Subjetividad e injusticia puede que sean dos de los epítetos que más se citen cuando se hace una lista excluyente que no esté basada en meros datos matemáticos, con independencia del tema que se trate.

Si esa lista versa sobre una manifestación artística y esta es tan compleja como el death metal, entonces, lo más probable, es que no sólo se citen, sino que se vociferen.

Para poder comprender mejor toda esa brillante complejidad estilística es imprescindible cerrar el espectro de observación y centrarse en aquellos inicios, en los primeros ochenta y los seis o siete años siguientes, para poder llegar, de este modo, a tener una visión aún más amplia de todo este movimiento, asentado en lo que hace ya más de 35 años se llamó death metal.

Entonces ¿qué bandas seminales serían aquellas que de ningún modo pueden obviarse a la hora de sentar las bases del death?. Dejando de lado sus ramificaciones a lo largo del tiempo y la temprana derivación hacia lo melódico (apartados que dan para sendos capítulos), así como la ausencia consciente de algunas bandas,  (Entombed, Suffocation, Nile, Dismember,…), la selección incluye aquellas que, por el momento en que surgieron y por lo que entonces y después aportaron, dejaron su impronta tanto en el movimiento como en bandas coetáneas y posteriores.

Por tanto, teniendo en cuenta que la satisfacción global a la hora de hacer una lista es una entelequia, la que viene a continuación está abierta a ser aceptada, rechazada, criticada, comentada, ampliada, modificada o reducida.

At The Gates

Comenzar dando un salto de siete años y miles de kilómetros para hablar de una banda más asociada a la vertiente “¿melódica?”, que a la propia fortaleza del sonido purista y originario, tal vez choque, salvo que se mire desde el punto de vista de la propia esencia del sonido del grupo.

Y es que ATG no pueden faltar en una revisión del death metal por mucha ortodoxia que se quiera aplicar. Negar que son fieles a los parámetros más estrictos del estilo implica perderse un exquisito bocado de realidad.

At The Gates

Piedra de toque del sonido Gothenburg, tienen el derecho a figurar en cualquier revisión por haber parido ‘Slaughter Of The Soul’, grabación que aún hoy muchas bandas querrían poder poner a su nombre y ejemplo innegable de “morir de éxito”, que llevó a la separación del grupo y a tener que esperar casi veinte años para volver a escuchar un disco de At The Gates.

Tras aquel trabajo de 1995 la banda ya estaba asentada de forma absoluta en la historia del metal. Un trabajo en el que miraron al fondo del estanque del sonido para encontrar un puñado de canciones redondas, donde no sólo el tema que le daba título sino animaladas del calibre de “Suicide Nation” o “Blinded By Fear” son auténticas creaciones para paladares muy exigentes.

¿Pero sólo por un disco tienen que estar entre las 10 bandas más influyentes de un estilo?. En el caso de At The Gates la respuesta es sí y no a la vez. Sí por lo ya expuesto y No porque a través de los tres discos anteriores es como llegaron a aquél de modo que resulta incomprensible su carrera – y su poderosa aportación al género – sin ellos.

De nuevo etiquetar a una banda provoca más efectos negativos que beneficios, ATG son paradigma de un grupo que evolucionó, llegó a un punto elevado y sufrió el vértigo de lo conseguido.

Bathory

Ahora toca no moverse de Suecia y volver a 1983 cuando Tomas Forsberg se convirtió en Quorthon, se entregó al espíritu de la condesa Elizabeth Báthory y con su apellido creó ese monstruo musical que durante algo más de veinte años regó el mundo del metal de buenos discos.

Pero, ¿qué pinta Bathory en una lista de death metal?. Puede parecer una boutade pero por mucho que se encasillen los primeros trabajos del grupo, perdón, de Quorthon, en el black metal, su sonido, su forma de cantar, el enfoque lírico y hasta la actitud, son influencia total para el death.

Quorthon Bathory

Quorthon Bathory

Del mismo modo que Miles Davis dejó sin palabras a Nancy Reagan, Quorthon, puede allá donde se encuentre, presumir de haber marcado nuevos caminos en el sonido metal un par de veces.

Aquellos cuatro discos editados entre 1984 y 1988 tienen tanta importancia que superan los muros del black para adentrarse en otros vastos océanos, incluyendo el inmenso death, aportando ideas en las bases rítmicas, abriendo ventanas a los riffs y mostrando vías por las que los vocalistas busquen llegar más allá en la guturalidad.

Negar la transversalidad de temas como el temprano “Hades” o el legado que dejaron “A Fine Day To Die” o “Call From The Grave” es una interesante vía para fomentar una discusión entre amigos, pero por mucho que se alegue, por aportar argumentos a destajo, hay que reconocer que dejar encerrado a Bathory en un solo estilo sin aceptar su influencia es cerrar los ojos a una realidad apabullante.

Death

(Purista cerrado): ¡¡¡Por fin, hombre, por fin empezamos a hablar de death metal!!! … ¿Seguro?. Estamos ante una de las bandas que se disputan, corrección, a las que se les disputa, haber bautizado el estilo. Se llaman Death y publicaron en 1984 una demo titulada ‘Death By Metal’.

Tal vez el propio Chuck Schuldiner sonreiría ante la posibilidad de dejar a su criatura circunscrita y encerrada entre unos muros más tipográficos que estilísticos, de compleja translación a la realidad. Death fueron para muchos algo más que unos precursores, unos padres fundadores, para señalarlos como una de las bandas con mayor impacto en la historia del metal.

Chuck Schuldiner – Death

‘Screamy Bloody Gore’ salió en 1987 y a partir de aquí hasta ‘Symbolic’ (1995) dejaron un reguero de grandes canciones que iban poniendo un paso más en la evolución del lado más extremo del metal. Sin caer en la autocontemplación ni en el conformismo estilístico, con cada disco avanzaban hacia ese camino que Chuck tenía muy claro. Su forma de componer, de estructurar las canciones, de interpretar más que cantar, son auténticos manuales de música extrema y por tanto de death metal.

 

El legado de Death, cercenado demasiado pronto, está tan esparcido que su nombre tiene que aparecer entre las 10 bandas más influyentes del metal, englobando todas y cada una de las manifestaciones de este sonido. Chuck Schuldiner estaba llamado a ser tan grande, a marcar su nombre en letras de oro y fuego, que su temprana muerte vino a hacer aún más enorme su leyenda.

Ese puñado de siete discos, ¡siete!, ese mágico número, resumen de forma perfecta la filosofía que Death dejaron en el estilo que contribuyeron a bautizar y evolucionar.

Possessed

Si hubiese que aplicar un único adjetivo a Possessed tendría que ser “indiscutible”. Lo es que son germen estilístico del death metal. También que su maqueta ‘Death Metal’ tiene que entrar en esa disputa por haber bautizado el estilo y, cómo no, que su concepto de las técnicas vocales, de guitarras y de batería aportaron al metal un plus del que surgió el estilo que nos ocupa.

Possessed Mystic Festival 2019

Possessed (Foto: Jesús Martínez)

Resulta aún más llamativo que con tan sólo un disco, dejasen una honda huella y supusiesen una influencia tan rotunda. Su debut ‘Seven Churches’ causó tanto impacto que muchas de las bandas que aquí se están citando como imprescindibles dentro de la escena death, son deudoras tanto de su sonido como de su lírica y su actitud.

Partir de que se podía ampliar el concepto de ruidismo, tomándolo no como herramienta sino como vía compositiva para desarrollar un sonido propio, abrió los ojos a muchos artistas de su generación que estaban empezando a tener sus propias bandas.

Mientras, la llegada del segundo trabajo deja un agridulce sabor de boca, parece como si en vez de aposentarse y evolucionar trataran de huir hacia adelante, buscando una salida hacia el precipitado final del grupo. Pese a todo contiene detalles que hacen mantener a Possessed como pilar fundamental del death metal.

Morbid Angel

La importancia de Morbid Angel proviene, tal vez, de que tuvieron ocasión de mamar todo lo que se estaba cociendo en el mundo del metal desde su temprana formación a principios de los ochenta, madurarla, asimilarla y regurgitarla creando su propio sonido seis años después en el fundamental ‘Altars Of Madness’.

Morbid Angel

Morbid Angel

Trey Azagthoth personifica la búsqueda personal y decidida de un sonido propio, diferenciado y diferenciador asentado en una excelente capacidad compositiva y en un interesante abanico de influencias literarias, como su alias deja bien claro. Cuatro años después de ‘Seven Churches’ y dos de ‘Screamy Bloody Gore’, el primer disco de Morbid Angel contiene todos los ingredientes, fermentados y desarrollados que aquellos planteban.

Todo el disco es un ejemplo absoluto de cómo se puede hacer una música que se ha dado en llamar death metal y alguna de sus canciones lo demuestra sin discusión lógica posible. Tener en el mismo vinilo “Blasphemy”, “Suffocation” o sobre todo “Imortal Rites” y “Chappel Of Ghouls” demuestran esa maestría de Trey para crear puro death metal y mucho más.

 

Otra de las grandezas de Azagthoth es que no se quedó a la deriva tras este disco, sino que de forma regular siguió editando buenos trabajos, mejorando poco a poco, sin descanso y llegando a cotas más altas de fuerza y tensión como el ‘Formulas Fatal To The Flesh’ en 1998, volviendo a resurgir con mucha dignidad hace casi diez años, demostrando que sigue manteniendo buena parte del olfato de sus primeros años.

Celtic Frost

Si llegados a este punto alguien levanta la mano y pregunta por qué están aquí estos suizos, algo no funciona como debiera. Toda variación del metal que tenga un punto, por mínimo que sea, de extremismo sonoro, tiene deudas con Tom Warrior y Celtic Frost.

Así como por ese empeño excepcional en hacer evolucionar el black (y por extensión el death) sin dejar de mirar al thrash, lo industrial, el goticismo, la electrónica más contundente y todo ello mezclado con el espíritu vanguardista de Fischer, que le llevó, lleva y llevará a no conformarse jamás.

Celtic Frost

Celtic Frost

‘To Mega Therion’ se editó en 1985, el mismo año que ‘Seven Churches’ de Possession e ‘Into The Pandemonium’ en 1987, año de ‘Screamy Bloody Gore’ de Death. Estos dos trabajos de Celtic Frost demuestran, cada uno desde su propio punto de vista, cómo existían caminos paralelos para llegar a un mismo destino

Supuso asistir a cómo se puede crear un sonido, hermano de aquellos, pero lleno de otras intenciones más evolucionadas -sin que esto suponga menospreciar a Possesssion y a Death – o la búsqueda de cómo usar todo cuanto un artista considere necesario para que sus creaciones sean exactamente lo que desea, sin pararse a pensar en qué ocurrirá con crítica y público.

La carrera global de Fischer deja de manifiesto que se encuentra en continua evolución, su nombre aparece una y otra vez cuando se analizan estilos de sonidos metal y siempre que cierra una etapa para abrir otra, esta llega con un algo más que le diferencia de muchos otros artistas con mayor fama y gloria que él. Celtic Frost dejó esos cinco larga duración que deberían figurar como pilares sólidos mucho más allá del death metal.

Obituary

De nuevo en Florida, de nuevo a principios de los ochenta y de nuevo una banda que, como Morbid Angel, aprovecha sin desperdicio todos aquellos sonidos, incipientes o asentados, para dar forma al suyo propio. Obituary se presentaron en 1989 con ‘Slowly We Rot’ y dejaron claro que llegaban para quedarse, que su sonido no precisaba de malabarismos para demostrar que era propio y personal, que tenían claro qué era para ellos el death metal y la vía para hacer que madurase junto a ellos.

Obituary

Tanto su disco de debut cuanto el que le siguió, ‘Cause Of death’, sirvieron para preparar el camino de ‘The End Complete’ en el que consiguieron aunar, en cierto modo, el éxito musical y el de ventas, para seguir editando discos hasta el parón de descanso, tras el cual volvieron para continuar descerrajando death metal sin contemplaciones, buscando repetir aquel éxito que les encumbró y afianzó.

 

Obituary merecen estar en el Olimpo del death metal por toda su carrera, ejemplo de seriedad y respeto, y por haber aportado una discografía que aún con el paso del tiempo sigue siendo interesante, sólida y contundente. Pueden haber perdido frescura, pero sin ellos, el death metal sería algo distinto.

Carcass

Con la mochila repleta de ‘Scum’ y ‘From Enslavement To Obliteration’, Bill Steer se centra sin distracciones en Carcass y al poco tiempo de dejar Napalm Death y de la edición del ‘From Enslavement…’ lanzan el apuradísimo ‘Reek Of Putrefaction’ (1988), que sirvió de aprendizaje para que con ‘Symphonies Of Sickness’ empezasen a hacer su personalísima, compleja, injertada, enfermiza y tecnificada interpretación del death metal.

Carcass

Si lo expuesto hasta ahora provoca un “¿Y qué más?”, la respuesta contundente es: ‘Necroticism – Descanting the Insalubrious’ y ‘Heartwork’. Dos enormes joyas musicales que transcienden todos los géneros, haciendo más ricos los sonidos metal, ampliando los horizontes del death, provocando un enriquecimiento, no exento en su momento de polémica, cuando los sectores más cerrados e inmovilistas criticaban como defectos lo que en realidad eran absolutas virtudes.

Lejos de ser ejemplo de desorientación creativa lo son de genialidad compositiva, todos los cambios, cortes, rupturas, etc, que ambos, pero sobre todo ‘Heartwork’ presentan, impactaron de tal forma que el death metal entró por unos derroteros, maravillosos, que sigue transitando.

Carcass, y otras bandas citadas en esta revisión, aportaron la grandeza de haber sabido coger la esencia pura del death metal y, sin prostituirla ni rechazarla, la nutrieron con nuevas formas de componer, de tocar, de estructurar, para empujar su imparable evolución. Dudarlo sería sacrílego e irreal. El próximo 7 de agosto tal vez despejen todas las dudas.

Deicide

Para poder comprender bien la importancia de Deicide en el death metal hay que dejar, momentáneamente, de lado sus últimos años, desde 2004 a día de hoy, y de este modo apreciar cómo una banda aportó grandes dosis de cimientos al estilo. Desde que se asentaron como Deicide, tras los dos primeros años iniciáticos, forjaron un estilo interesante, lleno de particularidades y esencia propia.

Glenn Benton – Deicide

Una forma personal de entender, ejecutar y crear death metal. Su disco de arranque, homónimo, es mucho más que una recopilación de maquetas previas y un par de temas inéditos. Es uno de los momentos más álgidos del death metal en los inicios de la década de los noventa del pasado siglo.

La forma en que los hermanos Hoffman usan las guitarras, el estilo de Asheim a la batería y la forma de cantar – no exenta de alguna que otra mínima controversia técnica – de Glen Benton, se convirtieron, a través de las canciones que lo componen, en pieza angular del estilo, así como faro y guía para muchas bandas que entonces estaban arrancando sus carreras.

Suma y sigue. Deicide no son banda de un solo disco, sino que su producción posterior casi hace empequeñecer la importancia de este debut si es comparado con la solidez ‘Legion’ o la madurez de ‘Insineratehymn’, punto de inflexión de la formación original y que pudo suponer el final de aquella con ‘Scars of the Crucifix’.

Desde 2004 y tras la marcha de los hermanos Hoffman la banda supo reponerse de lo que pudo haber sido su final y siguió creando grandes discos que tenían en su ADN todo lo generado entre 1990 y 2004.

Cannibal Corpse

‘Eaten Back To Life’. Aquí casi podría terminar el razonamiento de por qué están Cannibal Corpse en esta selección, pese a sus ramalazos thrashers. Pero es que después llegó ‘Butchered At Birth’ y luego ‘Tomb Of The Mutilated’ y ya se alcanza así una cota muy importante de calidad y personalidad que hace que quede claro el motivo.

Cannibal Corpse

Si a esto además añadimos que la banda tuvo en sus filas a dos de los más grandes vocalistas del género como Chris Barnes y George “Corpsegrinder” Fisher pues poco más queda que alegar en su favor.

La banda siguió manteniendo un buen nivel en la edición de sus discos tras la marcha primero de Rusay y Barnes y después la de Owen, momento, 2004, en el que entran en una etapa en la que sus trabajos mantienen el sello de la banda sin rupturas estilísticas ni avances notables pero también con total ausencia de conformismo o repetitividad innecesaria, tanto ‘Kill’ como ‘Torture’ pueden quedar como buenos ejemplos de ello. Pese a todo la herencia de los trabajos con Barnes es innegable e insuperable.

Dejar de citar cómo Webster y Mazurkiewicz han sabido mantener el espíritu original de la banda en las composiciones actuales sería una aberración y falta de respeto hacia ellos. Desde los orígenes de la banda con mayor o menor participación, ambos músicos han venido siendo el canal compositivo de la banda y supieron suplir con nota las ausencias de Barnes y Owen para afianzar a Cannibal Corpse como uno de los imprescindibles del death metal.

Llegados a este punto ahora es el momento de aceptar, rechazar, criticar, comentar, ampliar, modificar o reducir.

Toni de Lola