Se cumplen 50 años de la publicación del disco que cambió por completo el panorama musical. Hubo un antes y un después del estreno homónimo de Black Sabbath, y su influencia y legado es casi infinito.

Birmingham y Black Sabbath tuvieron el honor de iniciar el punto de partida de un género musical que se ha desarrollado extensamente durante más de cincuenta años y cuyos tentáculos se han desplegado por todo el globo, permaneciendo irreductibles hasta nuestros días. Su disco debut, supuso también el origen del rollo y marcó el camino a seguir. Inmersos en la celebración de su quincuagésimo aniversario, desmembramos la obra. Como la mayoría de inicios, fue realizado en poco tiempo y con un escaso presupuesto de 600 libras. Su controversia causó muchos rechazos en la crítica especializada, aunque no tardaría mucho en impactar con toda la curiosidad que le rodeaba.

En términos musicales, comienzan con la homónima “Black Sabbath” mediante una brusca tormenta de fondo y unas campanadas que infundían temor. Un temor que los cuatro integrantes querían trasladar al receptor y que conseguía teñir el sonido de esa atmósfera lúgubre, fundamental durante toda su trayectoria. El riff principal cimentado sobre una progresión armónica de tres tonos enteros, abre la lata a numerosas variaciones y sobretodo consigue asentar uno de los signos más reconocibles del cuarteto inglés. Las letras por otro lado han sido siempre objeto de polémicas por sus temáticas, interpretaciones y los problemas que se afrontaban en la sociedad de aquella época. Sin embargo, en temas como “The Wizard” el segundo corte, hablaban sobre historias más triviales como Gandalf y ‘El Señor de los Anillos’, aunque siempre dejando espacio para especulaciones. Esta canción sobresale esencialmente por la armónica de Ozzy.

Otro tema de índole literaria es “Behind The Wall Of Sleep” con Butler relatando un sueño procedente de una lectura de Lovercraft y donde el propio bajista descolla de nuevo. En cuarto lugar se posiciona uno de los estandartes de la banda, “N.I.B.”, con un solo de bajo abriendo este magistral tema y un riff envolvente muy sólido. La segunda cara contiene dos versiones “Evil Woman” y “Warning” donde Sabbath se adueñan de su sonido, más un tema propio donde el ambiente lóbrego impone de nuevo su ley “Sleeping Village”.Otro aliciente misterioso, es su tenebrosa portada con una mujer objeto de mil cábalas sobre su procedencia. En cualquier caso, tremendamente inquietante.

En definitiva, Black Sabbath sentaron las bases del heavy metal, por medio de bases rítmicas demoledoras, riffs pesados, más lentos, densos y voces afiladas que compaginaban técnica y experimentación. El álbum, fue certificado oro en Canadá y Reino Unido, logrando platino en EEUU y sobre todo generando gran impacto entre el público joven.

Txema Garay