Varg, que no es Vikernes sino la banda germana, están de vuelta a tan solo un año de la presentación de Wolfszeit II, la reedición del disco que, con el mismo nombre, arrancó su carrera. Al parecer no saciaron sus ganas de trabajar en el estudio, pues a día de hoy ya se puede escuchar su último y, en palabras del mismísimo Fenrier, “mejor trabajo”.

Volvamos al principio. Si somos del todo honestos, se debe reconocer que el viking o pagan metal ya ha sido suficientemente explotado durante la década pasada a manos de bandas que, sin necesidad de mencionarlas a estas alturas, han ostentado el monopolio de dicho sonido. Pero no todo se resume en ser el precursor de algo, sino en moldearlo y aportarle todavía más personalidad.

En esta entrevista, servidora tuvo el placer de hablar el baterista de Varg, Silvester Grundmann, más conocido por su nombre artístico, “Fenrier”.

Todo lo que lleva el sello de Varg tiene que ver con lobos. ¿Por qué esa conexión tan estrecha con este animal?

Es especial porque Varg significa “lobo” en lenguaje escandinavo y todos nosotros nos sentimos como una manada. Ahí está el quid de la cuestión, en el sentimiento de grupo.

¿De dónde os viene esta pasión por lo vikingo?

Supongo que es porque somos de Alemania y bueno, técnicamente no somos vikingos pero tenemos un pasado muy similar. La mitología, por ejemplo, es una de las cosas que compartimos. Personalmente, es algo que siempre ha estado conmigo, ya que en la zona donde vivo hay mucha información sobre el tema. Todo esto ha contribuido a crear este amor por lo vikingo y, vamos, que es algo interesante sobre lo que cantar.

Básicamente esto se plasma en nuestra música al hablar sobre los dioses antiguos, la naturaleza y sobre estar con los nuestros, como los antiguos clanes vikingos. Otra parte importante es la parte visual, nuestros atuendos. La idea es que cuando salimos al escenario parezca que venimos de una batalla, con todo ese barro y sangre en la cara. (risas)

Precisamente ahora habéis cambiado vuestros disfraces.

Un poco, sí. La idea era dar autenticidad a la actuación, así que también cambiamos la ropa que usamos en los directos. Al principio íbamos con toda esa sangre en la cara, y con el tiempo nuestra música, al igual que nosotros, ha ido evolucionando hasta casi modernizarse, como “Achtung”, que suena muy… alemana. Ahora hacemos un “back to the roots”. Dijimos: “Está bien, vamos a hacerlo auténtico”. ¿Sabes la serie Vikings? Pues le encargamos las nuevas vestimentas al diseñador. Fue muy caro (risas).

A simple vista y basándonos en los adelantos de ‘Zeichen’, vuestro nuevo disco, se intuye una vuelta a vuestros inicios. ¿Habéis tratado de recuperar, precisamente, este sonido tan específico?

Sí. Las guitarras son más pegadizas, con muchas más melodías. Como siempre, las letras siguen siendo lo más importante, de modo que optamos por tratar temas vikingos en todos y cada uno de los temas que conforman el álbum.

Es, de lejos, mi disco favorito de Varg. No hay canción que no me guste.

“optamos por tratar temas vikingos”

¿Qué papel juega cada uno de vosotros cuando decís: ¡Ey, vamos a hacer otro álbum!? A juzgar por la cantidad de material que tenéis, parece que os organizáis bastante bien.

Casi siempre lo hacemos igual. Los guitarristas empiezan con algunos riffs y luego le añadimos la batería y, finalmente, pasamos la canción hecha a nuestro cantante para que pueda crear sus letras. A todos nos gusta la misma música y eso facilita la composición, es fácil escribir un tema cuando se está en la misma onda.

Además, ahora tenéis un nuevo miembro en la banda. ¿Cómo se está adaptando Fylgja a Varg?

Se podría decir que se ha convertido ahora en miembro oficial pero lo cierto es que está con nosotros desde hace un par de años. De hecho, es la esposa de nuestro cantante. Nos ha acompañado de gira, cantando la intro, y en este álbum ha participado muchísimo en la creación de su concepto, las letras, y también nos echó una mano con la ropa, decidiendo qué traje era más adecuado para cada uno de nosotros. Es estupendo tenerla en el equipo. Es cantante de opera, tiene una voz preciosa, y encaja a la perfección.

Fue precisamente para ‘Wolfszeit II’ cuando cambiasteis de Napalm Records a Wolf Metal Records, y ahora estáis de vuelta con Napalm. ¿Qué pasó?

Básicamente ‘Wolfszeit II’ era un relanzamiento, así que decidimos procesarlo a través de nuestro propio sello. Nunca dejamos Napalm Records, estamos muy bien con ellos.

¿Crees que es fácil, para bandas como Varg, que prescindís del inglés para vuestras letras, conseguir oportunidades en la escena metal global actual?

Es difícil crecer como banda en Europa, sobre todo – y basándonos en nuestra experiencia -, en países como Polonia o Italia, por ejemplo. Por otro lado, se podría decir que somos famosillos en Estados Unidos. Con los años hemos visitado varias veces Norteamérica con diferentes tours, como el que hicimos junto a Korpiklaani. El público estadounidense es fantástico, les gustan las voces en alemán, este idioma tan duro. ¡No sé por qué pero les encanta! En el resto de Europa cuesta más crecer y esperemos que esto cambie con la llegada de este álbum, porque sería increíble tocar en España. ¡Solo hemos ido una vez!

¿Qué les dirías a los más jóvenes que se estén planteando iniciar una banda como la vuestra?

Que no es nada fácil formar y mantener una banda, y aún menos darse a conocer. Nosotros tuvimos bastante suerte en Alemania, crecimos bastante rápido durante los dos primeros años pero sólo porque trabajamos día y noche por y para la banda. Llamábamos a los productores cada día: “Oye, ¿podemos tocar aquí?”. Siempre nos llevábamos un “no” por respuesta, hasta que al final accedieron. Por otra parte, fue muy importante para nosotros estar en contacto con los fans, y aún lo sigue siendo. No se puede ir de estrella del rock por la vida, ni cuando se empieza ni cuando ya se es alguien. Cuando empecé yo era el fan número uno de Amon Amarth y un año más tarde estaba de gira con ellos… Fue como un sueño hecho realidad. Añado que hacer entrevistas también me hace feliz. Estoy muy contento de estar hablando contigo, haciendo una entrevista para un medio de comunicación español.

En resumen: Si quieres iniciar una formación, será mejor que te esfuerces, porque hay muchas bandas buenas ahí fuera con las mismas intenciones que tu.

“era el fan número uno de Amon Amarth y un año más tarde estaba de gira con ellos”

Antes de la pandemia se os ha visto en festivales de todo el mundo. ¿Sois una banda de festival o preferís tocar en salas pequeñas?

¡Esa es una pregunta difícil! Es estupendo tocar frente a dos mil personas, pero los mejores conciertos que recuerdo siempre han sido en pequeños locales. Hay un concierto, en concreto, que recuerdo con mucho cariño. Fue en Seattle, en un club en el que apenas cabían trescientas personas, pero la energía que se generó allí dentro fue una locura. Así que debo admitirlo: salas pequeñas.

Varg

Varg

¿Qué hay de los conciertos que teníais programados?

Desde que empezó la pandemia tan solo hemos dado un único concierto, y fue en una zona pensada para albergar a dos mil personas, pero solamente quinientas pudieron entrar, con mascarilla y demás. Fue increíble, porque el público estaba pletórico por estar de nuevo en un espectáculo.

A parte de eso teníamos pensado ir de gira para presentar este disco, pero la mayoría de fechas han sido suspendidas debido a la segunda oleada del virus, que ya está llegando a Alemania. Incluso se está hablando de otro confinamiento.

Ya se verá si tenemos que aplazar la gira por completo. Aunque, mirando la parte positiva, al menos la gente podrá asistir a nuestros conciertos sabiéndose las nuevas letras porque habrán tenido tiempo de aprenderlas en casa, cosa que no suele suceder cuando sales a la carretera justo después de lanzar un disco. (risas)

Bueno, una cosa está clara, y es que la música en directo no está pasando su mejor momento, pero me gustaría terminar la entrevista hablando de temas más alegres. Así que mi pregunta es: ¿Cuál es el mejor recuerdo que comparte la banda?

¡Hay tantos…! Cada vez que tocamos en directo, hay una canción específica en que todos se acercan a mi y nos miramos a los ojos y es como si nos comunicásemos al instante, diciendo: “Estás disfrutando el espectáculo como yo?”.

Pero pensando en un momento en concreto, creo que me quedo con nuestra primera actuación en el Wacken Open Air, porque tocamos ante miles y miles de personas. La sensación fue indescriptible.

Marina Salcedo