Una sala cualquiera de España. Son las ocho de la tarde de un sábado y una cola de más de 400 personas -el aforo del local- da la vuelta a la esquina hasta llegar a la puerta. En el cartel no está ninguna nueva sensación de la música. Están una serie de músicos a los que nadie sabría nombrar y que se intercambian entre distintas formaciones para rendir tributos a tres grupos: AC/DC, Metallica y Guns N’ Roses. En la publicidad del evento se usa el logotipo de las bandas originales y debajo, en tipografía pequeña, el nombre del grupo tributo ad-hoc creado para este tour de tributos en concreto.