Sin 'The Number Of The Beast' y sin la entrada de Bruce Dickinson la historia de Iron Maiden hubiera sido bien distinta. Publicado el 22 de marzo de 1982, este tercer trabajo de la banda británica consiguió un gran éxito entre la crítica y el público. A pesar de la polémica debido a la naturaleza profana de las letras y su portada.

Aunque es fácil hablar a toro pasado, nadie imaginaba en 1982 que tras sustituir a su carismático vocalista Paul Di’Anno por un casi desconocido Bruce Dickinson Iron Maiden darían el gran salto a la popularidad liderando el movimiento de la New Wave of British Heavy Metal y consiguiendo enorme éxito a lo largo de toda la década. Algo podían olerse cuando, en febrero de ese año, editaron el primer single del disco, “Run to the Hills” y éste se lanzó a por el número siete de las listas británicas. Una posterior gira británica resultó ser un absoluto éxito y cuando el disco llegó a las tiendas, desapareció con rapidez de las estanterías. Se estima que, a día de hoy, ‘The Number Of The Beast’ ha vendido más de catorce millones de copias en todo el mundo.

Grabado en enero y febrero de 1982 en los Battery Studios de Londres bajo la atenta mirada del clásico productor de la banda, Martin Birch, el disco se convirtió en su primer número uno en el Reino Unido y consiguió encaramarse al Top 40 en Estados Unidos. La controversia entre los sectores más conservadores y religiosos estuvo servida en base a la portada y el título – lo cual siempre ayuda.

Dickinson, pese a acabar de llegar a la banda, se involucró profundamente en la composición aunque no pudo recibir crédito legal por éstas debido a su situación contractual con su anterior banda, Samson. Su mano estaba especialmente presente en canciones como “Children of the Damned” y “The Prisoner”, además del hit “Run to the Hills”. El baterista Clive Burr recibió crédito como compositor por el tema “Gangland”, aunque sería su última contribución a la banda pues la abandonaría tras la gira.

La calidad del resto del disco, con canciones de la talla de la que le da título o la épica “Hallowed Be Thy Name” son toda una masterclass de cómo debe sonar el heavy metal, haciendo de este disco uno de los principales exponentes del género en su vertiente más pura. No obstante, la omisión del tema “Total Eclipse”, incluido en el single de “Run…” es una de las grandes fallas de un disco que, de no ser por ese detalle, sería el mejor de la carrera de Iron Maiden con diferencia.

Sergi Ramos