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The Metal Circus
Live

TOY DOLLS

9
Fecha
20 de febrero de 2005

UNA LEYENDA HACIENDO AMAGO DE DESPEDIDA

Si a Michael Algar le hubieran dicho cuando empezó a mediados del 79 que en 2005 estaría anunciando la despedida definitiva de Toy Dolls a la vez que reventaba salas de mediano aforo ni se lo creería. Tampoco nosotros nos podemos tragar que este tour sea su despedida definitiva.

De hecho las entradas ya hacía un mes que estaban agotadas, hecho que motivó el cambio a la mayor de las Razz, y la expectación de ver al trío ha sido máxima. Para los desconocedores de los Dolls tan sólo decirles que son unos de los históricos del punk, pelean desde el 79 y lo más importante: están en plena forma. Su estilo, aún siendo punk-rock, es más que personal, inconfundible y poco tiene que ver con la mayoría de bandas puristas del género. El mensaje de “No Future” no va con en ellos, son fiesta, cachondeo y diversión. Las reivindicaciones políticas no tienen cabida en sus letras y los tres acordes aquí están adornados con punteados, solos, velocidad propia del psychobilly y hasta con un riffeado muy marcado y heavy.

Hechas las presentaciones, mejor entrar en materia pues el concierto dio para mucho. Cuando las luces murieron el escenario estaba coronado por el enorme logo típico de la banda (la caricatura de “Olga” con sus infaltables gafas). La entrada fue a ritmo del “Final Countdown” de Europe en versión chirigota gaditana. Llevan un ritmo frenético y sin pausa, combinado con instrumentales cachondas, un sinfín de bromas y guiños tremendamente efectivos y unas coreografías milimetradas entre “Olga” (guitarra y voz) y Tom Goober (bajo y coros).

Encorbatados y de riguroso negro atacan “Dig That Groove Baby”. El sonido arranca con deficiencias evidentes que son subsanadas rápidamente. Cualquiera que haya podido escuchar sus discos en estudio puede quedarse pasmado al oír que la banda suena exactamente igual y fidedigna. Los coros de Tom y Dave “The Nut” (batería) quedan perfectos y junto con los que se marca la entregada audiencia, consiguen que las canciones cobren una dimensión más que atractiva. Casi podríamos afirmar que superan los numerosos vídeos oficiales editados. Sin respiro alguno siguen con “Back In 79” y “Fisticuffs In Frederick Street”. La grata sorpresa de la noche la pone un corte nuevo de su próximo álbum que suena a clásico a la vez que Olga nos recuerda que es su último tour. La negación de los presentes es tan evidente que el flacucho líder nos devuelve un “Maybe…” que a todos nos saca de dudas.

El calor hace que se despojen rápidamente de sus ropajes para mostrar la estampa habitual de la banda: torsos desnudos y hasta un curioso baile del vientre-michelín de Tom. El momento Absurd-Ditties llega con la espectacular “Tocata in Dm” de Bach y ese magistral single llamado “Alec’s Gone”. Es genial ver a Olga y Tom moviéndose por todo el escenario y clavando todos los saltos al unísono, rasgando sus instrumentos a la vez y realizando carreras en círculo sin errores de ejecución apreciables. Tom cambia su bajo por la acústica y todo el mundo cree que se marcarán un “Dueling Banjos”, pero suenan versiones de clásicos estilo “When The Saints Are Marching On”. Caen “Pot Belly Bill”, “Fiery Jack” y “Dougie Giro”. Las bromas son constantes con bengalas y un vestido de diablillo, una botella gigante de cava que dispara confeti o una calva postiza en “Yul Brinner Was A Skinhead”. La fiesta sigue con la divertida “My Girlfriend’s Dad’s a Vicar” y la extraña (en su discografía) “Olga Crack Corn”.

La lucha en las primeras filas entre fans ansiosos de moshing y seguratas desbordados ante el constante degoteo de espontáneos, ávidos de subir a las tablas, hace que sea tan espectacular el escenario como la arena. Siguen con “The Lambrusco Kid”, “She Goes To Finos” y la instrumental e imprescindible “Sabre Dance”. Habitualmente solían tocar sus “classical variations”, esta vez han optado por sus versiones más famosas.

Los bises estaban casi cantados: “Nellie The Elephant” (su célebre versión de la banda sonora de dibujos animados aquí versionada por gente tan dispar como Los Inhumanos o Mägo de Oz), su grandiosa e hímnica “Glenda and The Test Tube Baby” y la festiva “Back In 79”. Este triunvirato incluye la icona de Olga a lomos de Tom tocando la guitarra y posteriormente tocando cabeza abajo, agarrado por los pies al cuello del bajista o el giro de la guitarra al más puro estilo pajarita de Krusty el pallaso.

Una hora y media de show ya es mucho más que bandas relativamente emergentes como Backyard Babies o clásicos como Hanoi Rocks, pero lo que poco perdonaran sus fans es dejarse piezas de museo como “Telly Addict!”, “The Sphinx Stinks”, “Terry Talking” o nada del Orcastreted para arriba. En resumidas cuentas, nos dieron lo que queríamos todos: una recopilación de sus mayores éxitos.

No hace falta recordar que este “Last Tour?” No es más que un gancho comercial bien pensado para hacerle saber al mundo que Toy Dolls tienen cuerda para años. El estado físico de Olga es alucinante y bien se le podría seguir apodando de “insecto-palo” como fue bautizado a principios de los 80 por la prensa inglesa. Capaces de enganchar a punks, rockers, heavies y maquineros, sentando cátedra en sus directos y demostrando que el punk sigue vivo, muy a pesar que se salieron de la etiqueta desde el día en que Olga rasgó su guitarra por primera vez.