El cuarto trabajo de Motörhead, 'Ace Of Space', se publicó el 8 de noviembre de 1980 a través de Bronze Records.Ha sido el disco con más éxito desde el punto de vista comercial, consiguiendo ser disco de oro en el Reino Unido entre otros logros.

Motörhead empezaba ya a saborear el éxito con sus tres primeros discos: ‘Motörhead’ (1977), ‘Overkill’ (1979) y ‘Bomber’ (1979), pero al publicar su opera magna en 1980 fue cuando de verdad hicieron estallar toda su artillería con ‘Ace Of Spades’. Motörhead estaban fuera de la ley o, mejor dicho, ellos imponían sus propias leyes, por eso igual quisieron lucir de forajidos del oeste en su portada. Solamente unos músicos con tanta personalidad y con ganas de hacer las cosas a su manera por encima de todo, pudieron unir los sonidos pesados del metal y la rapidez frenética del punk. Aunque sus anteriores trabajos tuvieron su reconocimiento, fue el productor Vic Maile quien en esta ocasión supo dar coherencia y cuerpo a todos aquellos elementos.

Es un disco en el que Lemmy supo plasmar toda su filosofía: la fiesta, las drogas y el mantenerse fiel a sí mismo. Eligieron también el símbolo del as de picas, porque era representativo de mala suerte y se identificaban con él. Lo que Lemmy plasmó en las letras de este trabajo, el concepto de “born to lose, life to win”, es un magnífico resumen de su biografía. Mandaba un mensaje de carpe diem y de resistencia con el que te abofeteaba la cara para que espabilaras desde el primer segundo en el que comienza a sonar el bajo de nuestro querido capo mayor del rock and roll en ese himno que fue “Ace Of Spades”.

Lemmy acabó odiando esa canción, harto de tocarla. También odiaba cantar, pero él era así, alguien tenía que hacerlo, y asumió la responsabilidad. Esa base punk, pero con un toque más propio del rock americano, lo seguían usando en canciones como “Live To Win”. Los riffs de inspiración blues aparecían en “Fast And Loose”, que volvía a sonar inspirada en el rock sureño. “The Roadcrew” era otro tema inspirado en la vida de Lemmy, que también estuvo una temporada llevándole los trastos a Jimmy Hendrix. Otro de los temas más curiosos del disco es “Dance”, que marcaba un interesante contraste con el resto de canciones por ese ritmo que tenía tan típico del rock clásico de los años ‘50 del que Lemmy era tan fan, igual que de The Beatles.

Este disco fue el reflejo de la arrolladora personalidad y carácter único de Lemmy, quien se impuso y estableció su propia definición de lo que era el rock and roll, con la que, igual sin pretenderlo, estableció el camino de todos los músicos que le precedieron.

 

Rosa Chenlo