- Fecha
- 9 de marzo de 2006
Curiosa combinación. Hacía ya casi dos años de la última visita de Rata Blanca a Barcelona y, aunque debido a su calidad en directo y el nombre que ya tienen forjado es difícil encontrar a alguien que no los haya visto, nunca está de más una nueva visita de los argentinos, lástima que sea en estas fechas tan comprometidas.
En esta ocasión Rata Blanca venía presentando su nuevo LP titulado “La llave de la puerta secreta” que ha recibido buenas críticas y aceptación tanto en su país, donde estuvieron en puestos importantes en las listas de ventas, como en España. Y es que la intención del concierto era buena pero la organización no, desde el más ínfimo detalle hasta los grandes elementos falló: para empezar, el concierto se celebraba un Jueves, un día antes de la visita a Barcelona de Medina Azahara y un día antes del Atarfe Vega Rock en Granada.
Suponiendo que la fecha elegida es inamovible no hubiese estado de más presentar un poco más de publicidad de manera que la gente al menos tuviese clara la posibilidad de ver a la banda. Pocos carteles empapelando zonas de mucho tránsito heavy, pocos o ningún flyer a las entradas de los conciertos…
Me encaminé al recinto sobre la hora, el reloj marcaba las 7:10, la entrada hablaba de una apertura de puertas preparada para las 7: 00, pero cuando pisé la entrada de Razzmatazz 2, no había nadie excepto un trío de personas sentadas en la puerta sin mucho ánimo de entrar. Poco a poco fue llegando gente pero las puertas no se abrieron hasta las ocho y diez y la cola de personas a penas registraba las 200 personas.
Un problema con la hoja de las acreditaciones hizo que los que íbamos a hacer fotos subiésemos unos veinte minutos más tarde, cuando 91 Suite empezaban su segundo tema. Los murcianos venían presentando su segundo compacto “Times They Change” y empezaron con el mismo inicio que presenta el disco “Seal it with a kiss”. El nuevo cantante, que lleva apenas diez días en la banda, sonó realmente genial y quien dudaba de su calidad o de la ejecución de los temas por su parte se dio por satisfecho con la nueva incorporación. Y es que, aunque tuviese que echar ojo a la carpeta con las letras de las canciones muy frecuentemente, sonó realmente bien. Ningún reproche al chico que sin duda ha sido un gran hallazgo.
“Give me the night” de su primer álbum fue el siguiente tema en sonar y “I wanna be in love” fue, definitivamente, uno de los grandes de la noche y es que 91 Suite estuvieron pletóricos y mantuvieron la línea todo el show. A continuación sonaron temas del nuevo disco tales como “Times they Change” o “Hopes and Dreams”.
“Every day goes by” de su primer disco hizo de preludio del que fue el mejor tema de su actuación: “Wings of Fire” sonó genial y fue uno de los temas más coreados. Luego le llegó el turno a “Tell me why” y el show se cerró con “Hard Rain” que sirvió como conclusión fenomenal para el show.
Hacía tiempo que queríamos ver a 91 Suite, una banda que se perfila como una de las constantes en el Hard Rock estatal y sobre todo a partir de su último compacto con el que se han conseguido hacer un nombre que pese a no ser conocido por todo el mundo corre ágilmente de boca en boca.
Pero aún faltaban los grandes por tocar y la espera se hizo eterna. Fue curioso ver como uno podía circular desde la primera fila hasta el stand del merchandising o el bar a buscar una cerveza y luego volver a la primera fila como si nada. Se agradecía el ambiente libre de presiones sobre todo en los momentos de espera.
Tras media hora de espera, subieron al estrado los argentinos. El show se abrió con la “intro” de su nuevo compacto y “La Llave de la Puerta Secreta” seguida por “Sólo para amarte” y “Volviendo a Casa”. Coreadas por todos los fans. Fue una introducción realmente buena y supuso el primer gran momento de contacto entre músicos y fans de la noche. Dos de los temas más conocidos de la banda así como una de las grandes bazas del último compacto supusieron una combinación realmente explosiva que nos dejó a todos con ganas de más temas clásicos y, aunque tuviésemos que espera mucho rato para volver a recordar viejos tiempos de la Rata en el show no faltaron ganas ni devoción sincera por parte de la gente.
Y es que más que un concierto estuvimos en una fiesta. Una fiesta marcada por los chistes de Barilari así como por su buen humor. El cantante gustó y se llevó al público a la palma de la mano a base de sonrisas, ánimos, actitud y ganas a la hora de darlo todo por una interpretación, que, aunque a bajo volumen, fue realmente buena. Los solos abrumadores de Walter Giardino arrancaron chispas de los ojos de la gente y su actitud desafiante y su mirada ruda gustaron tanto como la sonrisa permanente de Barilari. Y es que el resto de miembros del grupo se vieron realmente eclipsados por los dos frotmans que a veces parecían estar a punto de chocar. Barilari cedió su puesto a Giardino siempre que se vieron juntos y el Guitarrista pasó a ocupar la zona central del escenario durante sus solos demostrando quien es dirige a la Rata.
Sonaron pocos temas clásicos y muchos más nuevos, faltando joyas como “Guerrero del Arco iris”, “Abeja Reina” o “Lluvia Púrpura” así como el mítico “Preludio Obsesivo” de Walter Giardino. A pesar de todo, fue un gran show y es que Rata Blanca son una banda querida y que se deja querer.
Todos los temas fueron coreados de manera abrumadora, y el repertorio hubiese sonado genial si no fuese porque la voz de Barilari estaba demasiado baja, siendo imperceptible por momentos. Aún así el cantante desbordó emotividad y el público se encargó de complementar esa voz para que la falta de volumen no fuese tan evidente. El ambiente fue de lo mejor y las risas inundaron la sala, sin llegar, aún así, a Giardino que, con turbias miradas, le costó esbozar algunas sonrisas durante la noche y fue difícil, por no decir imposible, apreciar alguna sensación de complicidad entre los miembros de la banda que, de cara al público estuvieron genial, pero entre ellos les costaba poner buena cara.
Sonó un repertorio poco variado en el que se incluyeron muchos temas del nuevo compacto como: “La otra cara de la moneda” o “Aún estás en mis sueños”, temas que gustaron aunque no recibieron el apoyo total de la gente, quizá debido al poco tiempo que lleva el compacto en las tiendas. Y es que el último disco se oía en el ambiente aunque la gente acudió al festín a oír los clásicos.
Aún así no los escucharíamos hasta el final y es que los argentinos parecían contentos con su nuevo trabajo y quisieron lucirlos con pelos y señales, demostrando que la Rata sigue viva en todos sus aspectos.
“Bajo el poder del sol” sonó bien y gustó a todo el mundo y ese primer riff, tan parecido al de “Tras las rejas” de “Saratoga” fue coreado a viva voz promovido todo por un Barilari muy activo, aún así el concierto pecó de pesado en las dos interpretaciones más largas de la noche: “Guitarra Española” y “Blues”, ambos temas del último trabajo fueron, quizá, lo menos llevadero del show provocando bostezos en más de uno. Los temas, con sus 8 minutos cada uno, sonaron casi seguidos y, sumándole los solos frenéticos de Giardino acabaron por quedar algo largos, especialmente el segundo que, a pesar de la entrega que pusieron los músicos al ejecutarlo no acabó de cuajar en el ambiente fiestero de la noche.
“Chico callejero” fue uno de los temas más apreciados por el público y supuso uno de los momentos de vuelta al pasado para muchos que disfrutaron del tema con mucha emotividad. El concierto fue pura magia y es que los pocos que acudimos al recinto nos sentimos como en familia, muchos temas importantes se habían dejado para el final y la gente ya tenía ganas de sentir los grandes clásicos que la banda suele tocar. El público empezaba a notar el cansancio y los cánticos se oían cada vez con menos fuerza. Y es entre cada canción se oyeron varias tonadas al son de ¡Rata, Rata! o ¡Mucha Rata! incluido el clásico canto de ánimo que ya es un clásico en sus conciertos y que, esta vez, sonó apoyado por todos los instrumentos, quedando como resultado una versión musicada bastante interesante.
Tras la despedida momentánea la banda volvió a entrar para ofrecernos lo que sería el punto al final del show. Aparcando “Guerrero del Arco iris” a un lado, quizá debido a los problemas musculares que sufría el batería en un brazo, la banda cerró la noche con sus míticas “Mujer Amante” y “La leyenda del Hada y el Mago” y resultó ser un final apoteósico. Toda la presión que no se había dado durante el show se sucedió de golpe. La gente sacó fuerzas de donde pudo para completar esa falta de volumen en la voz de Barilari y los dos temas fueron coreados por cada uno de los allí presentes. Y es que el final fue lo mejor del show y con diferencia suponiendo el momento de máxima entrega por parte de todos para que el resultado fuese una experiencia genial.
Concluyendo, podemos hablar de una gran noche, faltaron muchos temas y algo de decorado hubiese estado bien. La actuación de los músicos fue ejemplar y el ambiente una maravilla. Un diez a los argentinos y un 0 a la organización del evento, pero todo se olvida cuando se trata de Rata Blanca.
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Fotos: Miguel Gaggiotti
















