El sexto disco de estudio de la banda australiana fue publicado el 27 de julio de 1979. Uno de los trabajos de más éxito y, tristemente, el último con el cantante Bon Scott que falleció el 19 de febrero del año siguiente. Los temas clásicos de este álbum serán inmortales.

Si hay dos discos clave en la carrera de AC/DC esos son, sin duda, los dos primeros trabajos que grabaron con Robert John “Mutt” Lange como productor. Tras la extensa gira de “Powerage” y el incendiario directo “If You Want Blood You’ve Got It”, la banda se encontraba en la difícil posición de encarar su salto definitivo al mercado americano. Pese a que todos sus discos hasta la fecha habían sido producidos por el duo de George Young y Harry Vanda, el entorno de la banda -y Atlantic Records- consideraban que la banda no podría conquistar USA si no trabajaba con un productor que les ofreciese un sonido más atractivo a nivel comercial.

Ante esta falta de respeto hacia su hermano George, Angus y Malcolm junto al resto de la banda empezaron a trabajar con el sudafricano Eddie Kramer, hasta entonces conocido por haber trabajado con Jimi Hendrix o en grandes obras de Kiss como el directo “Alive”. Pero tras unas sesiones en Miami, Florida, Kramer y la banda no conseguían entenderse. El manager, Michael Browning, consiguió asegurarse los servicios de Lange. Poco después, AC/DC despidieron a Browning como manager y firmaron con Peter Mensch, hoy manager de Metallica entre otros. Las grabaciones comenzaron en los Chalk Farm de Londres en marzo de 1979, donde el grupo pasó tres meses -toda una novedad para un grupo que no solía pasar ni un mes grabando sus discos. Lange enseñó a Bon Scott a coordinar mejor su respiración a la hora de cantar y consiguió que Angus se sentase a su lado para ejecutar los solos bajo su sosegada pero firme dirección.

El disco, finalmente editado el 27 de Julio de 1979, se convirtió en el último trabajo con Bon Scott al frente, quien moriría ahogado en su propio vómito apenas unos meses después, el 19 de Febrero de 1980.

Con canciones como el tema título, uno de los clásicos más indiscutibles de la historia del rock, “Walk All Over You”, “Touch Too Much” o “Shot Down in Flames”, AC/DC firmaron el trabajo que les llevó a la gran fama, aunque canciones como el blues sórdido de “Night Prowler” les traerían grandes problemas en 1985, cuando un asesino en serie llamado Richard Ramirez se declaró fan de AC/DC y la prensa y autoridades señalaron esa canción como la inspiración para el asesino.

Sergi Ramos