Crónica y fotos del tercer y último día del Download Festival de Madrid. De cómo tuvieron que venir los clásicos y legendarios a enseñarle a todo el mundo como se hace el heavy metal de verdad. Una noche espectacular con más de 30.000 personas llenando el recinto de la Caja Mágica.

Shinedown traen la energía y la hermandad

Los estadounidenses Shinedown vienen a Madrid con su recientísimo ‘Attention Attention’ (2018) bajo el brazo dispuestos a darlo todo. Se hacen de rogar mientras suenan temas como “The End”, de My Chemical Romance y “Sabotage”, de Beastie Boys. Con un sonido algo saturado, salen al escenario 2 con toda su energía comenzando con “Sound of Madness”, con una gran cantidad de público a pesar de la hora. Acto seguido, no dudan en animar a los asistentes a dar la mano a la gente de su alrededor practicando con el ejemplo, demostrando que el buen rollo es imprescindible en su show.

Shinedown: “Creo que el olor a mierda viene de allí” (Foto: Stilav)

Continúan repasando su setlist con una más que correcta actuación y con mucha energía sobre el escenario, hecho que se contagiaba en el público, a pesar del desagradable olor (ya habitual estos días) que nos acompañó en el concierto. Destacan en ese repertorio momentos emotivos como “Unity”, o Brent Smith bajando una vez más a pasearse junto al público animándoles a saltar (bien hecho, Brent, pocos conseguirían hacer saltar a cientos de personas a las 6 de la tarde).

Cantando una saeta (Foto: Stilav)

Avanza su breve show con un público entregado, que disfrutó de momentos como la armonizada y melódica “Second Chance”, estupendamente interpretada, o la preciosa felicitación a su nuevo guitarrista Josh por su reciente paternidad, toda una muestra de compañerismo. No es de extrañar que terminen su show con la zona hasta arriba de gente. La energía y buen rollo que transmiten es innegable y contagiosa, dejando un buen sabor de boca para continuar la intensa última jornada del festival.

Baroness: Calor y mucha gente

Después de Shinedown era el turno de la banda de metal progresivo Baroness. Aún los asistentes entraban al recinto. Mucha gente entrando y saliendo y sobre todo público esperando ya a Ozzy y a Judas Priest.  Por fin parece que el sonido ha mejorado con respecto a días anteriores. Escuchamos bien al vocalista y los solos de guitarra que aportan el toque psicodélico de los estadounidenses.

Es calvo, pero no es Carlos de Castro. Entonces ¿qué clase de Barones son estos? (Foto: Sergi Ramos)

Tocaron temazos tan aclamados como “Shock Me” o “March To The See”. Destacó la técnica del percusionista, que solamente con un set escaso conseguía rudimentos complicados que aportaban potencia al show. La mezcla de sintetizadores, riff contundentes y segmentos melódicos, además, lograban una conexión con el público muy especial.

“Si toco aquí y a la vez toco aquí… uy, hace un ruido” (Foto: Sergi Ramos)

El calor abrasador no achantó a los asistentes que querían ver Baroness. Eso sí, al terminar, rápidamente el público se dispersó para seguir viendo conciertos en una jornada repleta de opciones en el Download Festival Madrid.

The Hellacopters salen airosos de los problemas de sonido

A la hora establecida comenzaban The Hellacopters en el Main 2 del Download Festival Madrid. Con su fondo habitual en rojo, blanco y negro, hacían su aparición en el escenario con sus atuendos los suecos. Hasta el momento, con Guns N’ Roses los más clásicos en estilo. Sombrero de militar, boinas, bandanas y pelo largo. Outfit que repetía el público asistente, también el público más clásico visto hasta ahora. También vimos familias con niños que comenzarán aquí su andadura en el mundo del rock.

Esos Hellacas güenos ahí a las 7 de la tarde con to la solana (Foto: Sergi Ramos)

Una pena que es sonido no acompañara a la banda. Hasta hoy había sido el Main 1 el que estaba dando problemas. Hoy con Hellacopters se inauguran los problemas del Main 2. Sin embargo, esta cuestión no estaba siendo un problema. Tienen muchos y fieles fans que aplaudieron ya hace año su vuelta a los escenarios hace algunos años. Además, corría el aire, un aliciente para hacer que los asistentes disfrutaran aún más del show.

Droguen. Era el viejo apodo en España de Dregen en sus mejores tiempos (Foto: Sergi Ramos)

Tocaron “Toys and Flavours”, “Soulseller” o “I’m In The Band”, con un exquisito teclado y una preciosa guitarra que ayudaban a promover un ambiente festivo con toques de blues. Solos emocionantes de pura alma y batería lenta con arreglos virtuosos. Un ejemplo de cómo el sonido o los problemas técnicos no provocan la decadencia o un mal concierto. The Hellacopters salían airosos y probablemente con más seguidores que cuanto entraron. Sobre todo jóvenes curiosos.

Crossfaith nos dejan como la bandera de Japón

Lo de Crossfaith ha pillado a casi todo el mundo en bragas. El público se agolpaba frente al escenario 4 y los de la prensa, que a veces pecamos de saberlo todo, nos hemos acercado allí un poco por casualidad. Hemos visto gente agolpada y hemos dicho ‘va, a ver qué tal’. Los japoneses nos han volado la cabeza de una manera insultante desde el primer tema. Su metalcore melódico no es nada nuevo pero el nivel de energia con el que interpretan las canciones es algo de otro mundo.

“Y pongo a Dios por testigo que nunca más me pondré una chupa a las siete de la tarde en España” (Foto: Sergi Ramos)

A las siete de la tarde el sol pega con ganas en La caja Mágica pero los nipones pasaban de todo: saltos, headbanging extremo, guturales ensordecedores y, sobretodo, la energía infecciosa de venir desde Japón a España por primera vez y encontrarse la explanada frente a su escenario anegada de gente, literalmente. Temas como “Xeno” y “Monolith” nos hacían temer por un inmediato colapso de todos los miembros de la banda, que simplemente salen al escenario al 200% y no aflojan mas que un minuto cada dos o tres canciones.

“Uno, el Breikindance” (Foto: Sergi Ramos)

El vocalista, Kenia Kaole, y sobretodo el teclista Terufi Tamano son suficientes para, conectados a la red eléctrica, iluminar una ciudad entera. Si hablamos de relevo en el metal, estos japoneses pueden representar a su país perfectamente. Qué pasada de concierto.

“Que alguien me pare, no se qué me pasa” (Foto: Sergi Ramos)

Volbeat: Gentlemen del metal

En ese relevo generacional del que tanto hemos hablado a lo largo del Download Festival Madrid 2018 con artistas como Avenged Sevenfold o Parkway Drive entre otros tenía a uno de sus principales baluartes a Volbeat, uno de los elegidos de ese pequeño círculo que consigue llenar recintos de grandes dimensiones con su presencia y encabezar carteles de festivales.

“Hola, somos Volbeat. Os lo escribimos aquí detrás por si os olvidáis” (Foto: Sergi Ramos)

En esta ocasión no se produjo esto, ya que tenían por encima de ellos a leyendas del heavy metal como Judas Priest u Ozzy Osbourne que protagonizaban la última jornada del festival, algo que no hizo mella en el show que desplegó la formación danesa en el evento madrileño. Su directo no distó mucho de lo que la banda tiene acostumbrado al público en otras citas, pero este grupo transmite una alegría en sus conciertos que son probablemente uno de los elementos que han hecho del nombre de Volbeat una eminencia de la escena hoy por hoy.

Rob Caggiano hizo bien dejando a Anthrax, segun nueve de cada diez dentistas (Foto: Sergi Ramos)

“Walk” de Pantera ejerció como preliminar antes de la intro que dio paso a “The Devil’s Bleeding Crown”. Michael Poulsen bromeó con el olor que había y dijo que parecía que alguien se lo había hecho en los pantalones (Rob Caggiano estuvo de hecho tapándose medio de broma medio en serio la nariz todo el bolo), y con este toque de humor le dieron paso a “Lola Montez”. Una introducción especial en la que Poulsen le preguntó al respetable si le gustaban Elvis, Johnny Cash y los propios Volbeat para animar a los asistentes y la dedicación del tema que venía, “Sad Man’s Tongue”, cayeron después, tras lo cual se pasaron a su faceta más cañera con la escueta y frenética “Slaytan”.

Ñaaañañañañaña (Foto: Sergi Ramos)

“Dead But Rising” recogió el testigo, y “16 Dollars” hizo lo propio. El mix entre “A Warrior’s Call” y “I Only Want To Be With You” siempre le funciona en directo a Volbeat, y en Madrid no iba a ser la excepción. “For Evigt” llegó con el reflejo de lo que el grupo trata de transmitir y a su vez siente cuando se encuentra sobre el escenario: alegría y felicidad. Durante “Black Rose” Michael volvió a acudir a los presentes para saber si habían disfrutado con The Hellacopters y si tenían ganas de Judas Priest y Ozzy Osbourne. Se veía venir un pronto final y el cielo de Madrid se entristeció por ello. La lluvia comenzó tímidamente y mojó ligeramente a todos los que se encontraban escuchando “Seal The Deal”, canción que dedicaron al batería recientemente fallecido Vinnie Paul.

Aunque su setlist previsiblemente tenía como final una más, los aficionados tuvieron la suerte de que iban bien de tiempo y finalmente fueron dos. “Still Counting” puso el punto y final a un espectáculo que dejó claro que Volbeat está donde está porque se lo merece. La banda consigue transmitir en sus actuaciones a los fans, algo que parece sencillo pero no lo es, y por ese motivo son el presente-futuro del metal en la actualidad con su propio estilo “rockabilly metal”. En su despedida, Poulsen afirmó que volverán el año que viene, previsiblemente con su nuevo álbum en el mercado. Veremos qué tipo de concierto llevan a cabo.

Crisix: ¡Un espectáculo nen!

Los catalanes son famosos por dar hasta cada gota de sudor en cada uno de sus shows. Aunque sea en una sala pequeña perdida en un pueblo de Bizkaia, ¿cómo iban a venirse abajo en una cita como el Download Festival Madrid? Los fans se agolpaban ya en el Stage 4 esperando la llegada de sus ídolos. Sabían que no les iban a decepcionar. Se oían gritos de UPYD, algo bastante habitual en algunos conciertos de la capital madrileña. La lluvia amenazaba pero nos daba igual.

Si un día tenemos un hijo, se llamará Juli (Foto: Sergi Ramos)

El sonido del Stage 4 también dejó que desear. Una banda como Crisix necesita potencia y sobre todo que se escuchen claros cada uno de sus instrumentos para captar el trabajo bien hecho. Sonaron “Agents Of Mosh”, “Xenomorph Blood” y “Bring ‘Em To The Pit”. Esta claro, si las tres horas de Guns N’ Roses fueron excesivas, los tres cuartos de Crisix, escasos.

Juli, su vocalista, intentaba y conseguía levantar al público en cada momento. Tocaron versiones y se cambiaron de instrumentos como suelen hacer para interpretar a “Walk” de Pantera o “Killing In The Name Of” de Rage Against The Machine. Tan bueno fue el ambiente, que se crearon circle pits múltiples y wall of deaths épicos. El más épico, el último en el que tanto Juli como ambos guitarristas bajaban a unirse con el público en un circle pit gigante que seguro los asistentes no podrán olvidar. Para eso, una foto de familia y todos a ver Judas Priest después de haber tocado su mítica “Ultra Trhash”.

Judas Priest: impresionantes

Por algún extraño motivo y porque los caminos de la contratación de artistas son inescrutables, Judas Priest han pasado esta temporada por los festivales no como cabezas de cartel sino como co-cabezas de cartel de la mayoría de eventos. A juzgar por la riada de gente que se dirigía al escenario 2 después de Volbeat, relegar a una leyenda como Judas Priest a ese status fue poco menos que un error de su management. Pese a la retirada por motivos de salud de Glenn Tipton, el disco que acaban de sacar los británicos y la gira que están haciendo les hace merecedores de actuar en el escenario principal.

KK Tipton y Glenn Downing dándolo todo (Foto: Sergi Ramos)

Poco antes de su hora especificada, las 21:20, Judas Priest salieron a escena arrollando con un setlist repleto de hits, de nuevas canciones y de temas olvidados que el público agradeció sobremanera. El show comenzó con “Firepower”, un tema potente como el que más para una banda con casi cincuenta años de historia. Desde el principio, Rob Halford estuvo pletórico y junto a un cada vez más prominente Richie Faulkner, fueron el alma del concierto. Las añejas “Grinder” y “Sinner” fueron las primeras sorpresas de la noche, esta última con un largo solo de Faulkner que tuvo momentos pletóricos.

Nenas, nenas, morritos que es pal insta (Foto: Sergi Ramos)

Con el público totalmente volcado y un sonido mucho mejor que el del escenario principal, Judas Priest desgranaron lo que la gente quería escuchar: “You’ve Got Another Thing Coming”, “Painkiller” y joyas como “Bloodstone” y la nueva y emotiva “Rising From Ruins”. En el bis, como todo el público deseaba, apareció Glenn Tipton para interpretar “Metal Gods”, “Breaking the Law” y un “Living After Midnight” con el que la banda cerró un concierto insuperable que se lo puso muy difícil a Ozzy Osbourne.

“Te miro y te golpeo” (Foto: Sergi Ramos)

No sabemos que título ponerle, pero es todo muy fálico (Foto: Sergi Ramos)

In This Moment y el icono de mujer poderosa

Como casi todos los festivales, conciertos o escena musical, ver a mujeres al mando de una banda exitosa es ciertamente complicado hoy en día. En esta edición hemos tenido varios grupos liderados por mujeres poderosas y talentosas al extremo. In This Moment es sin duda la referencia y María Brink la llave que abre un abanico de posibilidades sobre un escenario. El show ya comenzaba interesante. La escenografía muy gótica, con negros y rojos, y unos efectos de luz y humo increíbles que por supuesto aportan mucha personalidad.

Y así comienza otra Semana Santa de Sevilla (Foto: Sergi Ramos)

El sonido del Stage 3 es por el momento el mejor, y los americanos sonaban en todo momento genial. Aunque lo destacable es, por un lado, la puesta en escena. En cada intro realizaban un pequeño espectáculo con una bailarina que suplantaba por momentos la identidad de María. Coronas, vestuario y coreógrafia al máximo nivel. Por otro lado, la increíble voz de la cantante que suena en directo mejor que estudio o casi igual.

La vocalista de In This Moment, haciendo su mítico solo de pelo (Foto: Sergi Ramos)

Tocaron “Blood”, “Roots” o “Whore” ante un público entregado y unos fans muy fieles que decidieron perderse a los clásicos Judas Priest para disfrutar de In This Moment. La banda está en crecimiento y estaba siendo un lujo poder verles desde tan cerca y con tanta calidad. Acabaron tirando globos blancos que sorprendieron a todos.

Ozzy Osbourne supera cualquier expectativa

Ozzy Osbourne no tenía un historial muy satisfactorio en España. Sus últimas actuaciones en el Monsters of Rock de 2007, en el Azkena Rock de 2011 y 2012 y la cancelación de su show en Madrid en 2011 no dejaron buen sabor de boca. Se veía a un Ozzy en decadencia, cantando fatal, con poca energía sobre el escenario y vencido por la edad. Qué cambio el que vimos en el Download Festival. Reconozco que fuimos a su concierto esperando un entrañable recital de un abuelete que hace lo que puede. Ozzy, sin embargo, hizo e mejor concierto que se le ha visto en nuestro país, fácilmente, en 25 años.

Si ven un señor mayor con aspecto desorientado, llamen al 112 (Foto: Sergi Ramos)

Desde el comienzo con “Bark at the Moon” y con un escenario presidido por una gigantesca cruz hecha de pantallas, Osbourne dirigió y comandó al público como quiso a lo largo de hora y cuarenta de concierto. Repleto de energía, cantando muy bien -aunque se sospecha de una pista de apoyo vocal desde hace años- y con una formación en la que vuelve a militar Zakk Wylde en lugar del más insulso Gus G. A lo largo de todo el concierto repasó con acierto su discografía sin dejar fuera casi ningún hit (sonaron “I Don’t Wanna Change The World”, “No More Tears”, “Suicide Solution” con gran solo de Wylde, y varios clásicos de Black Sabbath como “Fairies Wear Boots”, “War Pigs” y la final “Paranoid”.

El puto Ozzy. Ozzy Puto Fuckin’ Osbourne. Nos dejó flipando a todas(Foto: Sergi Ramos)

Se notó a Ozzy contento de estar en el escenario, sonriente, saltarín, recorriendo de lado a lado en ocasiones las tablas y interactuando mucho con el público y ocasionalmente con Zakk. Es evidente que estamos viendo el ocaso de Osbourne pero lo de anoche fue un resurgimiento inesperado que dejó a todo el festival impresionado. Lejos de esos últimos conciertos con el público frío y algo distante ante el bajo estado de forma de Ozzy, el show de Download fue absolutamente eléctrico y muy por encima de lo esperado. Wylde, por su parte, volvió a ser una fuente de energía como en sus tiempos mozos, incluso bajando un par de veces al foso de seguridad para rockear con su guitarra delante de los fans. Un acierto.

Madball lanzan un beef a Ozzy, Zakk y compañía

Competir con Ozzy Osbourne no es nada fácil y Madball lo tiene claro. Sin embargo, también tienen muy claro que sus fans están ahí y que no les fan a fallar y que además, no los cambiarían por nada del mundo. Por eso, casi en el ecuador del show de los de Nueva York, Freddy Cricien decía en el intermedio de un tema a otro que bajaran el volumen de lo que sonaba en el Main 1 para que “su gente” pudiera disfrutar de lo que es bueno. De nuevo, un sonido bastante bueno en el Stage 3.

En contraposición con In This Moment, Madball no lleva trucos de magia bajo la manga. Ni humo, ni cruces ni nada. Es lo que es, con su fondo negro, rojo y blanco. Rabia pura. Se agradecía el esfuerzo del vocalista, dirigiéndose en casi todo momento al público en español. Algo que los hace mucho más cercanos. Siempre mostraban el cariño a los suyos, y a los hardcore lover old school o new school. Todos forman parte de la familia. Sonaron “Across Your Face” o “Freight Train”,temazos que levantaron a un público ansioso de mucho core.

Estamos acostumbrados a encontrarnos con un público muy joven en los show de grupos de hardcore o metalcore. En Madball la escena estaba siendo variada. Adolescentes, pero también gente entrada en los cuarenta ¡Incluso niños! Siempre con sus cascos protectores claro. Todos ellos viviendo su momento hasta el final, como bien decia Freddy, el “Americano de nacimiento pero latino cien porciento”.

L7: el toque punk en una noche de heavy metal

Las veteranas estadounidenses L7 han demostrado desde su vuelta en 2015 que tienen tralla para rato. A pesar de llevar casi 20 años sin publicar un álbum, eso no las detiene. Toman el escenario 2 tras la actuación fuerte de la noche, Ozzy Osbourne. Mientras miles de personas salen desde el escenario 1, los valientes que todavía tienen fuerzas para más se trasladan al escenario 2 para ver el show de estas guerreras punkarras.

“Como os pongáis tontos, os vuelvo a tirar el tampón” (Foto: Sergi Ramos)

Como su estilo requiere, no hacen grandes alardes musicales ni muestran ningún virtuosismo fuera de lo normal. A pesar de ello, su energía y actitud macarra es puro punk y espíritu grunge. Repasan su ya clásicos en un show de una hora para un público entregado delante y observador detrás, más acomodado en el césped tras la larga y calurosa jornada.

Tienen más actitud que un guardia urbano de pueblo en fiestas mayores (Foto: Sergi Ramos)

Comentan durante el concierto que se han tenido que enfrentar recientemente a un contratiempo. Su baterista se ha roto un brazo y han tenido que buscar una sustitución temporal, cosas que a veces pasan durante las giras. Sin embargo, ofrecen su directo sin problemas, a pesar de tener menos ambiente del merecido. Es lo que tiene ir después del cabeza de cartel del día, no es tarea fácil tocar después de Ozzy. Aún así, lo dan todo. Al fin y al cabo, como ellas mismas dicen, ‘they came back to bitch’.

’77 llena la zona de los escenarios 3 y 4

El rock clásico no está muerto. Lo demuestran los grandiosos ’77 y el cartel de este Download Festival Madrid, que ha sabido combinar estilos dispares y diversos. Los catalanes compartían escenario con sus hermanos y colegas de Crisix, aunque para ofrecer un show completamente diferente. Salían al escenario los hermanos Valeta, el nuevo miembro Daniel Martín y Andy Cobo a la batería, vestidos con sus botas camperas, sus camisas retros y su personal y reconocible estilo ¿El problema? Que Ozzy aún no había acabado su bolo y muchos quedaban por llegar. Los que lo hicieron descubrieron en directo la gran voz de Armand Valeta. Y fueron muchos. La zona del Stage 3 y 4 estuvo casi al 100%.

A pesar de que el sonido del Stage 4 es solamente acceptable, fue mejorando a lo largo del show de los amantes de los 70 que se vinieron arriba minuto a minuto. Apenas hace unos meses sacaron a su luz su nuevo trabajo que grabaron cuidadosamente para que sonara lo más aproximadamente al directo. Y lo han conseguido con creces. Tocaron “High Decibels” y también “Whose Fighting Who” o “Last Chance” ambas de su último trabajo. Incluso pudimos ver a la monja protagonista del álbum sobre el escenario.

Un ambiente estupendo se vivía durante el show. Donde el público interactuaba continuamente pidiendo canciones, gritando y aplaudiendo. Los catalanes se han ganado un sitio en los corazones de los asistentes del Download Festival Madrid gracias a la complicidad de Armand, el brutal estilo de LG a la guitarra, dejándose la piel en cada nota, el incomparable Cobo que de pequeño no tiene nada y Dani Martín que era la pieza del puzzle que les había perdido en otra vida.

Carcass: Death Metal para que no decaiga

La jornada del sábado la cerraba Carcass en la zona de los Stage 3 y 4. Su Death Metal melódico estaba siendo esperado ya también por algunos de sus fans que disfrutaban previamente de ’77. Aquí sí que sí, predominaba el negro y encontrabamos unidos a los fans más darks del festival. Ni niños, ni familias, y el cansancio se notaba entre algunos asistentes que prefirieron ver el show desde el suelo.

Y así empezó el festival de nanas para ir cerrando el festi (Foto: Sergi Ramos)

Una vez más el sonido del escenario 3 funcionaba bastante bien. A pesar de ser una banda con mucha potencia, mucho ruido y rabia, se distinguian por separado los instrumentos y la voz que caracteriza a Jeff Walker. Sus rasgados guturales despertaron hasta la última persona cansada después de tanto concierto.

Canciones como “Captive Bolt Pistol” o “No Love Lost” sonaban brutales sobre el escenario. Aunque quizá el sonido de los británicos terminaba siendo excesivo para una jornada tan intensa como la del sábado donde a la 01.00 de la madrugada el cansancio predominaba. Carcass funcionaría maravillosamente como una banda de apertura. De esas con las que te vienes arriba y calientas motores para un día loco como el de hoy.  Sin embargo, al cierre, la emoción y los “heys heys” suenan forzados y desgarbados. Aún así, mereció la pena. A pesar de tener unos fortísimos Angelus Apatrida en el Main 1.

Angelus Apatrida cierran de puta madre, copón

El último bolo del festival tenía etiqueta nacional. Los albaceteños Angelus Apatrida cerraban el Download Festival Madrid con tralla de la buena. El sonido, como en la mayoría de conciertos del escenario principal, dejaba mucho que desear, pero la actitud de los manchegos sobre las tablas sirvieron para que los supervivientes a las tres jornadas claudicasen con el mejor sabor de boca posible.

La tal señora  Ángeles Apatrida, en plena actuación (Foto: Sergi Ramos)

La presentación de su nuevo trabajo ‘Cabaret de la Guillotine’ (2018) ante el público de Madrid gozaba de una opción de lujo a través de la cual disfrutar de los temas más recientes de la banda, pero también de los antiguos, y es que Angelus Apatrida conjugó en su setlist sus grandes éxitos “de ayer y de hoy” (su anterior disco ‘Hidden Evolution’ tuvo también bastante protagonismo).

La ausencia de Víctor Valera a la batería obligó a buscar sustituto para esta gran cita, y qué mejor que Sebas, el batería de Trallery, con quien han compartido su gira europea hace un par de meses, que cumplió su labor de manera muy destacable (no es como tener a Víctor, pero se defendió con todo). Guillermo llamó a la gente para que se acercara a los aledaños del main stage 1, ya que para el último bolo del festi, la zona reservada para los VIP junto al escenario se abrió para todo el público. Los circle pits no cesaban, y poco a poco el sonido se fue arreglando, lo que incrementó el nivel del concierto de Angelus Apatrida.

“Peña, ¿no tenéis casa o qué?” (Foto: Sergi Ramos)

Guille agradeció a todos los que decidieron quedarse por además haber ido en vez de irse a ver a Carcass o a casa con todo el cansancio acumulado. También aprovechó para explicar por qué no estaba Víctor, y se dispuso a coger su móvil para que el respetable le mandara un saludo coreando su nombre al unísono antes de liarla tremendamente con “Give ‘Em War”, donde hubo más locura y circle pits que hasta el momento (y ya es decir). Para darle un toque demencial mayor, Juli, Dani, Albert y Busi de Crisix se unieron a la fiesta para homenajear a Vinnie Paul tocando “Domination”. El mayor hermanamiento posiblemente de la historia no solo del thrash metal nacional, sino posiblemente del metal en España.

No podían marcharse sin dar las gracias a la organización, al propio Sebas, pero sobre todo sin tocar una más, “You Are Next”. El remache con los de Albacete ha sido una gran elección (con la parte negativa de compartir horario con Carcass), pero deja claro que en España existen grupos capaces de levantar a todos los asistentes desde un escenario principal. Veremos el Download Festival Madrid 2019 qué sorpresas nos trae.

Sergi Ramos, Dani Bueno, Arya Blues y Olga Vidal

Promotor:Live Nation

Hora:17:00

Sala:Caja Mágica

Ciudad:Madrid

Puntuación:8