- Fecha
- 22 de junio de 2004
Antes que nada decir que me fue imposible llegar a tiempo para presenciar la actuación de la banda telonera de esta noche, un grupo suizo llamado P.M.T. el cual desconozco completamente su música pero por lo que me dijeron fue un grupo que gustó bastante al personal. Por lo que sé esta banda en su país ha teloneado a bandas del calibre de Korn, Metallica y Soulfly, por poner unos ejemplos, así que esa buena reputación no debe ser por nada. En cualquier caso no llegué a tiempo para su descarga.
A falta de un par de minutos para llegar a las diez en punto de la noche empezó a sonar una introducción especialmente compuesta para abrir esta gira de presentación del cuarto disco de Soulfly, Prophecy, un disco que ha devuelto a un Max, compositivamente hablando, a aquellos maravillosos años del Chaos AD de Sepultura; y es que el escuchar un tema de la talla de Territory entre canciones como Prophecy o Living Sacrifice uno se da cuenta que este último álbum nada tiene que envidiar a discos de épocas ya pasadas.
“Soulfly 2004” (así se refiere Max a la hora de hablar de la formación actual de la banda) está compuesta por el batería y percusionista Joe Nuñez (ex Primitive), el bajista Bobby Burns (ex Prime 55) y el fenomenal Marc Rizzo (ex Ill Niño). Como digo el más destacable sin ningún tipo de duda ya por su peculiar manera de moverse en el escenario y por esa mochila que nunca se quita, como por la fantástica manera de tocar que tiene y esa energía que desprende es Marc Rizzo, seguramente el mejor fichaje que ha hecho el Sr.Cavalera en toda la carrera de Soulfly, ha costado encontrarlo pero al final… ¡Bingo!
Prophecy fue el pistoletazo de salida a una actuación de poco menos de 75 minutos de duración, y la cual confirmó sin ninguna duda el buen momento que la banda esta pasando actualmente pero que como ya es demasiado habitual hoy en día en el metal vanguardista los conciertos son cortos, y no me cansaré de repetirlo y quejarme sobre este asunto. La gente no entendemos porque cada día los grupos hacen conciertos tan cortos, muy energéticos, con mucha fuerza y una descarga de adrenalina muy acentuada, eso no lo niega nadie, pero no creo que a nadie le moleste que una banda desaparezca 15 minutos del escenario para tomarse un respiro y hagan una segunda parte, vamos, creo que es una posibilidad con futuro.
Con No hope No fear y Bleed la banda nos recordó que existe un primer álbum de Soulfly que aún con las críticas que cayeron en su momento el disco ha aguantado perfectamente el paso del tiempo y contiene cortes llenos de rabia e ira de un Max que en ese momento pasaba por tiempos difíciles.
Razzmatazz 2 casi se echa abajo cuando el líder brasileño anuncia que la próxima descarga es el tema Roots Bloody Roots (semilla de toda la carrera de Soulfly), una interpretación de diez, con un Marc Rizzo emulando a un Andreas Kisser perfectamente renovado y sin nada que envidiar, cosa que no podemos decir lo mismo de Joe Nuñez, el cual sorprendentemente aún llevando una batería muy básica pero golpeándola a la perfección, no se le puede comparar con El Señor de los Ritmos Mister Igor Cavalera, aquí si que queda ridícula cualquier comparación.
Maravillosa la interpretación de Rizzo en el tema Mars, sobretodo cuando salió con su guitarra de doble mástil (eléctrica y acústica) y la empleo para marcarse un punteo con influencias muy flamencas en la parte final del tema en cuestión. Ya digo, espero que dure mucho tiempo en la banda, a Max no se le puede escapar este talento.
Con un cambio de camiseta de Cavalera (por cierto debe de llevar un armario detrás del equipo de amplificadores porque es anecdótica la cantidad de camisetas con la que salió a escena) y después de dejar medio tumbado al respetable con Territory, Jumpdafuckup/Bring it, Seek ‘N’ Strike y una incombustible Porrada salieron para hacer el ya usual set de percusión en el que todos los componentes dejan sus instrumentos para aporrear tambores y construir un perfecto carnaval metálico digno del mismo Carlinhos Brown.
Desde luego aún faltaba alguna bomba por estallar en el escenario, y evidentemente esa explosión llegó con el tema más bailado (por decir algo) del público: Inner self hizo que todos los saltos de canciones como Back to the primitive se convirtiesen en dolores de cervicales a día de hoy para muchos, y es que la ocasión la merecía.
Eye for an Eye puso la guinda a una actuación espectacular en cuanto a contenido y como ya he advertido anteriormente, en cuanto a energía. Max dejó el escenario, y poco a poco mientras una nube blanca invadía la sala, Marc, Bobby y Nuñez se despedían del público.
Hay mucha gente que viendo a los actuales Sepultura ruega que Max vuelva a su banda madre, pero esa sensación no es la que tiene uno cuando presencia un concierto de Soulfly, por una parte la vuelta de los hermanos Max a un mismo combo sin duda sería una noticia que causaría muchas alegrías, pero una cosa es innegable, Max está a gusto en Soulfly, se le ve bien, contento y haciendo la música que él quiere y le gusta, y eso es suficiente para negarse a una reunión del combo brasileño más importante de todos los tiempos.
Esperemos que haya Soulfly por muchos años.
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Fotos: Marruan Anaboussi













