El power metal, un género venerado y menospreciado a partes iguales. Hay quiénes te dirán que los 90 fueron los peores años para el heavy metal porqué Metallica se cortó el pelo, Bruce Dickinson y Rob Halford emprendieron proyectos individuales y de pronto en la MTV solo se veía a tíos deprimidos con camisetas de leñador, mientras que otros te hablarán de la fructífera escena alemana, de esos herederos de pioneros como Grave Digger, Accept y Running Wild que se desviaron del camino que marcaban los buques insignia del thrash metal teutón como eran Kreator o Sodom.