La tercera de los finlandeses es considerado por muchos de sus seguidores como su mejor trabajo. Publicado el 30 de octubre de 2000 fue el trampolín hacia el reconocimiento a nivel mundial.

Aunque con el lanzamiento de su debut ‘Something Wild’ en el ’97, y la posterior edición de ‘Hatebreeder’ dos años más tarde, Children Of Bodom lograsen sorprender debido a su virtuosismo; el quinteto finés consiguió la fama y el reconocimiento a nivel mundial definitivamente con la salida de ‘Follow The Reaper’ en el año 2000. Si bien posteriormente llegaron perlas del calibre de ‘Hate Crew Deathroll’ (2003) o ‘Are You Dead Yet?’ (2005), este tercer álbum supuso un punto de inflexión debido al gran abanico de influencias que abarca. En este disco, no solo se aprecia un potente death neo clásico que la banda venía practicando desde su nacimiento, si no que de igual manera se distinguen notables tintes de power metal, y queda patente la admiración de los fineses por los grupos de glam ochenteros. Asimismo es perfectamente observable un giro en la técnica vocal de su líder Alexi Laiho, que seguirá evolucionando en los posteriores trabajos de estudio.

‘Follow The Reaper’ es encierra en su interior muchos de los temas que con el paso del tiempo se han convertido en grandes hits de la banda y, por consiguiente, son piezas fundamentales en los conciertos de Children Of Bodom. Desde la canción que da título al álbum, pasando por “Bodom After Midnight” o “Children Of Decadence” hasta llegar a la pieza clave: “Everytime I Die”. Este corte fue por aquel entonces el tema más lento compuesto por el quinteto hasta el momento, y está considerado como el primer éxito de Children Of Bodom.

En la segunda mitad del disco cabe destacar “Hate Me!” o “Kissing The Shadows” que muestran las facetas más powermetaleras del disco, y son piezas fundamentales del mismo. En ellas no solo destacan las pegadizas melodías de teclado de Janne Wirman, si no que esta última contiene el mejor solo de guitarra del disco. El álbum, además, cuenta con una versión de “Hellion” de W.A.S.P, que no destaca en gran medida, pero sigue con la tradición de añadir una versión al finalizar cada redondo.

Este disco marcó un antes y un después para la formación, y les dio el empujón que necesitaban para seguir componiendo grandes trabajos como el posterior ‘Hate Crew Deathroll’, aunque a partir de ese punto la calidad de su música comenzara a decaer. Es sin duda una pieza fundamental para los seguidores de Children Of Bodom, y es considerado por sus fans más acérrimos el último disco que encierra la esencia verdadera del grupo.

Tamara Ruiz