Segunda noche de la gira española de Guns nM Roses y un repentino exito de público. Aunque inicialmente el Estadi Olimpic Lluis Companys parecia que se iba a quedar grande para Guns, en los últimos dias antes del concierto, la venta de entradas se disparó.

El público es consciente de que no deja de ser una ocasión histórica que probablemente no vuelva a darse en estas circunstancias. Más allá de ver a Slash y Axl reunidos sobre un mismo escenario en tu propia ciudad, hay un factor eminentemente generacional que acaba haciendo que la gente no pueda evitar sumarse a una celebración, la del rock de finales de los 80 y principios de los 90. Una generación a menudo olvidada en pos de la contínua nostalgia de los 70 y los 80, pero quien ahora tiene entre 30 y 40 años lo que ha mamado es Guns y Metallica. Aunque no quiera. Mediáticamente fueron las bandas que dominaron la escena de la era y, para muchos, Guns es la última gran banda de estadio que surgió en el rock and roll “de verdad”, del que se suda por todos los poros de la piel. Eso que Arcade Fire o Snow Patrol no van a poder ser nunca.

Nothing More, a por todas

Con los acordes de NOTHING MORE sonando de fondo entrábamos en el Estadio Olímpico Lluís Companys para situarnos en la grada de prensa y poder presenciar cómodamente lo que se nos venía encima. A diferencia de lo que cabría esperar, el recinto presentaba una entrada muy digna para ver a una banda totalmente desconocida por aquí aunque por lo visto en boca de mucha gente, sobre todo en Estados Unidos de donde proceden. Musicalmente suenan frescos y atrevidos, con una propuesta a medio camino entre el Rock y el Metal de corte algo experimental y futurista. Otra cosa bien distinta es que peguen en un cartel de gira enfocado a los grandes himnos rockeros y en general la música de corte más digerible.

Con un sol atizando de lo lindo y el consiguiente calor, la banda tejana -conocedora de la oportunidad única que se le presentaba abriendo los shows de GNR- repasó su última obra “The Stories we Tell Ourselves” ante una audiencia que si bien no conocía sus temas en absoluto, mostró cierto interés y curiosidad ante las acrobacias de su vocalista Johny Hawkinds en una especie de plataforma alzada con mandos teledirigidos (con cierto aire Mad Max) desde donde disparaba samplers, efectos de todo tipo y demás lindeces que si bien entiendo yo sobrecargaban un poquito, sí daban un aire de originalidad y distinción a su propuesta.

Volbeat caldea el ambiente (más que el propio calor)

Con los daneses VOLBEAT, las tornas cambiaron sutilmente. Era obvio a ojos del gran público que copa eventos de esta magnitud y envergadura (por mucho nombre y solapa que posean en los círculos metaleros en los años más recientes) que eran unos desconocidos para el 95% de la audiencia. Salvo en los países escandinavos, la banda liderada por Michael Poulsen no ha trascendido al mainstream todavía y teniendo en cuenta que la gran mayoría de gente allí congregada eran casuals que acuden a 3 conciertos al año a hacerse un selfie y poco más, era de suponer que salvo entre un puñado de acérrimos, no iban los daneses a despertar grandes vítores y euforia colectiva.

Con un estadio ya prácticamente lleno, VOLBEAT salieron a por todas y dieron en líneas generales un muy buen show para lo que se espera de una banda llamada teóricamente a liderar la próxima generación rockera y sustituir a las viejas glorias. A título personal, me es difícil ver la grandeza de este grupo más allá del espíritu festivo que desprenden y la prodigiosa voz de su líder (pese al uso de autotune en directo, mucho me temo, las cosas como son). Entretienen pero creo sinceramente que les falta setlist; Una banda destinada a cosas grandes debe tener hits e himnos y ninguno de los cortes de VOLBEAT me pareció poseer esas cualidades. De cualquier modo, todo se reduce a una mera cuestión de gustos y solo el tiempo dirá si son o no merecedores de la privilegiada posición de la que gozan a día de hoy (pocas bandas pueden jactarse de haber abierto giras para METALLICA o GNR en apenas un par de años).

Con una escenografía un tanto parca con apenas un par de pancartas laterales, los daneses dieron un repaso a sus 6 obras de estudio centrándose obviamente en la última de ellas “Seal the Deal / Let’s Boogie” editada ya hace un par de años. La banda, compacta, engrasada y con un muy buen directo, desengranó su curiosa mezcla de rock, metal (rozando el Thrash por momentos), rockabilly y boogie, durante una hora de concierto ante una audiencia que en su mayoría había venido a beber cerveza, sacar las calvas a relucir y cantar los 5 hits de GNR que repite cada día en bucle la emisora ROCK FM. Aún así, imagino conocedores de la situación, supieron los daneses aprovechar la ocasión y darlo todo de sí para ganarse al público (o a una pequeña parte de él, que tratándose de 50 mil almas, no es poco).

Guns N’ Roses vuelve (tarde) a Barcelona

Los que tenemos cierta edad recordamos con guasa y cierto pesar las legendarias polémicas un cuarto de siglo atrás que desataban GNR entorno a la hora de arranque de sus shows. En el pico de su popularidad allá por el 91/92, la banda podía salir 10, 60 o 200 minutos tarde, o incluso no llegar a salir. Todo dependía del estado de ánimo de la prima donna Rose y una serie de factores externos que nunca llegaron a quedar del todo claros. Por fortuna -pese a que nos tuvieron 15 minutos con un tanque tirándose flatulencias ensordecedoras a través de las pantallas del escenario en loop- la banda norteamericana no se demoró en exceso y el show arrancó más o menos sobre la hora prevista. El Estadio Olímpico Lluís Companys estaba a reventar, con 50 mil almas con ganas de saltar, gritar y dejarse llevar (La mayoría, imagino, desconocía que se le venían encima 3 horas y media de bolo. De saberlo seguramente habrían guardado energías…). Y es precisamente en este punto, únicamente, donde creo yo algo se les puede reprochar a los GNR actuales; 200 y pico minutos de show es demasiado, se mire por donde se mire, más aún si lo llenas de solos y versiones dado que no tienes repertorio para tanto. El mismo concierto reducido una horita (como si dos horas y media no fuese nada…) y seguramente el sentir del público al finalizar el evento habría sido otro. Servidor no se puede quejar pues desde la grada de prensa, sentadito, cubierto del sol y con una barra al lado, todo se vive mejor. Pero allí abajo había gente que aguantó un porrón de horas de pie y eso pasa factura, algo que se notó en el tramo medio/final del concierto antes de los bises donde tanto público como banda mostraban cierto cansancio y resignación ante los designios del señor Rose que imagino querrá mostrar al mundo su valía, estado de forma o váyase usted a saber.

Guns And Roses Barcelona

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Crónica Guns N' Roses Barcelona

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Con el tándem ganador “It’s so Easy” / “Mr. Brownstone” arrancaron los californianos poniéndose a todo el público en el bolsillo y demostrando que efectivamente, cuando lo llevas en la sangre, todo parece “más fácil”. Podrán criticársele muchas cosas, el ego de Axl, su megalomanía, que ni se miren durante todo el show, el “todo por la pasta”… Pero es innegable que esta gente sabe como hacer rugir a un estadio y ponerlo patas arriba. Tras la bajona de “Chinese Democracy” (¿Era realmente necesario?), los ánimos se recuperaron pronto con “Welcome to the Jungle” que obviamente hizo desgañitarse a todos los presentes. Pese a que Axl y Slash seguían sin dirigirse siquiera la mirada, la banda mostraba un estado de salud envidiable. Mucho se ha escrito a lo largo de la historia sobre el estado vocal de Axl Rose y lo inestable que este resulta; desconozco cómo vienen funcionando sus cuerdas vocales durante esta gira, pero ayer noche en Barcelona éstas rindieron a pleno gas durante 3 horas y media de show, algo al alcance de muy poquitos.

Slash Guns N' Roses Barcelona

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Axl Rose Guns N' Roses Barcelona

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

El show prosiguió con la buenísima (aunque poco conocida) “Double Talkin’ Jive”, la épica “Estranged”, la coreadísima “Live and Let Die” , “Better” y curiosamente “Slither” de VELVET REVOLVER (¿Será que eso de cantar temas de otros en AC/DC le ha bajado los humos a Axl Rose?). Tras el viaje nostálgico a los años 80 de la mano de “Rocket Queen” y “Shadow of your Love”, “You Could Be Mine” desató la histeria entre todos los rockers de fin de semana, “¡Ésta me la sé!”, debían pensar muchos. Seguidamente le llegó el turno a Duff quién de la mano del cover de los MISFITS “Atittude” (De lo mejorcito de aquel pastiche insufrible que fue “The Spaghetti Incident?”) añadió la nota Punk desenfada ante tanto glamour hollywoodiense y grandilocuencia sonora.

Axl Rose Barcelona Guns N' Roses

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Público Guns N' Roses Barcelona

Público de Barcelona en Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Llegados a este punto, el show sufrió cierto declive. La audiencia se apagó de golpe y no volvería a resucitar (como era de esperar) hasta la celebérrima melodía introductoria de “Sweet Child O’Mine”. Durante este tramo intermedio del concierto, GNR tiraron de versiones (un par de ellas, incluyendo la famosa banda sonora de la película “El Padrino”, marca de la casa en los shows de GNR desde tiempos pretéritos), la entretenida balada “This I Love” (aquí Axl sufrió aunque salió al final bien parado), la épica “Civil War”, la extensísima “Coma” (¿Soy el único que siempre la rebobinaba en la cinta de Cassette? Menudo sopor) y la sorpresa de la noche en forma de “Yesterdays”, un tema no muy común en sus sets de gira. Entre medias, como era de esperar, Slash se marcó su solo engrandando su figura un poquito más, ya no solo como músico sino como personaje e icono del rock. No deja de ser curioso que en un bolo de 3 horas y media, solo a él se le permita tener su momento de lucimiento. “Used to Love Her”, otra pequeña gema de su catálogo relativamente desconocida, dio paso a “Don’t Cry” que lógicamente ablandó nuestros corazoncitos de metal durante 5 minutos y puso a todas las parejitas a bailar abrazadas en un momento realmente empalagoso aunque predecible (Enorme tema aunque probablemente con la letra más repulsiva y ñoña de la historia).

Guns N' Roses Barcelona 2018

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Crónica Guns And Roses

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Cuando muchos creían que el show iba a arrancar para ya no bajar de intensidad, GNR siguieron cabalgando en esa montaña rusa de sensaciones que supone un show suyo, alternando caña y con temas y pasajes más lentos y sosegados. Quedándose solos en el escenario Slash y Richard Fortus, ambos se curraron una curiosa versión del famoso “Wish you were Here” de PINK FLOYD con Richard ejecutando los míticos acordes y Slash interpretando la melodía vocal del tema con su guitarra. Realmente sobraba pero no estuvo mal, caso parecido al de “Black Hole Sun”, el gran hit de SOUNDGARDEN -temazo por excelencia- pero que sigo sin entender qué pinta en un set de GNR a estas alturas cuando hace ya más de un año que falleció. Sendas versiones se alternaron con “November’s Rain”, grandiosa como siempre, y “Knoking on Heaven’s Door” que como era de esperar fue coreada hasta la extenuación (por fortuna, no la alargan tanto como décadas atrás; aquello era soporífero).

Crónica Guns And Roses Barcelona

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Slash Barcelona Guns N' Roses

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

Esta última hora de show pegó una buena bajona, nada que no pudiese arreglar “Nightrain”. Es que incluso a Slash se le cambió la cara; pasó de una muy del tipo “Ok, que no se me olvide, mañana tengo que llamar a mi abogado, llevar a los niños al cole e ir al urólogo” a otra más del plan “Wow, cómo molo”. Es innegable que al icónico guitarrista siempre le tiró más la caña, garra y macarreo del “Appetite for Destruction” que la pomposidad de los “Use your Illusion” y “Nightrain” se encargó de recordárnoslo con Slash y su sombrero de copa corriendo de lado a lado del escenario como si fuese el arranque del show. Ya todo parecía indicar que la cosa iba acercándose a su final pero de nuevo GNR bajaron el pulso del show con “Patience”, un gran tema, pero que difícilmente justifica colocarlo en esa posición tan arriba en los bises y justo tras “Nightrain”. Menos aún ayudó rematarlo con una versión de los WHO que apenas conocían los más viejos del lugar y que ahora sí, dio paso a “Paradise City”, la pirotecnia, el confeti, y un gran fin de fiesta por todo lo alto rozando casi las 2 de la madrugada.

Crónica Guns N' Roses

Guns N’ Roses (Foto: Sergi Ramos)

En líneas generales, es innegable que el show de la banda rozó el sobresaliente, sobretodo para los que llevábamos esperándoles 25 años con su formación original de nuevo y que recordábamos con horror los últimos coletazos del grupo en 1993 rodeados de polémicas, excesos y shows que más sombras que luces. Pero no deja de ser una lástima que no entiendan que a veces (o casi siempre), menos es más y que el mismo show recortado una horita, les habría quedado redondo.

Javi Félez ,Sergi Ramos

Promotor:Live Nation

Día:2018-07-01

Sala:Estadi Olímpic Lluís Companys

Ciudad:Barcelona

Teloneros:Volbeat Nothing More

Puntuación:8