Kai Hansen no era un artista que tocaba power metal por primera vez, pero con Gamma Ray puso su sello. El cuarto trabajo de los germanos es una de las mejores obras del género, y muchas de sus canciones se han convertido en himnos de su carrera. 'Land Of The Free' se puso a la venta el 25 de agosto de 1995.

Los alemanes Gamma Ray se han ganado el cariño de su público año tras año, festival tras festival y concierto tras concierto. El carisma de su vocalista, Kai Hansen, y su historia previa con la archiconocida en el momento, Helloween, ayudaron a la banda a mantener y fomentar muchas e importantes sinergias en la industria de este género. Por otro lado, forman parte de una cantera de músicos alemanes, junto con Doro, Accept o U.D.O. Estos, abogan por la unión y el compadreo, haciéndolo efectivo cada año o cada poco tiempo con un acto presencial en Wacken Open Air, la Meca del heavy metal de Europa.

En 1995, ya bien pasados los oscuros y engrasados años ‘80, se lanza al mercado ‘Land Of The Free’, un álbum que contiene grandes composiciones (a menudo largas y polifacéticas) donde convergen influencias muy dispares dentro del género. Un ejemplo de ello es «Rebellion In Dreamland», que guarda en sus casi nueve minutos de pista, ritmos más sentidos y guitarras solitarias para después pasar a una colaboración de compases imparables, galopantes y arrolladores. Son interesantes las letras de esta canción, de temática social y con la intención de hacer reflexionar sobre cuestiones fundamentales.

«Land Of The Free» (compuesta también por Hansen) bautiza este disco y adquiere también un sentido fundamental en sus letras. Sin embargo, como cualquiera de las canciones de este trabajo destaca en un primer momento por su melodía cambiante e implacable.  En toda esta enérgica propuesta, se encuentra una balada «Farewell», una increíble y melancólica melodía donde el piano gana protagonismo para después dejar, de nuevo, su lugar emblemático a las guitarras poderosas. «Time To Break Free» dentro de esta versatilidad, se convierte en la propuesta de corte más power: la más pegadiza.

Entre un sin fin de “heavens”, “hells”, “frees” y “lifes” viajan las letras de Gamma Ray. Si bien es cierto que hay patrones que se repiten tanto en su música como en sus palabras, es más un sello de identidad poderoso y único que algo banal y sencillo. Se puede decir que ‘Land Of The Free’ es un álbum extremadamente completo de los alemanes que se aprecia cada vez más según aumentan sus escuchas.

Sara Rodríguez