Después de un potente debut, los enmascarados de Iowa rendían homenaje a su ciudad natal en un duro y crudo segundo trabajo de estudio. Muchos de sus himnos forman parte de este álbum, publicado el 28 de agosto de 2001.

En el año 2001 nació un disco de lo más visceral hasta la fecha. Se trataba de ‘Iowa’, el segundo trabajo de Slipknot, titulado así referencia a su lugar de origen. Apenas dos años atrás su debut homónimo les catapultó rápidamente al éxito, por lo que había mucha expectación. La banda no estaba pasando por un buen momento, pues eran numerosos los problemas que surgieron como el alcoholismo de Corey Taylor, la adicción a las drogas de otros componentes o las riñas personales entre miembros y también con otras personas que trabajaban con ellos.

El disco se hizo en un momento tenso para la banda, hecho bastante notable y que, lejos de acabar siendo un obstáculo para escribir buena música, fue la mecha que prendió la gran bomba. Como añadido, tras todo este caos se encontraba el productor Ross Robinson, que supo extraer “lo mejor de lo peor”.

Ira, violencia, odio, asco, adrenalina, tenebrosidad. Las principales sensaciones que transmite ‘Iowa’, comenzando por la intro “(515)” que precede a uno de los himnos de la banda “People = Shit”, una descarga de rabia en cada segundo. Constantemente se percibe el caos, un fiel reflejo de la situación de la banda en aquel momento, que hizo posibles temas como “Disasterpiece”, “My Plague” o “Left Behind”, siendo estas dos últimas nominadas en los premios Grammy.

Prometieron un disco más duro y así fue, aunque esta vez se mostraban más técnicos y menos crudos. A lo largo de cada uno de los catorce cortes se aprecia una mayor calidad, empezando por las trabajadas baterías de Joey Jordison, uno de los miembros que más trabajó en este disco junto al bajista Paul Gray. También las guitarras de Mick Thomson y Jim Root, quien tenía esta vez más margen para implicarse en el disco, marcaban unos riffs que bebían de otros géneros como death metal y construían esa atmósfera oscura llena de odio. Los samplers y las percusiones extra añadían a la fórmula más caos y golpes enfurecidos.

Por último, la voz de Corey Taylor era más desgarradora, dominando tanto las estrofas a medio camino entre guturales y rap y algunos estribillos que posteriormente serían coreados por miles de personas como el “If you’re 555, then I’m 666” perteneciente a “The Heretic Anthem”. ‘Iowa’ colocó a Slipknot en lo más alto del nu metal, con un estilo único que bebía de diferentes géneros y una fórmula única.

Iria López