El cuarto álbum de estudio de Metallica, '...And Justice For All', fue el broche de oro a una década impresionante de la banda y probablemente de las más trascendentes de la historia del heavy metal por las dimensiones que adquirieron dichos discos y, por consiguiente, el propio grupo.

Desde 1981 se empezó a gestar la bestia mediática y musical al que hoy llamamos Metallica, y en 1983 lanzaron su primer trabajo, ‘Kill ‘Em All’, y tan solo 5 años después, con la publicación de su cuarto álbum, ‘…And Justice For All’, ya estaba claro que eran el presente con más opciones de proliferar en la escena mundial y en la historia por la potencia y fuerza impresa en su música.

Metallica en directo: una apisonadora

Los discos de Metallica (sobre todo los primeros) siempre han sido valorados muy positivamente, no obstante, si por algo creció la fama o incluso la leyenda de la banda fue, sin lugar a dudas, por sus conciertos. La actitud que los cuatro jinetes mostraron desde el inicio de la formación en sus directos era un soplo de aire fresco y de rabia al mundo del thrash y del heavy metal. Si a eso se le une un sonido atronador que hace que solo con una prueba de sonido en la que se checkea el bajo y te tiembla la ropa, la combinación es demoledora.

La primera década del grupo fue el escaparate al mundo en el que le enseñaron de lo que eran capaces unos chavales norteamericanos. La repercusión de Metallica en ese periodo de tiempo creció exponencialmente. ¿Qué grupo actual podría presumir de esa trayectoria durante sus primeros años de carrera? Exacto, ninguno. El fenómeno Metallica (al igual que el de otras bandas similares) es irrepetible, y parece que, hoy por hoy, es muy complicado que en la escena del heavy metal nazca un solo grupo que consiga un reconocimiento y una popularidad que ni siquiera se le acerque y le haga llenar estadios en cualquier país al que vaya (y más de una vez seguida).

El tiempo ha pasado desde los ’80, obvio, y, por consiguiente, los miembros de Metallica han crecido y se han hecho mayores. Esa energía física de chavales a los que casi se les podría considerar como adolescentes no es eterna, ni para ellos, ni para nadie. En estos años, la banda ha modificado ciertas rutinas del directo. En detrimento de esos conciertos en los que no paraban de correr, moverse de forma frenética, sudar como si no hubiera un mañana y como si fuera el último concierto… ahora han tomado otro camino. No quiere decir que sea peor, pero la lógica y la edad han hecho que, si se tiene en cuenta la gran repercusión que tiene Metallica en todo el mundo, sus actuaciones se hayan pasado a convertir en una experiencia totalmente distinto de lo que era hace 30 años. Esa pérdida de energía, la cual se puede achacar a la edad, se ha compensado con un juego de pirotecnia, luces, emotividad, efectos visuales e incluso drones en su última gira (como ya se pudo ver en sus conciertos en España de Madrid y Barcelona en febrero de 2018).

Después de llevar a cabo una gira europea de pabellones desde febrero hasta mayo de 2018 en la que han demostrado cómo es su show en recintos cerrados, en 2019 traerán a España su producción más grande para sus actuaciones en lugares abiertos (estadios o emplazamientos con una capacidad mayor), y en estos directos se podrá ver a la banda en todo su esplendor, algo parecido a lo que se presenció en el inicio de su Worldwired Tour en la gira americana en 2017.

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Las pantallas gigantes, el “snake pit” con el que bajan más cerca de los aficionados a tocar que volvieron a sacar allá por 2012, los fuegos artificiales, los lásers/luces y la intensidad sonora serán protagonistas en los próximos conciertos de Metallica en España. Veremos hasta qué punto le dan protagonismo al “…And Justice For All” en su setlist (disco del que seguiremos hablando a continuación), aunque no tiene pinta precisamente que esta gira sea un homenaje a ese álbum ya que vienen con la gira de presentación (tres años después) de ‘Hardwired… To Self-Destruct’.

Metallica – …And Justife For All: el zenit de la banda plagado de controversia

‘Kill ‘Em All’ se hizo popular por todala rabia que había dentro de él en 1983, ‘Ride The Lightning’ se convirtió en un disco de culto de la historia del heavy metal al mantener esa rabia pero, en esta ocasión, con un toque de calidad mayor en sus riffs y ritmos en 1984 y ‘Master Of Puppets’ se publicó y pasó a ser la obra maestra de la banda al aplicarle un grado de madurez mayor a sus canciones y su sonido en 1986.

Metallica con Cliff Burton

La carrera de Metallica parecía no tener ninguna clase de barreras, pero hubo un punto de inflexión muy importante que hizo frenar en cierto sentido esa progresión incesante: la trágica muerte de Cliff Burton durante una gira en un accidente en el autobús en el que viajaban durante la gira de presentación del ‘Master Of Puppets’ en Europa. Ese 27 de septiembre de 1986 en el sur de Suecia cambió por completo ciertos comportamientos dentro del grupo. Metallica debía continuar pese a un duro varapalo como este, sin embargo, si James Hetfield y Lars Ulrich ya eran los líderes de la formación (sobre todo a nivel de organización interna), este hecho hizo que su posición se reafirmara al tomar las riendas a su manera, en especial en el caso del batería danés.

Después de probar a decenas de bajistas (casi 50) para suplir la vacante que tenía el grupo, Jason Newsted fue el escogido para ser el encargado de continuar con ese puesto, aunque las cosas no iban a ser para él como para Cliff. La frustración, tristeza e impotencia ante la pérdida de Burton hizo que los comienzos en la formación para Jason fuesen muy complicados. A modo de bullying prácticamente, a pesar de que algunos quieran llamarlo novatada (como lo que sucede en los colegios mayores de universitarios), al pobre Newsted le tiraban sus pertenencias (ropa y cintas) por la ventana o le llenaban los espejos de espuma de afeitar o pasta de dientes mientras no paraban de correr por todas partes dejando todo hecho un asco. Jason dijo no haber podido dormir bien en sus primeros tres meses desde que se unió a Metallica, y el propio Hetfield reconoció que se pasaron. Eran chavales de 22 años que iban borrachos de vodka, habían pasado una situación trágica y lo pagaron con él.

La entrada de Newsted oficial se produjo el 8 de noviembre de 1986, cuando ya tocó en directo con Metallica, y el primer LP que grabó con la banda fue el ‘…And Justice For All’ (1988). El primer adelanto de este trabajo fue con “Blackened”, uno de sus temas más famosos de este disco. Lars Ulrich decía que habían estado esperando a la entrada de Jason para ponerse a componer y grabar lo que sería algo grande y épico, pero, bajo su criterio, eso no ocurrió, y sucedió la historia que ya se hizo de sobra conocida: tanto Hetfield como Ulrich tomaron la decisión de bajar el volumen del bajo en el “Justice” para hacerlo mejor según su opinión, ya que no les convencían nada las líneas de bajo de Jason.

Sus partes estaban grabadas perfectamente, pero decidieron prescindir de su sonido. El álbum más complejo, con estructuras más trabajadas y enrevesadas y el que más calidad tenía hasta entonces en la trayectoria de Metallica (al cual no ha habido ninguno que lo supere desde entonces) no tiene bajo. Puede gustarte más el “Master” o el “Ride”, la fuerza del “Kill”, la producción y contundencia del “Black”, pero a efectos de composición, lo mejor que ha creado Metallica en estos 37 años de carrera ha sido el ‘…And Justice For All’, que ya ha cumplido los 30 años (1988-2018).

Canciones como la mencionada “Blackened”, “And Justice For All” (que le da nombre al disco), “Dyers Eve”, “To Live Is To Die” o “One” son la clara muestra el avance musical que llevó a cabo Metallica en este trabajo. Mucha gente piensa que aquí fue cuando su originalidad desapareció o cuando “se vendieron” para hacer música de un corte más comercial para expandirse a un público mayor, y por eso también este álbum tiene un apego especial para muchos de los aficionados. La leyenda de la que para muchos es el mejor grupo de la historia del heavy metal tuvo su punto álgido con la publicación del “Justice”, y en cuanto a su leyenda en estudio, para unos cuantos también, pero la máquina de Metallica nunca ha parado desde entonces, y, como se puede ver a continuación, este fue otro de los pasos en su carrera que les hizo crecer más todavía al aumentar el volumen y el coste de sus producciones para complementar su música con su espectáculo. Aquí comenzó el cambio de los Metallica primigenios a los que podemos disfrutar hoy por hoy.