En unos días se publica 'El método Bunbury', un libro del poeta y escritor Fernando Del Val que pone en tela de juicio la forma de hilvanar letras del vocalista maño.

En una de sus entradas, la Real Academia de la Lengua define plagio como “suplantación de la autoría de una obra literaria,  artística y científica”. Aunque la definición tenga distintos matices, todo el mundo tiene una idea aproximada de lo que significa la intención de plagiar. El poeta y escritor Fernando del Val publicará en unos días el libro ‘El método Bunbury’ en que que desentraña la forma de escribir del vocalista zaragozano de 52 años.

‘El método Bunbury’

Dentro de unos días se publica ‘El método Bunbury’ firmado por Fernando del Val. En este libro Del Val expone que ha localizado 539 versos repartidos en 37 canciones fabricados con fragmentos de otros autores del que fuera cantante de Héroes del Silencio. La mayoría son poemas de autores como Mario Benedetti, Fernando Arrabal, Michel Houllebecq, Charles Bukowski, Haruki Murakami, Frida Khalo e incluso Fernando Sánchez Dragó.

Deja claro el auto que aunque no acusa directamente al vocalista maño de plagio, en su libro se “demuestra que la práctica ha sido habitual en toda su carrera, y que está presente en muchas canciones suyas con ambición poética y literaria”. Dicho de otra forma, las letras de Bunbury tanto en Héroes del Silencio como en su carrera en solitario está plagada de versos muy similares a diferentes autores que nunca ha citado.

Como no podía ser de otra manera, Del Val pone varios ejemplos en su libro.

Mario Benedetti escribió unos versos en “La casa y el ladrillo” y “Geografías” -libros que reúne cuentos y poemas del gran escritor uruguayo- que a muchos seguidores de Héroes del Silencio les sonará: “Hoy amanecí con los puños / cerrados”; “Nos formulan preguntas / que incluyen su semilla de respuesta”; “Ahora que estoy insomne / quiero morir de siesta”; Alimenta rumores clandestinos”.

La canción “Iberia Sumergida” del álbum ‘Avalancha’ de Héroes del Silencio, tenía las siguientes líneas vocales: “Amanecí con los puños bien / cerrados”; “Formulas preguntas con semilla/ de respuesta”; “Ahora que padeces de insomnio / quisieras morir de siesta”; […] en sus rumores clandestinos”.

Insiste Fernando del Val en una entrevista reciente para El País que lo único que le achaca a Bunbury es “la opacidad, cómo ha jugado con las letras nos compuestas por él”. De hecho el escritor usa el término centón, que la Real Academia de la Lengua define como “una obra literaria compuesta con fragmentos de otras obras”.

Siguiendo con las leras de las canciones de Héroes del Silencio, los seguidores del grupo zaragozano encontrarán mucha similitud de una de sus icónicas canciones con estos versos de ‘La bicicleta del condenado’ de Fernando Arrabal: “Las palabras son como avispas y la calle como un cohete cuando te espero”; Tengo un ataúd para tus besos y una corona para tu pelo”; “Eres el verano y mil tormentas y el león que sonríe en las ortigas”.

Una parte de la letra de “La Chispa adecuada” decía: “Las palabras fueron avispas/ y las calles dunas cuando te espero llegar”; “En un ataúd guardo tu tacto y una corona/ con tu pelo”; “Eras verano y mil tormentas, yo el león que sonríe a las paredes”.

Según ‘El método Bunbury’ esta técnica se ha usado en dos de los cuatro discos de Héroes del Silencio y en nueve de sus diez discos en solitario. También se incluye en este libro algunas entrevistas con autores como Felipe Benítez Reyes o el hermano de Pedro Casariego Córdoba que han tenido encontronazos con Enrique Bunbury a los que solo le reclama una nota de agradecimiento.

Sea como sea la polémica está servida, aunque no sea el objetivo principal de Fernando Del Val.