciar la calidad de Máquina!

Probot – Probot (2004)

Las portadas Do-It-Yourself no son solo cosa de los años en los que Photoshop y los programas de diseño por ordenador no existían. Un alienígena, o un monstruo o un transformer de AliExpress ocupa la parte central del disco, mientras el nombre, fabricado con tuberías, parece formar parte de su cuerpo. El personaje no intimida, tampoco genera simpatías, sí, acaso, un algo de lástima mientras viene a la mente un comentario que dice, más o menos, “un niño de siete años lo haría mejor”. Pero el caso es que lo hizo Michel Langevin (“Away” de Voivod) y a partir de ahí muchas cosas ya se comprenden.

Probot no es ni un disco ni una banda, sino un proyecto único y de momento irrepetible y tal vez sea esta cualidad la que de un poco de sentido a la portada. El homenaje de Dave Grohl al heavy metal creando temas para Cronos, Lemmy, Max Cavalera o Tom G. Warrior entre otros y es aquí cuando surge la duda, vista la portada y sabiendo que Grohl anda cerca ¿qué tal queda el homenaje?

Pues hay que reconocer que mantiene una linea media muy aceptable y ciertas cotas que superan ese nivel como “The Emerald Law” (con Wino de The Obsessed/Saint Vitus), “Red War” con Max Cavalera o “Ice Cold Man”la que hizo para Lee Dorrian, pero sobre todas ellas, por quién está detrás, es “Shake Your Blood” donde Lemmy está absoluto. Tal vez sea un trabajo un tanto sobrevalorado, pero hay que reconocer que es mucho mejor que otros de su época.

Rush – Fly By Night (1975)

Un enorme y orondo búho blanco con las alas extendidas, posado en la nieve, mira con unos ojos  dorados cuya luz se contrapone con la tenebrosa que le rodea y sobre él el nombre del grupo, Rush y el título del álbum, ‘Fly By Night’ en una tipografía nada agraciada. Vale, el animal es uno de los más indicados para representar lo que el título quiere transmitir, pero es que no está volando y además no aporta nada más, ni artístico ni de significado al concepto del disco.

Luego, una vez escuchado el disco y la canción homónima también resulta complicado saber en qué estaban pensando Jim Ladwing y Agi Chicago, la parte de dirección artística del disco, cuando seleccionaron a Eraldo Carugati para encargarle esa pintura, si se tiene en cuenta que pocos años después hizo las maravillosas ‘Peter Criss’, ‘Ace Frehley’, ‘Paul Stanley’ y ‘Gen Simmons’ para KISS.

El segundo trabajo de Rush supuso un salto de calidad y la llegada de Neil Peart para consolidar el trío que ya no variaría hasta el fallecimiento de este en 2020. Tratar de relegar ‘Fly By Night’ fuera de un top-five del grupo sería una temeridad, pues contiene joyas tan excelentes como la encantadora “By-Thor And The Snow Dog”, la poderosa “Anthem” o “Fly By Night” imperecerdera. Siempre queda darle vueltas para tratar de encontrarle sentido.

Voivod – Dimension Hatröss (1988)

Tal vez sean las portadas de Voivod las únicas que merezcan un apartado propio en una lista así. El omnipresente vampiro post-apocalíptico Voivod que aparece en todas ellas es el ejemplo prototípico de algo que a simple vista puedes amar o repudiar, sin términos medios. Obra de Away, el batería del grupo, es una criatura compleja de asimilar con independencia de conocer o no su particular universo.

Parte indisociable de su filosofía, imagen y música, las portadas de Voivod tienen ese punto de personalidad que ningún otro grupo logró pues a diferencia de otros, como Iron Maiden, no se aprecia evolución estética ni relación clara y directa con el tema que trata el disco. Lo más positivo es que son identificables a golpe de vista, nadie más posee una imagenería así y tampoco ha sido copiada, como con Eddie.

‘Dimension Hatröss’ es quizá el mejor disco de Voivod. La evolución y mejoría del grupo era patente trabajo tras trabajo y este cuarto supuso la cima absoluta, el punto de inflexión a partir del cual solo podría tratar de no caer en la copia o bajar mucho las expectativas. “Psychic Vacuum”, “Experiment” o “Technocratic Manipulators” son grandes temas que se ven superados por la absoluta “Tribal Convictions” el resumen perfecto de la calidad del disco, si la portada llega a estar al nivel de la música sería un trabajo para estar en un museo.

Toni De Lola