El cuarto trabajo de la banda de Atlanta marcó el devenir de su carrera. Publicado el 24 de marzo de 2021, cumplió con las expectativas creadas después de un reconocido 'Blood Mountain' publicado tres años antes. Este álbum simboliza el elemento del éter, que está representado por las almas y espíritus de todas las cosas. Los elementos del fuego, agua y tierra ya han sido tratados en sus primeros tres trabajos.

De su ópera prima ‘Remissions’ al ‘Leviathan’, que los catapultó directamente a los primeros puestos como formación con un futuro prometedor, cosa que ‘Blood Mountain’ secundó en 2006. Los de Georgia alcanzaron la cumbre con ‘Crack The Skye’ en 2009, año cuyos lanzamientos musicales fueron abundantes pero poco memorables a parte de destacados trabajos como ‘Blue Record’ de Baroness, ‘Evangelion’ de Behemoth o ‘The Devil You Know’ de Heaven & Hell. Sin duda alguna, acababa de abrirse una nueva etapa para estos colosos del sludge.

El disco toma como hilo conductor la temática de lo astral, del espacio, de la materia y de lo etéreo nada más empezar, donde se encuentra “Oblivion” que abre la puerta de par en par a un metal progresivo que termina por carcomer levemente el sonido habitual de la banda.  “Divinations”, que a día de hoy es imprescindible en sus conciertos, rebosa opulencia a cada nota. “Quintessence”, “The Czar” y “Ghost Of Karelia” se desenvuelven como una espiral, un enredo de melodías, instrumentos, voces y coros más osados que de costumbre que siguen apartándolos de prácticas habituales como la supresión de las voces guturales.

A menudo recorren a largas introducciones instrumentales, como sucede también con “Crack The Skye”, la canción más emotiva del álbum por la historia que hay detrás de ella, y es que el baterista Brann Dailor se la dedicó a su difunta hermana Skye, que se quitó la vida a la corta edad de catorce años. Cumple con la finalidad de transmitir el aura mística de falta, de anhelo y de búsqueda como ninguna otra gracias a su significado, siempre a conjunto con su musicalidad.

El tracklist termina con “The Last Baron”, corte extenso que mantiene el estado de levitación que han inducido previamente. Existen diferentes partes que resaltan por cambiar el rumbo del tema en el perfecto fluir de este, como es el caso del riff que estalla en forma de éxtasis a los pocos minutos de su final.

‘Crack The Skye’ fue algo más que un superventas del metal, fue un disco que hizo historia por ser una de las obras contemporáneas de las nuevas generaciones del metal que cambiaban el juego al emplear sus propias reglas, sus estructuras y un sonido excepcional. A raíz de ahí, los álbumes de Mastodon han sido variopintos, pero este siempre será de los que más destaca en su discografía.

Marina Salcedo