Rock y metal en español · desde 2002
The Metal Circus
Live

CARPATHIAN FOREST + TSJUDER + WYKKED WYTCH + E-FORCE

7
Fecha
3 de febrero de 2005

Para muchos CARPATHIAN FOREST (que traducido no significa “Carpanta en el Bosque”) es una de esas pocas bandas que todavía conservan la esencia del verdadero black metal. No en vano, siempre ha sido una constante en el grupo de Nattefrost y cía el jugar tanto con las composiciones más guitarreras rollo primeros CELTIC FROST como con los blast beats de unos IMMORTAL en su etapa inicial, produciendo, al mismo tiempo, que sean tan del agrado de unos como del agravio de otros.

Los prolegómenos a su visita a tierras españolas se vivían con algo de incertidumbre, ya que posiblemente la profesionalidad que atesoran Nattefrost y los suyos sobre las tablas tan sólo sea comparable a la de MAYHEM. Y con ello lo digo todo. Ahí están como ejemplos tanto su cochambrosa actuación en Wacken hace un par de años como otras actuaciones en salas en las que en vez de los componentes del grupo podrían haber saltado a escena 5 botellas de vodka con pinchos y nadie hubiera notado la diferencia. Sin ir más lejos, los primeros conciertos de la presente gira ya han dado de qué hablar. En su actuación en Bélgica, por ejemplo, Nattefrost apareció en escena vestido de mujer, con unas tetas de plástico y diciendo que hacían “black metal transexual” (¿?) Para bien o para mal (eso ya va según los gustos de cada uno) en su concierto en Barcelona la cosa fue bastante comedida.

Los primeros en saltar a escena, con algo de retraso sobre la hora anunciada, fueron unos tales E-FORCE. Ellos son canadienses, tienen sólo un disco en el mercado y practican un thrashcore con sabor añejo. Su propuesta, tan sencilla como efectiva, pareció gustar, que no alucinar, a los allí congregados. Se lo montaron bien y mostraron profesionalidad sobre las tablas. De hecho, partiendo también del detalle de que no se les veía tampoco muy jóvenes, en aquél momento pensé que la banda seguramente tendría un par o tres de discos, pero la verdad tan sólo disponen de la citada referencia editada por el sello Season of Mist. Tocaron unos 25 minutos y se marcharon habiendo cumplido con su labor de forma bastante correcta.

Los siguientes en aparecer iban a ser los también poco conocidos por estos lares WYKKED WYTCH. Llevan desde el 96 dando la lata y tienen tres álbumes editados, habiendo tenido tiempo para separarse y volverse a reunir en este periodo de tiempo, mira qué cosas. Y estos americanos sí que no dejaron indiferente a nadie. Con unos ropajes y maquillajes a medio camino entre DEATHSTARS y CRADLE OF FILTH, nos mostraron cómo se puede sonar a éstos últimos sustituyendo al pequeño Dani Filth por una oronda señora con pinta de cabreada. Muchos teclados, atmósferas, voces chillonas, graves y limpias (las tres cortesía de la señora Demoness Ipek, de origen turco por cierto) y un buen puñado de cambios de ritmo dieron para perfilar su propuesta de black/gothic de corte vampírico. Mientras que el resto de componentes permanecieron bastante inmóviles durante toda la actuación, la cantante no paró de moverse por el escenario y ejercer su papel de frontman, tirándose por los suelos como un oso en celo cuando era… ¿necesario?. Asimismo, maldigo al energúmeno que decidió pasarle en cierto momento su vaso de cerveza, pues la tía guarra pegó un trago y nos escupió la birra a todos los que nos encontrábamos por las primeras filas. Gracias.

En algún instante más de uno llegó a gritar “¡Fuera, queremos escuchar black metal!”; en cierto modo no deja de ser arriesgado meter a un grupo de estas características en una gira capitaneada por dos bandas como son TSJUDER y CARPATHIAN FOREST, pero bueno, a alguna gira tenían que apuntarse los chavales. En definitiva, una actuación que quizá pasó con algo más de pena que gloria. Si no soportas a CRADLE OF FILTH o a THEATRES DES VAMPIRES tampoco te van a hacer mucha gracia WYKKED WYTCH, a pesar de que su propuesta no es para nada despreciable. Dicho esto pues, a un servidor le entretuvieron bastante.

¡Diantres! Ahora sí que íbamos a disfrutar todos y cada uno de los personajes que allí nos encontrábamos. Los furiosos black metaleros noruegos TSJUDER iban a ser los siguientes en salir. Diría que había tanta expectación por verlos como a los cabezas de cartel. Pues menudos están hechos. Recordemos que aunque el primer disco de estos noruegos sea del 2000, llevan formados desde 1993 y eran pura carnaza de “tape-trading” por aquéllos tiempos, siendo realmente bien valorados en la escena underground. Llegó el momento y salieron a escena un montón de pinchos de metro y medio acompañados por los componentes de TSJUDER, tres señores con muy malas pulgas que por fin iban a poder abofetearnos de lo lindo, tal y cómo lo estábamos deseando. Con un sonido bastante decente y una muralla de decibelios basaron el grueso de su repertorio en su último álbum “Desert Northern Hell”. No en vano, este es, para quien aquí suscribe, uno de los mejores discos de black metal del pasado año. Así pues, con los brazos abiertos y el torso rajado en canal recibimos trallazos memorables como “Mouth of Madness”, “Malignant Coronation” o “Ghoul”. Guitarras corrosivas, letras oscuras, riffs de infarto y raciones de mala leche servidos en un cáliz oxidado. Y para rematar la faena, se marcaron un par de versiones; por un lado “Sacrifice” de BATHORY (incluida asimismo en su último LP) y, por otro, “The Gate of Nanna” de los finlandeses BEHERIT. Realmente aplastante.

Algo escasos de fuerza estaban ya algunos. Los jueves no suelen ser los mejores días para pegarse estas palizas de black metal. Menos mal que las demoras entre concierto y concierto nunca han sido importantes en este tipo de eventos. Por ende, en pocos minutos se volvían a apagar las luces. Y de golpe y porrazo comenzó a sonar la introducción. Aunque, de hecho, más que de una “introducción” se trataba de una “extracción”: pudimos deleitarnos con todo lujo de detalles qué tal suenan las arcadas de Nattefrost y cómo vomita de la forma más asquerosa. Se trataba de un extracto de “Blood and Vomit”, el álbum en solitario del frontman. Mmmm… si del techo hubieran empezado a caer tropezones el efecto hubiera sido ya fenomenal. Kobro, Tchort, Vrangsinn y Nordavind salieron a escena y acto seguido hizo lo propio Nattefrost botella de whisky en ristre. ¿Aguantaría de pie toda la actuación?

Las primeras canciones en caer, no sé si adrede o por mera coincidencia, fueron composiciones de las más guitarreras, con ese rollo a lo VENOM que tan bien se les da a Tchort y compañía. Así pues, fueron sonando temas como “The Suicide Song”, “Skjend Hans Lik” o “Pierced Genetalia”. A partir de ahí ya fue cayendo más caña y los temas más acelerados volvieron a martirizar a nuestras inocentes cervicales. De todo un poco para que nadie se queje. El material más representativo de la banda, al fin y al cabo, no iba a faltar: “Mask of the Slave”, “He’s Turning Blue”, “Return of the Freezing Winds” o “Bloodcleansing” nos patearon el trasero, mientras que temas más recientes como “The Well of all Human Tears” fueron igualmente bienvenidos. Nattefrot controló bastante la situación en un principio, aunque terminó goteándole alcohol por las orejas. Primero lo vimos con la botella de whisky, luego con un cubata y por último con cerveza. Pero vaya, que tan sólo se le cayó el micro un par de veces, dio algún que otro tumbo y se chocó varias veces con su compañeros. Me consta que era una de las veces que estaba más sobrio. Por otra parte, cada vez que nuestro misógino frontman se encontraba con Tchort por el escenario le pegaba un empujón. No sé que le habría hecho el pobre regordete en el backstage para que se viera recompensado de tal forma, pero era bastante gracioso verlo.

También hubo momento para la perversión y las artes corruptas, al fin y al cabo la gira llevaba por nombre “The Art of Provocation”; Nattefrost haciendo ver que sodomiza a Vrangsinn y mordiéndole una pierna, éste último intentando meterle el mástil a Tchort por su orondo culo… en fin, nada nuevo bajo el Sol. Para escandalizarnos ya tenemos las declaraciones de Nattefrost, que dan bastante más de qué hablar.

Tras unos bises, dieron por finiquitada la velada con el corte “One With The Earth” de su disco “Defending the Throne Of Evil”. Una vez finalizado el tema vemos como nuestro ya completamente etílico frontman hace un primer amago de marcharse por la parte del escenario que no toca, hasta que se percata de que por ahí no es y rectifica. Teniendo en cuenta que el escenario de Mephisto no es precisamente muy muy grande y que una vez abajo del escenario empezó a pelearse con la puerta que da al backstage todavía me sorprende más que no terminara cantando estirado encima de la barra o caído por los suelos. Por otra parte, aunque la actuación fue por lo general bastante buena, la voz de Nattefrost no terminó de cuajar, fallando en algunas partes y demostrando que en directo sus cuerdas vocales flojean un poco.

Pues ahí queda eso, un concierto no especialmente espectacular pero sí bastante ameno, en el que las cuatro bandas supieron dotar de matices al negro que predominó durante gran parte de la noche, destacando especialmente la tralla que nos ofrecieron los noruegos TSJUDER.