¿El mejor disco debut de la historia del rock? No cabe duda que la colección de canciones que grabaron Axl Rose, Slash, Duff McKagan, Izzy Stradlin y Steven Adler en ‘Appetite For Destruction’, publicado el 21 de julio de 1987, se ha convertido en inmortal.

Tocar en todos los clubes nocturnos de Los Angeles esperando una oportunidad, lanzar un álbum debut y que se este se convierta en el icono absoluto del rock, es el sueño de cualquier banda. Gracias a este álbum los jóvenes Guns N’ Roses lograron el éxito que tanto buscaban, pero para el que quizás no estaban tan preparados. ‘Appetite For Destruction’, publicado en 1987, supuso una bocanada de aire fresco en la escena de finales de los ‘80, que se encontraba ya estancada en el glam rock y en los patrones del heavy metal de siempre. Incluso uno puede ser atrevido y afirmar que este disco fue el que abrió camino a toda la música nueva que llegaría más adelante en los ‘90. Pero dicho éxito llegaría más tarde de lo que pensaban. En la industria creativa hay que arriesgar, y Guns N’ Roses lo hicieron con este disco, no era precisamente lo que vendía, eso hizo que los críticos de la época tardaran un tiempo en dejar de despreciarlo.

El carisma y la impactante voz de Axl Rose, los solos y los riffs de Slash, que se convirtieron en obligada materia de estudio para cualquier guitarrista, unido a todo lo que aportaron como músicos y compositores Duff McKagan, Izzy Stradlin y Steven Adler, fueron los ingredientes que les hicieron auténticos. Componían música con la que expresaban sus sentimientos, con mensaje, y eso ganó al maquillaje del glam y a la fantasía del heavy metal. Si se tienen en cuenta simplemente “Welcome To The Jungle”, “It´So Easy”, “Paradise City” o “Sweet Child O´Mine”, ya justifica que este fuera el disco con mayor concentración de éxitos de la banda.  

Axl Rose en “Welcome To The Jungle” demostró la actitud, rebeldía y rabia de una juventud efervescente que comenzaba alzar la voz ante la sociedad en la que vivían y expresaban sus emociones sin cortapisas. Pocos cantaban como él, su screaming y su forma de moverse eran únicos. Si se piensa en una de las tres frases de guitarra más importantes de la historia de la música, indudablemente la de “Sweet Child O’ Mine” estaría junto a “Smoke On The Water” y “Stairway To Heaven”. Además, Slash se compenetraba muy bien con la guitarra rítmica de Izzy y las melódicas líneas de bajo de Duff McKagan, que eran brillantes.

Un disco inmortal que demuestra que Guns N’ Roses supieron conjugar las poses de las estrellas del rock con el saber hacer y el perfeccionismo de los grandes músicos. También que tocar el éxito es posible, pero mantenerlo es realmente lo complicado.

Rosa Chenlo