El tercer álbum de estudio de la banda estadounidense se publicó el 10 de mayo de 1984. Este trabajo tiene dos de los éxitos más importantes de la banda, “We’re Not Gonna Take It” y "I Wanna Rock", además de la balada "The Price" entre otros enormes temas.

‘Stay Hungry’ es el tercer disco de los excéntricos Twisted Sister. Los reyes del maquillaje escandalizaron a todo el mundo con sus gritos de guerra, “I Wanna Rock” y “We’re Not Gonna Take It”, cuando lo publicaron en 1984. Era el auge del glam y la época gloriosa de la MTV que tan bien supo Twisted Sister aprovechar haciendo dos videoclips que ya forman parte de la historia de la música. Este disco reivindica el empoderamiento y la autoafirmación. En la vida real parecía que ya sabían que llegarían a lo más alto, a pesar de que ya sus siguientes álbumes, ‘Come Out And Play’ (1985) o ‘Love Is For Suckers’ (1987) tuvieron menos impacto.

Dee Sneider, Jay French y sus compañeros estaban muy seguros del éxito que tendrían con ‘Stay Hungry’. A partir de escuchar los dos primeros temas del disco, “Stay Hungry” y “We’re Not Gonna Take It”, uno se daba cuenta de las intenciones que tenía Twisted Sister con este trabajo. Se trataba de hacer canciones sencillas, pegadizas, que todos los públicos pudieran cantar a pleno pulmón un fin de semana de fiesta. No serían los músicos más técnicos del mundo, pero las canciones de este trabajo funcionaron mejor que la Coca-Cola. Su intención no era la de ser innovadores o romper la escena con nuevos sonidos, hicieron paso a paso lo que sabían que quería la gente, y en un disco de los ‘80 no podía faltar la balada, que en este trabajo se titulaba “The Price”.

El corte más dispar del disco podría ser “Horror-Teria” compuesta por dos partes: “Captain Howdy” y “Street Juice”. Su estructura es muy inusual y, junto a “Burn In Hell” pone el punto más oscuro de la obra. Años más tarde, Dee Sneider haría reaparecer a Captain Howdy en su película ‘Strangeland´. “Don’t let Me Down” y “The Beast” quizás representaban el punto menos brillante y más monótono de ‘Stay Hungry’, hasta que llegaba el final de este trabajo con “S.M.F.”. Un tema, alegre, variado, con un solo de guitarra decente, que te hacía terminar la escucha con ganas de bailar.

La fórmula destinada a que los jóvenes se identificasen con sus himnos de rebeldía y su sentido del humor irreverente, resultó maravillosamente bien. Twisted Sister podrían no llegar a ser lo más en los entornos más puristas del heavy metal, a lo mejor es muy difícil recordar otro disco de ellos con tanto éxito, pero supieron como nadie jugar con el lado más comercial del rock and roll.

Rosa Chenlo