Líder de Emperor y prolífico artista en solitario, hablamos con Vegard S. Tveitan sobre su nuevo EP ‘Telemark’ y lo que sigue significando el género que, junto a otros pioneros, definieron 30 años atrás.

A la tierna edad de 16 años publicaba Ihsahn, con su banda Thou Shalt Suffer, la demo ‘Into The Woods Of Belial’. Dos años más tarde lanzaría con Emperor su 12” debut homónimo, y en 1994 vería la luz ‘In The Nightside Eclipse’, un hito en la historia del metal extremo. Y todo antes de cumplir dos décadas respirando. Sin lugar a dudas, para alguien que ha rebosado creatividad desde tan temprana edad, detener la maquinaria no es una opción.

Después de siete álbumes por su cuenta, el oriundo de Notodden nos presenta ‘Telemark’, el primero de dos EPs dedicados a su región natal y un ejercicio de comunión entre sus crudos orígenes y la melancolía vanguardista que caracteriza su carrera en solitario. El trabajo se compone de tres nuevas canciones, donde las letras están en noruego por primera vez en su carrera, y dos versiones donde reinterpreta clásicos de Lenny Kravitz y Iron Maiden. Nos sentamos al teléfono con él para hablar de qué significa este homenaje a sus raíces -musicales y culturales-, y echar la vista atrás hacia la esencia de un género al que su historia está estrictamente entrelazada. Su extremada afabilidad no sorprende, a menos que se tenga una noción preconcebida de cómo un artista así debería ser. Pero hablaremos de eso más adelante…

‘Telemark’ es, al mismo tiempo, una oda a tu tierra natal y a tus inicios musicales. ¿Dirías que hay alguna conexión entre la música extrema y la dureza ambiental? Temperaturas bajas, pocas horas de sol…

Bueno, no siempre es así. No creo que sea un lugar duro en el que crecer, más bien lo contrario. Probablemente lo fuese por los motivos que dices hace tiempo, pero en mi caso… Yo crecí en la época dorada, cuando Noruega encontró petróleo. Y probablemente ese sea uno de los motivos por los que he podido tener una carrera musical; gracias a toda esa riqueza hay un sistema social que garantiza que, aunque inviertas todo lo que tienes en la música y la cagues, no te vas a quedar en la calle. Así que en ese sentido fui un privilegiado.

“es una revisión de mis raíces musicales, culturales y geográficas”

Sea como sea, sé lo que quieres decir, pero para mí no tiene tanto que ver con eso sino con volver a hacer material orientado hacia aquello con lo que empecé. En este EP todo está muy al desnudo, desde los arreglos hasta la propia formación: todo el álbum está grabado tan sólo con batería, bajo, dos guitarras, gritos y sección de viento. Es rock & roll, old school en cierto modo. Es una revisión de mis raíces musicales, culturales y geográficas, lo siento muy familiar a todos los niveles.

El tema título del EP contiene una melodía principal de guitarra con claros tintes folk, algo con lo que no habías experimentado hasta ahora. ¿Formaba eso parte de conectar con tus raíces?

Está muy influenciado por la música tradicional noruega, sí. En concreto es algo que podría salir de un violín Hardanger, ese fue el instrumento que inspiró la tonalidad y el fraseo. Considero mis discos como conceptuales, quizá incluso inconscientemente, porque me gusta que mis obras fluctúen y sean cohesivas. Por ello, siendo mis influencias folk tan parcas y mi gusto por ese tipo de música tan limitado, encontrar un lugar para este tipo de riffs requeriría un álbum entero. Llamarían demasiado la atención, me delimitarían un enfoque demasiado estrecho. Pero en un formato como un EP, siendo además un disco bastante extremo, he encontrado el lugar perfecto para encajarlo.

Tus álbumes en solitario quizá no encajarían en la idea tradicional de “álbum conceptual”, pero innegablemente transmiten esa sensación por cómo están construidos.

Aspiro a crear discos que constituyan una experiencia completa, en lugar de ser una simple colección de canciones. Con conceptual no me refiero a que haya una narrativa, o a que todas las letras hablen de temas relacionados, sino a que creativamente haya elementos que lo hilan todo. Si coges ‘Somewhere In Time’ de Iron Maiden, por ejemplo, las letras son de su padre y de su madre si no recuerdo mal. Pero tienes ese artwork futurista, un montón de estribillos de cariz moderno, guitarras con sonidos espaciales, los sintetizadores en la intro… Cuando tu mente conecta todos esos puntos, se convierte en una experiencia completa. Ves que todo encaja en ese paisaje, y con ‘Seventh Son Of A Seventh Son’ pasa lo mismo,  ese sí tiene una narrativa. Directa e indirectamente, ese álbum me ha influenciado muchísimo en aspectos muy distintos. Creo que cada vez que escribo un álbum, subconscientemente intento recrear ‘Seventh Son’. Ese es mi ideal de álbum, y me pasa con otros artistas como Metallica o King Diamond; cuando creces con ellos y los vuelves a escuchar tiempo después, hasta puedes sentir ciertos olores. No sé si mis álbumes llegan a tal nivel, pero esa es la intención. Que todo en ellos apunte en la misma dirección.

Creo que lo consigues, ya que siempre presentan un rumbo muy concreto, aunque entre ellos haya grandes diferencias. No sólo no suena a nadie más, sino que además siempre hay un giro. Probablemente eso sea uno de los mayores incentivos para que tus lanzamientos sean tan bien recibidos.

Pienso que hay dos maneras de hacer música, y nunca diría que una sea mejor que la otra, es una simple cuestión de preferencias. Respeto mucho a AC/DC, porque les encanta hacer lo que hacen. No tienen ninguna necesidad de seguir en activo, pero siguen ahí porque adoran tocar rock & roll. Es lo suyo. Lemmy era igual, hizo lo mismo durante toda su vida y nadie le podría reprochar nunca nada. Es curioso porque murió casi a la vez que David Bowie, quien vivió su trayectoria como un camaleón. Exploró incontables aspectos en cuanto a lo que podía hacer artísticamente, pero siempre con un cien por cien de integridad. Personalmente, así es como me gustaría llevar mi propia carrera. Sin comparaciones, obviamente, simplemente en cuanto a enfoque. Al final, creo que si hay algo que ambas perspectivas comparten es la autenticidad, y poner el corazón en todo lo que hagas. No hacer algo porque sea con lo que más dinero ganas, o por contentar a tus fans.

La gente atraída por los polos extremos de la música, aquellos que no están diseñados para entrar en las listas de éxitos, buscan algo que sea auténtico. Y hay muchos artistas que sólo con escucharlos sabes que su corazón no está ahí. Puede estar bien escrito, puede estar bien producido, pero se nota. Es algo que no se puede fingir.

Es curioso que menciones la autenticidad porque han pasado casi treinta años desde que Emperor (entre otros) participaseis en la consolidación del black metal, un género en el que muchos fans hoy día detestan cualquier cosa que no suene a lo que ellos consideran aceptable. Se me viene a la mente el caso de Deafheaven, pero en el heavy metal también pasa, con bandas como Ghost.

¡Deafheaven abrieron para nosotros en Japón! Son unos tipos geniales, no sabía que recibiesen ese tipo de comentarios. A Ghost no los entendí durante los primeros dos álbumes, pero cuando publicaron el single “Cirice”, esa canción me llamó muchísimo la atención. Y ahora lo entiendo. Me encanta Ghost, creo que son geniales. Es un proyecto con tantos elementos, que consigue equilibrar lo serio con la picardía y el humor… Como norma general no me gusta la comedia en la música, pero creo que lo que Tobias ha conseguido con Ghost está perfectamente calibrado. Para serte sincero, nadie podría idear y llevar a cabo el trabajo conceptual y musical que supone esa banda si no fuese cien por cien genuino en su visión de lo que hace. Y eso es mucho más auténtico que la gente que se viste o se diseña a sí mismo en concordancia a ideales concretos de autenticidad. Es algo que pasa en el black metal, y en todos sitios en general. Que géneros que empezaron como algo liberador, como algo destinado a ir más allá de lo establecido, ahora cuenten con una suerte de policía que dicta las normas de lo que puedes y no puedes hacer… es algo absolutamente opuesto a la esencia de ese mismo movimiento artístico.

“si te importa estar en sincronía con la opinión pública, estás perdido”.

Es como cuando Jimi Hendrix por primera vez conectó su guitarra a través de una fuzzbox directamente a la mesa de mezclas. Y ahora hay gente informándose y dedicándose a comprar exactamente lo que usó, pensando que están dando en el clavo. Gente como Bach, cuya música estaba como doscientos años adelantada a lo que se estaba haciendo musicalmente en aquel entonces, y ahora tienes a todos esos intelectuales amantes de la música clásica diciendo que sólo es bueno aquello y que lo que se hace hoy día es horroroso. Pasa todo el tiempo, la historia se repite a sí misma. Si algo he aprendido es que si te importa estar en sincronía con la opinión pública, estás perdido. Créeme, durante treinta años he recibido mierda y halagos por igual hacia exactamente el mismo disco, y siempre ha estado vinculado a cuánto dinero ha generado. La gente necesita que cien personas más le den un voto de confianza a algo antes de dárselo ellos mismos. Perdona por la rajada filosófica, quizá ha sonado todo muy quejica y rencoroso. Puedo ser más alegre, si quieres (risas).

¡Todo lo contrario! Es genial saber lo que piensas y, sobre todo, que seas tan honesto con nosotros.

Es muy fácil que, si eres un joven músico, quieras “hacerlo bien”. Nosotros tuvimos la suerte de iniciar de algún modo el pensamiento contrario, hacíamos prácticamente todo lo posible por no gustarle a nadie. La idea era que nuestra música fuese exclusiva, para muy poca gente. Como consecuencia, supongo que accidentalmente creamos algo único en lugar de luchar desesperadamente por algo de lo que ya existía un mercado. Como decían en ‘Las Aventuras de Ford Fairlane’: “algunos se hacen los duros de conseguir, yo me hago el duro de gustar”. Así era la cosa (risas).

Pero volviendo a lo que hablábamos, personalmente siempre me comparan con la idea del movimiento del que vengo. Y yo no soy tan unidimensional -ni en mis opiniones, ni en mis emociones, ni en mi música- como esa estrecha casilla en la que me quieren colocar. Si me tuviese que someter a eso, la profundidad de mi personalidad no me permitiría hacer música relevante de ningún modo. Así que me parece muy refrescante que haya gente como Nergal de Behemoth, por ejemplo, que por naturaleza es una persona a la que le gusta compartir todo lo que hace. En sus redes sociales lo puedes ver tanto maquillado y con fuego en el escenario como haciendo yoga. Creo que es un gran ejemplo a seguir para la gente que entra en este negocio. No tienes que ser una cosa o la otra, puedes serlo todo. Y creo que eso es algo profundamente arraigado a la filosofía black metal, el no limitarse y el ser tú mismo. Así que bien por él y por tantos otros que lo ven así.

Desear que un músico de black metal sea exactamente como tú quieres que sea precisamente va en contra de lo que el propio género significa…

No soy especialmente fan de Crowley, pero la base del black metal noruego era ese “haz lo que tú quieras, será el todo de la ley”, y hay un montón de gente diciéndole a estos artistas lo que pueden y lo que no pueden hacer. A veces me cuesta creer que hayamos llegado a semejante contradicción, debería ser obvio.

Hablando de tus orígenes y de compartir con el mundo, últimamente más y más músicos están empezado a abrirse y a hablar sobre la salud mental en la música profesional. Tú llevas casi tres décadas ininterrumpidas en este negocio, ¿has tenido momentos difíciles? ¿O lo has llevado mejor al ser un artista que no gira tan a menudo?

Ahí tienes la clave número uno. Conozco a mucha gente que se dedica a esto profesionalmente, y depende en gran medida de tu personalidad ya que es algo totalmente individual, pero yo personalmente soy muy casero y afortunadamente me encuentro en un perfecto equilibrio en cuanto al tiempo que puedo dedicar a cada cosa. Sería terrible para mí girar mucho, como supongo que lo es para tantos otros. Girar es genial, y no deja de ser un enorme privilegio poder viajar por el mundo y tocar para tanta gente maravillosa. Me sigue chocando a día de hoy el poder hacer algo así. Pero es una burbuja, y para mí es algo que puedes hacer de vez en cuando, ¿sabes? Interpretar ese rol. Hace poco estuve en el 70.000 Tons of Metal, metido en un crucero con 3.500 metaleros. Todo el mundo a quien conocí en ese barco fue muy agradable, pero me paraban 4 o 6 personas cada vez que intentaba ir de una puerta a otra. En pequeñas dosis como esa es aceptable, pero me imagino estar constantemente en ese papel donde soy Ihsahn el 98% del tiempo mientras que en casa soy… “papá”. También llamado “¿dónde está mamá?” (risas). Ahí no hay expectativas de nada. Soy un privilegiado por poder llevarlo así y que no me fuercen desde un management o una discográfica enormes a hacer todas esas cosas.

“tengo algo más importante, que es la oportunidad de estar muy cerca de mi familia”

Es genial que puedas llevarlo así, más aún siendo el principal ingreso de las bandas hoy día el dar conciertos.

¡Exacto! La industria ha cambiado muchísimo. Yo lo hago prácticamente todo por mi cuenta, así que supongo que eso ayuda bastante. Obviamente luego me sale más caro girar porque tengo que pagarle a todos los que van conmigo, no les puedo pedir que lo hagan por amor al arte (risas). Pero tengo la oportunidad de hacer shows concretos y quizá alguna gira con mi proyecto en solitario y luego está Emperor, que serán unos ocho o diez conciertos al año, todo suma. No me creo lo afortunado que soy de poder hacer lo que a cualquier adolescente que empieza a tocar la guitarra le gustaría hacer, y además sin ataduras. Tengo mi estudio y mis giras, pero también tengo algo más importante, que es la oportunidad de estar muy cerca de mi familia, a quienes quiero muchísimo. Desgraciadamente hay muchos compañeros que están en la tesitura de tener que estar siempre en la carretera y que eso lleve a rupturas y divorcios. Todo tiene un precio, y no me podría sentir más afortunado de poder tener esa cercanía e intimidad con ellos.

Esteban Portero