Después de un fallido pero interesante disco debut, los neoyoquinos fueron a por todas en su segundo disco de estudio. Publicado el 7 de julio de 1992 presentaban también a su nuevo cantante James LaBrie y se hicieron reyes del metal progresivo a nivel mundial.

Los ‘90 fueron años duros para el heavy metal, pero ahí dónde el sonido masivo languidecía, los sonidos más extremos y experimentales comenzaban a definirse, y el metal progresivo no fue menos. Dream Theater se postularon como los herederos de las bandas de rock progresivo de los ‘70, a cuyo sonido le añadieron la vuelta de tuerca metálica con el que bandas como Iron Maiden o Queensrÿche ya habían tonteado, siendo el excelente ‘Images And Words’ la primera piedra en esta nueva senda. Si uno entra en el contexto de la formación, los neoyorquinos no estaban atravesando su mejor momento, pues estuvieron 3 años sin cantante hasta que reclutaron a James LaBrie, pero lejos de estar parados, Petrucci, Portnoy, Myung y Moore aprovecharon el tiempo para engendrar 8 temas que elevaron el virtuosismo musical a niveles nunca antes vistos en el heavy metal, ya fuera con un sinfín de cambios de ritmo, amalgamas, riffs imposibles o vertiginosas combinaciones de escalas.

Fruto de estos años de minuciosa composición, el que tan solo era el segundo trabajo del grupo marcó los estándares con los que se iban a comparar las posteriores bandas de progresivo. De ahí nació su single más reconocible, un “Pull Me Under” que pese a su enfoque comercial no sacrifica ni un gramo de virtuosismo, así como favoritos de los fans como la teatral “Another Day” o la catedral progresiva que es “Metropolis Part 1: The Miracle And The Sleeper”.

El trabajo presentaba a una banda que pese a su juventud, tenía un dominio absoluto sobre los instrumentos y una sinergia al alcance de muy pocos, tomando la historia del prog desde dónde lo había dejado Rush y dándole las revoluciones y la energía de Metallica. “Under A Glass Moon” definió lo que más adelante se conocería como la canción estándar de Dream Theater, y “Learning To Live” presentó los primeros retazos de las enormes épicas que estaban por venir, tal y como demostraron con “Octavarium” o “A Change Of Seasons”.

‘Images And Words’ es el trabajo con el que se mide cualquier banda de progresivo, cuyo batería soñará con tocar igual que Portnoy y que intentará crear solos con la excelencia de los de Petrucci. Con los años han aparecido discos más elaborados y bandas más virtuosas, pero el ‘Images And Words’ demostró lo que el género podía llegar a ser, empujando a toda una generación de músicos a explotar su virtuosismo al máximo.  

Marc Fernández