UNA LEYENDA HACIENDO AMAGO DE DESPEDIDA

Si a Michael Algar le hubieran dicho cuando empezó a mediados del 79 que en
2005 estaría anunciando la despedida definitiva de Toy Dolls a la vez que reventaba
salas de mediano aforo ni se lo creería. Tampoco nosotros nos podemos tragar
que este tour sea su despedida definitiva.

De hecho las entradas ya hacía un mes que estaban agotadas, hecho que motivó
el cambio a la mayor de las Razz, y la expectación de ver al trío ha sido máxima.
Para los desconocedores de los Dolls tan sólo decirles que son unos de los históricos
del punk, pelean desde el 79 y lo más importante: están en plena forma. Su estilo,
aún siendo punk-rock, es más que personal, inconfundible y poco tiene que ver
con la mayoría de bandas puristas del género. El mensaje de “No Future” no va
con en ellos, son fiesta, cachondeo y diversión. Las reivindicaciones políticas
no tienen cabida en sus letras y los tres acordes aquí están adornados con punteados,
solos, velocidad propia del psychobilly y hasta con un riffeado muy marcado
y heavy.

Hechas las presentaciones, mejor entrar en materia pues el concierto dio para
mucho. Cuando las luces murieron el escenario estaba coronado por el enorme
logo típico de la banda (la caricatura de “Olga” con sus infaltables gafas).
La entrada fue a ritmo del “Final Countdown” de Europe en versión chirigota
gaditana. Llevan un ritmo frenético y sin pausa, combinado con instrumentales
cachondas, un sinfín de bromas y guiños tremendamente efectivos y unas coreografías
milimetradas entre “Olga” (guitarra y voz) y Tom Goober (bajo y coros).

Encorbatados y de riguroso negro atacan “Dig That Groove Baby”. El sonido arranca
con deficiencias evidentes que son subsanadas rápidamente. Cualquiera que haya
podido escuchar sus discos en estudio puede quedarse pasmado al oír que la banda
suena exactamente igual y fidedigna. Los coros de Tom y Dave “The Nut” (batería)
quedan perfectos y junto con los que se marca la entregada audiencia, consiguen
que las canciones cobren una dimensión más que atractiva. Casi podríamos afirmar
que superan los numerosos vídeos oficiales editados. Sin respiro alguno siguen
con “Back In 79” y “Fisticuffs In Frederick Street”. La grata sorpresa de la
noche la pone un corte nuevo de su próximo álbum que suena a clásico a la vez
que Olga nos recuerda que es su último tour. La negación de los presentes es
tan evidente que el flacucho líder nos devuelve un “Maybe…” que a todos nos
saca de dudas.

El calor hace que se despojen rápidamente de sus ropajes para mostrar la estampa
habitual de la banda: torsos desnudos y hasta un curioso baile del vientre-michelín
de Tom. El momento Absurd-Ditties llega con la espectacular “Tocata in Dm” de
Bach y ese magistral single llamado “Alec’s Gone”. Es genial ver a Olga y Tom
moviéndose por todo el escenario y clavando todos los saltos al unísono, rasgando
sus instrumentos a la vez y realizando carreras en círculo sin errores de ejecución
apreciables. Tom cambia su bajo por la acústica y todo el mundo cree que se
marcarán un “Dueling Banjos”, pero suenan versiones de clásicos estilo “When
The Saints Are Marching On”. Caen “Pot Belly Bill”, “Fiery Jack” y “Dougie Giro”.
Las bromas son constantes con bengalas y un vestido de diablillo, una botella
gigante de cava que dispara confeti o una calva postiza en “Yul Brinner Was
A Skinhead”. La fiesta sigue con la divertida “My Girlfriend’s Dad’s a Vicar”
y la extraña (en su discografía) “Olga Crack Corn”.

La lucha en las primeras filas entre fans ansiosos de moshing y seguratas desbordados
ante el constante degoteo de espontáneos, ávidos de subir a las tablas, hace
que sea tan espectacular el escenario como la arena. Siguen con “The Lambrusco
Kid”, “She Goes To Finos” y la instrumental e imprescindible “Sabre Dance”.
Habitualmente solían tocar sus “classical variations”, esta vez han optado por
sus versiones más famosas.

Los bises estaban casi cantados: “Nellie The Elephant” (su célebre versión
de la banda sonora de dibujos animados aquí versionada por gente tan dispar
como Los Inhumanos o Mägo de Oz), su grandiosa e hímnica “Glenda and The Test
Tube Baby” y la festiva “Back In 79”. Este triunvirato incluye la icona de Olga
a lomos de Tom tocando la guitarra y posteriormente tocando cabeza abajo, agarrado
por los pies al cuello del bajista o el giro de la guitarra al más puro estilo
pajarita de Krusty el pallaso.

Una hora y media de show ya es mucho más que bandas relativamente emergentes
como Backyard Babies o clásicos como Hanoi Rocks, pero lo que poco perdonaran
sus fans es dejarse piezas de museo como “Telly Addict!”, “The Sphinx Stinks”,
“Terry Talking” o nada del Orcastreted para arriba. En resumidas cuentas, nos
dieron lo que queríamos todos: una recopilación de sus mayores éxitos.

No hace falta recordar que este “Last Tour?” No es más que un gancho comercial
bien pensado para hacerle saber al mundo que Toy Dolls tienen cuerda para años.
El estado físico de Olga es alucinante y bien se le podría seguir apodando de
“insecto-palo” como fue bautizado a principios de los 80 por la prensa inglesa.
Capaces de enganchar a punks, rockers, heavies y maquineros, sentando cátedra
en sus directos y demostrando que el punk sigue vivo, muy a pesar que se salieron
de la etiqueta desde el día en que Olga rasgó su guitarra por primera vez.

Texto: Zelig / Fotos: Marcelo Gonzalez

Datos:Razzmatazz
Barcelona
Publico: 2500 personas
Promotor: Gamerco

Día:20/02/2005

Puntuación:9