La celebración del aniversario de ‘Highway To Hell’ es un buen pretexto para rememorar las mejores composiciones de AC/DC durante la época de Bon Scott, la más querida por muchos de sus seguidores. En tan solo 6 años crearon una cantidad de himnos por la que muchas bandas suspirarían. Elegir solo 10 es una tarea difícil, pero no imposible.

El 27 de Julio de 2019 se celebró el 40º aniversario del disco ‘Highway To Hell’, una de las mayores obras maestras del rock en particular y de la música en general. Fue el auténtico punto de inflexión que hizo convertirse a los australianos en estrellas. También el primero con un productor totalmente ajeno a su núcleo de confianza –los cuatro trabajos anteriores estuvieron bajo la tutela de George Young, junto con su mano derecha Harry Vanda-, donde cambiaron alguno de sus férreos esquemas en pos de mayores éxitos, principalmente en Norteamérica, que en pleno 1979 se le resistía pese a haber realizado numerosas giras por territorio estadounidense.

‘Highway To Hell’ también marca el fin de una era, la de Bon Scott, el tatuado vocalista nacido en Escocia jamás volvería a entrar en un estudio con los hermanos Young, lo que todavía añade un halo más de misticismo al álbum en cuestión. Sus 10 canciones llevaron al sonido de AC/DC a otro nivel, puliendo su sucio rock n’ roll heredero del blues en hits validos incluso para la radio comercial de la época. La mano de Robert “Mutt” Lange fue esencial para realizar tal cambio, cosa que quedaría demostrado en su siguiente ‘Black In Black’, pero eso ya es otra historia diferente. La impactante portada, con los cinco integrantes en pose chulesca y Angus Young convertido en un travieso diablo, es la más mediática de toda su carrera, y se puede ver impresa en miles de camisetas de fans (y no tan fans) a lo largo del mundo.

La etapa Bon Scott

Con el paso del tiempo, los títulos de los discos grabados entre 1974 y 1979 por AC/DC se consolidaron en una posición de gran privilegio, después del tibio recibimiento inicial por parte de muchos críticos musicales de la época. Desde ‘High Voltage’ a ‘Highway To Hell’, pasando por ‘Let There Be Rock’ o ‘Powerage’, todos ellos se convirtieron en trabajos de referencia para muchos fans y músicos, que no dudan en citarlos cada vez que se le pregunta por los álbumes que marcaron su juventud o aquellos que le hicieron coger un instrumento por primera vez. Dentro de sus surcos existen decenas de canciones que merece la pena escuchar una y otra vez, con la voz áspera de Bon Scott y la energía desbordante de unos hermanos Young veinteañeros como principal estandarte.

Quedarse únicamente una decena de esos himnos puede traer dolores de cabeza, pero si ponemos como parámetro una amalgama entre el nivel de éxito, la calidad de la canción y lo que significó para el devenir de la banda, podemos crear una playlist de auténtico infarto. Aquí tenemos las 10 mejores canciones de AC/DC con Bon Scott. Disfruten.

10- “T.N.T.” (‘High Voltage’, 1975)

Una canción que ha nacido con estrella. En el repertorio de AC/DC existen unas cuantas composiciones con muchos más quilates a nivel musical que la aquí nombrada, sin embargo pocas que hayan transcendido tanto. Incluida en su disco de debut, “T.N.T.” tiene el honor de ser de los temas más escuchados de la banda, gracias a su simple pero seductor riff y a sus coros fácilmente recordables. El mejor ejemplo de que muchas veces menos es más.

Una de las cartas de presentación de Bon Scott como letrista, donde usó todas sus armas más ordinarias y soeces, empleando frases que han quedado para la posteridad como “Lock up your daughter, lock up your wife…”, que serían de muy mal gusto en pleno 2019. Utilizada como banda sonora en películas, videojuegos o por canales de televisión, “T.N.T.” seguirá cautivando a las nuevas generaciones de rockeros, igual que lo hizo las últimas cuatro décadas.

9- “Dirty Deeds Done Dirt Cheap” (‘Dirty Deeds Done Dirt Cheap’, 1976)

El tema que da nombre al segundo disco a nivel internacional de la banda es una parada obligada en cada uno de los conciertos de los australianos desde hace años. El riff de entrada camina con ese boogie tan característico de las guitarras de Angus y Malcolm, para más tarde dejar a Bon Scott lucirse con esas estrofas desnudas de instrumentos, narrando la historia de un asesino a sueldo que insta contratar sus servicios. Fue un single de mucho éxito en Estados Unidos a principios de los ’80, donde fue lanzado para aprovechar el rebufo del multiventas ‘Back In Black’, lo que permitió al disco homónimo alcanzar los 6 millones de unidades vendidas. Los coros del estribillo te harán levantar los brazos y sentir un fuerte subidón de adrenalina. Imprescindible.

8- “Jailbreak” (‘‘74 Jailbreak’, 1984 -single, 1976-)

Pese a que no estuviera comercializada en Estados Unidos hasta 1984 (fue parte de su EP ’74 Jailbreak’), en Reino Unido se lanzó como single, y dentro del territorio natal de la formación como parte de la versión australiana de ‘Dirty Deeds Done Dirt Cheap’. Con mucho menos reconocimiento del que merece, “Jailbreak” nos entrega una tonada muy pícara con los típicos acordes abiertos de AC/DC reinando y cabalgando a lo largo de los casi 5 minutos de duración.

En Marzo de 1976 se filmó el videoclip, con Angus vestido con traje de convicto, mientras Malcolm y el bajista Mark Evans hacen el papel de guardias, creando uno de los más graciosos y curiosos cortometrajes grabados en estos primeros años por el quinteto. En los ’90, durante la gira de presentación de ‘The Razor’s Edge’ la composición se alargaba de manera mayúscula, ya que era la encargada de albergar el solo central de Angus Young, relevada posteriormente por “The Jack”.

7- “Riff Raff” (‘Powerage’, 1978)

‘Powerage’ es el trabajo de AC/DC favorito de gente como Keith Richards, lo que nos da una idea de lo que te puedes encontrar en él: mucho rock n’ roll, mucho ritmo, grandes guitarrazos…todo menos un gran hit que suene en la radio. Sin duda el álbum menos comercial de la etapa setentera del grupo, ni siquiera “Rock N’ Roll Damnation” (que fue hecho a medida y a última hora con ese fin) logró convertirse en un éxito.

Pero en cambio se pueden encontrar auténticos torbellinos como este “Riff Raff” donde Angus Young se convierte en el maestro de ceremonias, dejando la parte vocal en un segundo plano, forzando su Gibson SG al borde del colapso, con solos cuasi heavy metaleros. Su entrada en el setlist –en los bises, nada más y nada menos- en la última gira con Axl Rose a la voz fue una sorpresa mayúscula, que logró que a muchos le dolieran menos los casi 100 euros de la entrada.

6- “If You Want Blood (You’ve Got It)” (‘Highway To Hell’, 1979)

La llegada de “Mutt” Lange en 1979 reforzó todas y cada unas de las virtudes que los músicos de AC/DC albergaban en su interior: el groove de Phil Rudd con las baquetas, el ataque de púa de Cliff Williams, el feeling de Malcolm Young con las cuerdas de su Gretsch, la manera de transmitir de Bon Scott con su voz canalla y su aura granuja, y el nervio casi enfermizo de Angus Young rasgando cada acorde y cada punteo.

“If You Want Blood (You’ve Got It)” es uno de los mejores ejemplos de cómo tiene que sonar una banda de rock n’ roll para ganar fans sin perder carisma y fuerza. Todo está en su sitio, las estrofas pegadizas dan paso a un estribillo donde las palabras del título se repiten con ímpetu, precediendo a un maravilloso solo y a un puente que no hace sino avisarte de que aquello va a acabar por todo lo alto. Otras de las que recuperaron en el tour de ‘Rock Or Bust’.

5- “Let There Be Rock” (‘Let There Be Rock’, 1977)

Un par de golpes a la caja de batería, otra entrada de guitarra sin florituras pero cargada de intensidad y voilá: aquí tenemos otra obra maestra del hard rock. ‘Let There Be Rock’ es el primer disco con Cliff Williams al bajo, después de la partida de Mark Evans, y supera por bastante lo ofrecido en el anterior ‘Dirty Deeds Done Dirt Cheap’. Una de las pocas canciones de AC/DC que sobrepasa los 6 minutos de duración, y es que su estructura no es demasiado convencional: sin estribillo (el riff hace de estribillo se podría decir) y con un sinfín de momentos solistas del guitarrista vestido de colegial.

Está claro que cuando la compusieron tenían como finalidad su interpretación en directo -que es indudablemente su hábitat natural- donde se alarga hasta alcanzar cerca de los 20 minutos, tiempo en donde aprovecha el menudo guitarrista para interactuar con el público. El vídeo, con Bon Scott vestido de cura y Angus de monaguillo, es tan cutre como cautivador. Como curiosidad decir que Scott se rompió el tobillo en su famoso salto desde el altar.

4- Touch Too Much (Highway To Hell, 1979)

Una de las tonadas más melódicas de la historia de la banda (antes de que llegaran cosas como “You Shook Me All Night Long” o “Moneytaks” con Brian Johnson) que por diversas razones ha quedado relegada a un segundo plano, principalmente por la nula participación en sus presentaciones en vivo –se pudo escuchar por primera vez el 22 de Mayo de 2016 desde la muerte de Scott, también con Axl Rose como cantante-.

Fue lanzada como single de ‘Highway To Hell’, y en ella podemos encontrar una de las guitarras más vacilonas de los hermanos Young, pellizcando prácticamente las cuerdas, antes de que Bon Scott se sacara de la manga unos fraseos que dotaban a la composición de un tono lascivo y sensual, algo que afianza sobremanera la letra que discurre el espigado vocalista. Con el 40º aniversario de ‘Highway To Hell’ de por medio quizá tenga el espaldarazo mediático que se merece.

3- “It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock N’ Roll)” (‘High Voltage’, 1975)

Los orígenes escoceses de gran parte de la banda fueron vitales para la aparición de gaitas –que se baten en duelo con las guitarras en mitad de la canción- en “It’s A Long Way To The Top”, algo muy poco común en el rock de los años ’70. Cuenta la dura vida en carretera de un grupo de rock n’ roll, y la dificultad de llegar al estrellato, en un momento donde AC/DC todavía se estaba empezando a labrar un nombre en su Australia natal.

Cuando Bon Scott murió el 19 de Febrero de 1980, la canción quedó como himno en memoria de su legado, y Brian Johnson nunca la entonó en ninguno de sus innumerables shows desde 1980 hasta 2016. Su aparición de películas de éxito como ‘School Of Rock’, o la utilización de Metallica del tema en cuestión como intro en todos sus conciertos, la ha convertido en un auténtico éxito de masas. Probablemente nunca se podrá escuchar en un concierto, pero siempre nos quedará su genial videoclip, con la banda recorriendo Melbourne a lomos del remolque de una furgoneta

2- “Highway To Hell” (‘Highway To Hell’, 1979)

Muchos de los mayores himnos de rock tienen como característica principal su simpleza. Basta poner ejemplos como el “(I Can’t Get No) Satisfaction” de los Rolling Stones o “Paranoid” de Black Sabbath, que basan todo su encanto en un fraseo con gancho. Algo similar sucede con “Highway To Hell”, que con tan solo tres acordes es capaz de poner a bailar a un campo de fútbol entero. Pese a que el título haga referencia al averno, no es más que un canto en referencia a la vida durante las giras interminables.

“Highway To Hell” fue la canción que puso a AC/DC a otra división en cuanto a nivel mediático. Lanzada como primer adelanto del disco homónimo, fue de las principales culpables de que el trabajo entrara en el top 20 de los charts norteamericanos, que era uno de los principales objetivos, ya no tanto de la banda como de Atlantic Records.  Como se sabría posteriormente el sello estuvo a punto de despedir a los australianos debido a sus bajas ventas, pero entonces llego el disco de la autopista al infierno, encabezada por este gema del rock n’ roll, y se llevó todo por delante. Después de 40 años sigue sonando como el primer día.

1- “Whole Lotta Rosie” (‘Let There Be Rock’, 1977)

El puesto de honor recae en la canción lanzada en 1977 -incluida en su tercer LP ‘Let There Be Rock’- y dedicada a una de las amantes de Scott: Rosie, que solía visitar los conciertos que la banda realizaba en Tasmania (Australia), era famosa por sus grandes medidas (“She ain’t exactly pretty, ain’t exactly small…”) y el bueno de Bon no quiso dejar pasar por alto sus escarceos con ella, dedicándole una canción. El riff de guitarra ya estaba escrito por Malcolm Young mucho antes de que la letra estuviera a punto (se pueden escuchar sus inicios en una canción inédita llamada “Dirty Eyes”, publicada en el boxset ‘Bonfire’ en 1997)

No hay nada en “Whole Lotta Rosie” que no esté en su sitio: es un auténtico himno que bebe del rock n’ roll de los años ’50, con esos silencios tan pronunciados que sirven de alerta al torbellino que está a punto explotar. También alberga en su interior una de las mejores guitarras solistas de Angus Young en toda su trayectoria -no cabe duda que el pequeño guitarrista tuvo su época más inspirada en este sentido en la época que transcurre de 1977 a 1980- con sus ya consagradas incursiones por las escalas pentatónicas/blues a velocidad de vértigo. Clásico con mayúsculas.

Jano Carbia