"Vivimos una época de cambio en la que los próximos diez años darán un giro por completo a la manera en que entendemos la música dura".

No cabe duda de que las cosas están cambiando. Sabaton suben a nivel de pequeños arenas en nuestro país (y grandes arenas en el resto de Europa). Five Finger Death Punch sacan a Megadeth de teloneros en su gira por grandes recintos -y el público les ignora respetuosamente-. System Of A Down y Slipknot encabezan dos de los grandes festivales de nuestro país: Resurrection Fest y Metal Paradise. Judas Priest salen de teloneros de Ozzy en pleno tour de 50º aniversario… Vivimos una época de cambio en la que los próximos diez años darán un giro por completo a la manera en que entendemos la música dura. Los veteranos seguirán escuchando lo que les hace vibrar y los más jóvenes seguirán escuchando lo que les queda cerca generacionalmente para sumergirse paulatinamente en los clásicos.

La diferencia es que los clásicos están extinguiéndose poco a poco: este mes hemos visto cómo Rush le dice adiós definitivamente a cualquier futura actividad tras la llorada muerte del influyente Neil Peart. En la próxima década lloraremos muchas otras muertes de enormes leyendas que un día parecieron imbatibles y ahora nos dejan huérfanos. Aprovechemos la oportunidad mientras la tenemos.

¿Cuánto pagaríamos hoy en día por ver a Bach, Mozart o Vivaldi actuar en directo? Grandes compositores, influyentes creadores que cambiaron la música para siempre. Pues lo mismo sucede con quienes han ayudado a dar forma a la música moderna. No os sorprendáis por los tickets a 100€. Podrían costar 200€ y seguiría estando justificado -a la vista está la locura de los Golden Circle por precios muy superiores-.

Seamos conscientes de que tenemos delante algo muy efímero y que hemos tenido suerte de compartir diez, veinte, treinta o cuarenta años de nuestra existencia con grandes artistas que cambiaron el mundo del rock para siempre. Vienen otros, a los cuales hay que nutrir, mimar y respetar. Quizá no son los pioneros, pero para quienes ahora tienen veinte o treinta años, son su alimento cultural y espiritual.

“Articulo publicado originalmente como Editorial en Metal Hammer nº 387”.

Five Finger Death Punch (Foto: Stephen Jensen)

Sergi Ramos