El guitarrista de Guns N' Roses se ha mantenido sobrio durante muchos años después de que se le diagnosticara una cardiomiopatía por el abuso de alcohol.

Hace un buen puñado de años que Slash, guitarrista de Guns N’ Roses, dejó el alcohol. A través de sus redes sociales ha celebrado esta importante decisión que cambió su vida.

15 años sin alcohol

Slash, guitarrista de Guns N’ Roses, ha celebrado el 15º aniversario de su sobriedad. El pasado domingo 4 de julio, su pareja Meegan Hodges, publicó en su Instagram una foto del músico de 55 años con el fallecido ícono de la moda punk-rock Jimmy Webb, e incluyó el siguiente mensaje: “Baby, ¡Felicidades por tus 15 años de sobriedad! ‘Un adicto que logra la recuperación es capaz de lograr cualquier cosa’ (palabras sabias que dijo alguien) Estoy muy orgullosa de ti todos los días, pero hoy estoy más que orgulloso de ti. ¡Te amo hasta la luna y más allá!”.

Slash fue diagnosticado en 2001 con una forma de insuficiencia cardíaca congestiva, conocida como cardiomiopatía, como resultado de muchos años de abuso crónico de alcohol. Nunca ha ocultado sus vicios pasados ​​y su eventual recuperación de la adicción al alcohol y la heroína. “No soy de origen alcohólico, pero mi padre era bebedor y la gente de mi familia era bebedora, y nacer en Inglaterra era solo parte de la cultura de los pubs”, recordaba en una entrevista con Classic Rock. “Sé que si pensara que podría tomar un trago o hacer cualquier cosa, dejaría la puerta abierta. Sé cómo funciona, porque lo he hecho antes, así que me abstengo por completo”.

Una adicción reflejada en su autobiografía

Esta batalla contra el alcohol y otras adiciones las reflejó en su autobiografía de 2007, ‘Slash’. “No estaba bien. Pero estaba casi listo para admitirlo. Sabía que mi libertinaje tenía que terminar”, escribía el guitarrista, que estuvo meses de rehabilitación alejado de su esposa y su banda. “Sabía que necesitaba un poco de consuelo y tranquilidad. Y lo conseguí. Esta vez la rehabilitación resultó ser muy buena para mí, porque esta vez me rendí. Primero dejé las drogas, luego me aclaré la cabeza e hice un poco de trabajo para averiguar por qué me gustaba ponerme en la misma posición una y otra vez. En la mañana del 3 de julio de 2006, ingresé en rehabilitación. Hice treinta días completos. Aprendí más sobre mí de lo que jamás creía que fuera posible. Y he estado sobrio desde entonces”.