Tanto de Black Sabbath como de su influencia y legado ya se ha hablado un ciento de veces, pero nunca está de más refrescar la memoria. Hace exactamente 50 años la música rock sufría una de sus mutaciones más importantes hasta nuestros días que la llevaría a revelar su faceta más oscura y pesada con un impecable debut discográfico y un segundo LP casi instantáneo a su predecesor.

Para hablar en contexto de Black Sabbath y sus primeros pasos tendríamos que remontarnos a la formación y separación de Mythology, banda en la que Tony Iommi y Bill Ward comenzaron su carrera. Después del fin de ésta, los dos músicos anteriormente mencionados junto a Ozzy Osbourne y Geezer Butler de Rare Breed se unieron para crear Polka Tulk Blues, un todavía desconocido sexteto con los cuatro miembros originales de Black Sabbath además de Jimmy Phillips a la guitarra y Alan Clarke al saxo.

Polka Tulk legó a su fin cambiando su nombre a Earth (originalmente Earth Blues Company) y continuando como cuarteto con Ozzy a la voz, Tony a la guitarra, Geezer al bajo y Bill a la batería. Earth versionaban clásicos de blues y rock en pequeños locales de Inglaterra y se desvivían dando conciertos día sí día también, lo cual hizo bastante mella en ellos durante sus comienzos.

Black Sabbath

Primera foto de la historia de Black Sabbath cuando todavía eran Earth, tomada por su primer mánager Jim Simpson

En diciembre de 1968 el guitarrista Tony Iommi decidió dejar el grupo para entrar en una banda que estaba a punto de debutar llamada Jethro Tull. Aunque esta banda sería otra de las grandes promesas inglesas en materia de rock, no parecieron convencer a Iommi y éste se marchó descontento para volver a Earth en enero de 1969 con otro punto de vista fijado y las pilas cargadas. La historia de una de las bandas más importantes de la música contemporánea acababa de empezar.

Earth se vieron obligados a reformular su nombre tras una anécdota en la que unos cuantos fans acérrimos de ese grupo que resultó ya existir se presentaron en uno de sus conciertos reclamando que tocasen canciones de su repertorio original. Los cuatro por jóvenes veinteañeros, confusos tras ver que tenían fans “fantasma”, se dieron cuenta de que ya existía otra formación y se embarcaron en la búsqueda de otro que les representase hasta quedarse con el de Black Sabbath, en honor a una película de terror italiana de 1963 dirigida por Mario Bava.

El propio nombre de la banda y la referencia implícita en él hacia el terror, miedo y oscuridad llevaron a la composición de “Black Sabbath”, una canción que nació de una pesadilla del bajista Geezer Butler y se convirtió en una oda a lo que estaba por llegar.

La tormenta que se adueñó del heavy metal

1970 será recordado como el año en el que se lanzó el Apolo 13, el de la separación de The Beatles, el de la invasión de Camboya, el año en el que “Un rayo de sol” de Los Diablos fue el tema del verano en una España en la que el franquismo, los asesinatos y la censura seguían imperantes de mano de un dictador que por fin empezaba a debilitarse debido al Parkison y como el año en el que Black Sabbath sacaron sus dos primeros e históricos LP’s, prácticamente uno detrás de otro.

Black Sabbath Black Sabbath

“Black Sabbath” fue el primer sencillo de Black Sabbath que formaría parte del disco también llamado ‘Black Sabbath’ que se hizo famoso no solo por su música, sino también por la historia de la modelo tras la fotografía de Marcus Keef en su portada y por el diseño interior del LP con cruces invertidas. Se grabó a finales de 1969 y se estrenó en febrero de 1970 a través de Vertigo, un sello musical de la conocida empresa Philips.

La que hasta hoy todavía sigue siendo probablemente la canción más malvada y demoníaca, tal y como dijo Rob Halford de Judas Priest, puso el punto y aparte más grande de la historia de la música contemporánea, dejando de lado totalmente la moda y filosofía hippie de amor libre, paz y falsa felicidad del momento (recordar que el Woodstock del ’69 se celebró en América en un contexto temporal cercano a los inicios de la formación).

Habría que hacer un amplio estudio para recoger resultados fiables sobre lo que experimentaron los oyentes de esta canción cuando se estrenó, aunque haciendo suposiciones y siendo fieles a la historia se supone que una mezcla entre desconcierto, fuerza, miedo y oscuridad serían algunas de las sensaciones provocadas por esta canción.

Con más de 6 minutos, se abre con una gran tormenta y unas campanadas que dan paso al riff más oscuro y pesado jamás creado, ejecutado por un guitarrista zurdo al que le faltaban las puntas de dos dedos de su mano derecha debido a un accidente en una fábrica de metal en la que trabajaba (cosa que no le quitó la ilusión de continuar tocando, al contrario).

Por si el impacto de tanta oscuridad, ocultismo y terror condensados en una pieza musical no era poco, la canción “Black Sabbath” también fue compuesta en una afinación más grave de lo normal en consecuencia a tener que bajar la tensión de las cuerdas para que Iommi pudiese adaptarse a tocar con unas prótesis que había fabricado para sus dedos amputados con plásticos de una botella que encontró por su casa.

Y la cosa no queda ahí, porque la canción fue concebida sobre un intervalo de acordes conocido como “tritono” o “diabolus in musica” que durante años fue denostado e incluso prohibido por la creencia que la iglesia generó en la Edad Media alegando que “el Diablo se colaba en la música” cuando esas notas eran tocadas.

El particular Black Friday de Black Sabbath

El viernes 13 de febrero de 1970 vio definitivamente la luz ‘Black Sabbath’, el primer LP de los cuatro birminghenses melenudos. Este disco fue grabado y mezclado en tan solo un par de días con un presupuesto de 600 libras, algo casi impensable a día de hoy si somos consecuentes con el resultado final del trabajo.

Con 6 canciones propias y 2 versiones, el álbum homónimo que se creó en un principio gracias a la influencia de la música de Cream, John Mayall y el jazz y blues primitivo sirvió como algo indispensable para que naciese tanto el heavy como el doom metal e incluso el stoner rock, con todo lo que esto conllevó esto para forjar las principales características de los subgéneros posteriores todavía más extremos como el death metal, grindcore y black metal.

Junto a Led Zeppelin, Blue Cheer, Deep Purple o MC5, Black Sabbath fueron los que empezaron a repartir semillas por el camino más oscuro de la música, siendo sin duda Ozzy, Tony, Geezer y Bill los pioneros que rompieron totalmente con lo establecido. ‘Black Sabbath’ fue sin ninguna duda el primer disco de heavy metal, y esto ya es un hecho histórico que tanto músicos como historiadores y antropólogos como el conocido Sam Dunn han certificado en no pocas ocasiones.

Seguramente pudo existir alguna banda que crease realmente este género antes, pero está claro que hasta día de hoy no trascendió ni consiguió lo mismo que Black Sabbath a nivel mundial. Se podría hablar de canciones, riffs y letras de músicos de blues desde los años ’40 hasta los ’60, de las locuras de Screamin’ Jay Hawkins, de los guitarrazos y gritos de “Helter Skelter” de The Beatles o de Jimi Hendrix tocando su guitarra en llamas y muchos elementos y detalles más durante horas para establecer un punto común que realmente no llegaría a materializarse hasta el estreno de lo que todavía 50 años después sigue siendo uno de los trabajos musicales más oscuros, originales y siniestros de la música.

‘Paranoid’: el segundo asalto

Aunque el que cumple años hoy es primer disco de Black Sabbath, podríamos hablar tranquilamente de todo el material que sacaron en el primer lustro de la década de los años ’70. Desde febrero de 1970 hasta julio de 1975 se estrenaron seis discos indispensables para los amantes tanto del rock duro como del metal primigenio. En 5 años Black Sabbath sacaron tanto su debut como ‘Paranoid’ exactamente el mismo año, con solamente 7 meses de diferencia.

Ya en 1971 siguió la sucesión de joyas con ‘Masters Of Reality’ (julio de 1971), ‘Vol. 4’ (septiembre de 1972), ‘Sabbath Bloody Sabbath’ (diciembre de 1973) y ‘Sabotage’ (julio de 1975). Nada más y nada menos que 6 largos en un brevísimo lapso temporal. Como bien dijo Henry Rollins en su momento con una frase ya histórica: “solamente te puedes fiar de ti mismo y de los 6 primeros discos de Black Sabbath”, lo cual dicho a día de hoy seguiría siendo un acierto.

Black Sabbath Paranoid

‘Paranoid’, que inicialmente se iba a llamar ‘War Pigs’ (su discográfica consideró que no era un nombre lo suficientemente comercial), catapultó definitivamente al éxito a la banda inglesa siendo su LP más vendido y el que consiguió llegar a los tops de la listas musicales de su país de origen.

‘Paranoid’ es considerado como un álbum de culto -incluso más que su debut- y un éxito a nivel histórico, algo cuanto menos curioso conociendo la historia tras la mayoría de las canciones construídas en base a improvisaciones y sobre todo por la que da título al disco, ideada literalmente como un tema de relleno para redondear la duración final del LP y grabada minutos después de que Iommi enseñase el riff al resto del grupo.

Influencia y legado

Black Sabbath es una de las bandas musicales más influyentes de todos los tiempos dentro de sus cuatro paredes, estando en un nivel cualitativo similar al de otros gigantes del pop, rock, folk y metal, algo que es innegable. Se podrían mencionar docenas de bandas que dieron las herramientas básicas para que la música contemporánea de los últimos setenta años evolucionase en tantas formas, estilos y subgéneros hasta el día de hoy, pero el análisis de esto llevaría a extenderse hasta casi el infinito.

Gran parte de nuestros tíos, padres e incluso primos y abuelos crecieron entre canciones de The Beatles, Beach Boys, Bob Dylan, Led Zeppelin, Elvis, Queen, Black Sabbath, Pink Floyd, Deep Purple, David Bowie, Michael Jackson y una docena más de artistas. Sería extraño que al menos no conociesen a estos artistas que cambiaron la manera de escuchar y entender la música de los que en ese momento eran niños, adolescentes o jóvenes.

El boom entre los ’60 y ’80 en la música fue descomunal y se podrían citar hasta un ciento de caldos de cultivo que a cualquier músico o amante de la música le ha hecho crecer y descubrir cosas en base a conexiones que a veces parecen imposibles. Es muy interesante y curioso empezar a unir cabos de lo que escuchas diariamente en YouTube, Spotify, Deezer o formatos físicos hasta llegar por ejemplo a toparte con “Paranoid”, “War Pigs” o “Iron Man” de Black Sabbath, temas más conocidos (y de un mismo LP) que suman más de 400 millones de escuchas solo en Spotify.

Como anécdota y ejemplo a colación de lo dicho, comentar que tengo amigos que conocieron a Black Sabbath gracias a las letras del rapero Tote King, que no tiene nada que ver musicalmente con lo que hicieron los ingleses pero que sí creció escuchando clásicos de rock y metal.

Seguro que quedan muchísimas cosas por decir sobre una de las grandes bandas que dio la historia reciente de la música, pero acabaré este artículo mencionando algunas formaciones que han declarado abiertamente que la influencia de Ozzy, Tony, Geezer, Bill y Ronnie James Dio si nos vamos a la etapa Heaven & Hell. Tanto Metallica, Judas Priest, Black Flag o Iron Maiden como Machine Head, Sleep, Kyuss, Slipknot o Faith No More tomaron para sí las primeras referencias de estos músicos en sus inicios, y la lista seguiría.

Covers como las de ‘Planet Caravan’ de Pantera, ‘War Pigs’ de Faith No More o la más actual e increíble ‘Changes’ de Charles Bradley en clave de soul llegaron a considerarse incluso mejor que las originales por muchísimas personas. Megadeth, Metallica, Ulver, Type O Negative, Iced Earth, Guns N’ Roses, Sepultura, Melvins y Cannibal Corpse también hicieron suyas canciones de los Sabbath, hasta el dúo folk First Aid Kit o los míticos The Cardigans reinterpretaron alguno de sus temas llegando hasta los samplers y guiños de raperos como Eminem o Busta Rhymes. Dicho esto, podría quedar más que claro la inspiración y legado ya de sobra conocido que plasmó Black Sabbath actualmente en la cultura popular, ¿no?

Analizar los dos primeros discos que se estrenaron en ese glorioso año para la música que fue 1970 canción por canción no tendría mucho sentido aun siendo interesante e inspirador para revivir todo lo que un grupo nos ha dejado en tan pocos años desde su fundación hasta sus primeras obras.

Black Sabbath (Foto: Lester Cohen)

Estaría bien quedarse en este punto y en dejar que el futuro siga su curso natural y nos diga todo eso que se nos puede escapar y que quizás ocurrirá cuando pasen otros 50 años (o menos), cuando algunos quizás no sigamos aquí o estemos criando canas y arrugas. Eso sí, estad seguros de que la incombustible herencia de los príncipes de las tinieblas y padrinos del heavy metal seguirá brillando in saecula saecolurum. Por ahora, aunque enfermo y rodeado de incertidumbre, todavía tenemos a Ozzy Osbourne y su también notable carrera en solitario en la recámara.

Jaime Tomé