Catalogados en infinidad de ocasiones con un sinfín de etiquetas todas ellas rocambolescas, HEAVENS GATE ayudaron en gran parte a crear lo que hoy entendemos como power metal europeo, metal alemán o incluso el tan denostado happy metal. Su propuesta musical, claramente abierta, brillante, sincera, positiva y radiante de aparente felicidad sonora, siempre contó con una componente agresiva, en otras palabras, claramente heavy metal, que les ayudaría a despegar tanto entre el sector más decididamente metálico como fuera de él gracias a unas composiciones cargadas de garra, melodía y el gancho comercial suficiente sin llegar a los niveles de insulsa mediocridad con sabor a chicle de frambuesa presente en muchos de sus imitadores más recientes.
Con unos atributos evidentes, HEAVENS GATE aparecieron por la puerta grande para irse desinflando poco a poco, como si de un globo de feria se tratase. De hecho se podría decir que la suerte que tanto les acompañó en sus primeros tiempos, les dio la espalda en sus últimos años de vida. Con un cantante prodigioso como lo es Thomas Rettke, ese pequeño engendro que podría plantar cara sin mucho esfuerzo al mejor Rob Halford, una pareja de guitarras con una técnica depuradísima y algunos de los mejores productores e ingenieros de sonido europeos siempre en la órbita del grupo (Sascha Paeth, Charlie Bauerfind, Tommy Hansen o Miro), HEAVENS GATE poseían todas las claves del éxito, sin embargo éste desapareció de la misma forma que llegó; de forma fugaz. Quizá de haber insistido más en lo que a publicación de trabajos discográficos se refiere, hoy por hoy HEAVENS GATE (al igual que los olvidados SCANNER) podrían codearse con GAMMA RAY, HELLOWEEN, BLIND GUARDIAN, UDO o cualquiera de sus oponentes más cercanos musical y temporalmente.
La historia de HEAVENS GATE nos remonta al año 1987, fecha de formación del grupo. Varios años antes, y con 4 de los 5 miembros que figurarían en los créditos del debut de HEAVENS GATE “In control” en sus filas, existía una banda de nombre STEELTOWER cuyo único Lp, “Night of the dog” (Editado por el sello belga Mausoleum Records) vio la luz en 1985. Tras un período de tiempo llamándose CARRION, Thomas Rettke y compañía editarían una demo que cautivaría al cazatalentos Frank Bornemann, líder de la banda germana clásica de rock progresivo ELOY (y figurante como productor en los créditos de discos como SCORPIONS). Frank, dueño de la agencia de managment Metromedia, ficharía al grupo y les conseguiría su primer contrato discográfico con el sello No Remorse Records.
Tras ello, Ingo Millek abandona la formación y su puesto es ocupado por Sascha Paeth, un joven aficionado al jazz que nunca antes había tocado en una banda de heavy metal. Con este line-up, HEAVENS GATE entran los los famosos Horus Sound Studios de Hannover y junto a su mecenas Frank Bornemann y el reputado Tommy Hansen (FATE, HELLOWEEN, VICTORY, PRETTY MAIDS…), “In control” toma forma, con un sonido espectacular para nada asociado a este tipo de productos que suelen ser los discos debutantes.
Con un estilo que combinaba el heavy metal duro de los JUDAS PRIEST más descaradamente heavies con la melodía propia de HELLOWEEN, HEAVENS GATE moldearon su forma de hacer heavy metal de tal forma que todo el protagonismo se lo llevaran las melodías de voz de Thomas Rettke, las melodías de guitarra dobladas y sobretodo, los fantásticos estribillos que lograron plasmar para la posteridad.
“In control” se abre con una introducción épica de nombre “The gate” que se empalma con “In control”, uno de los temas más heavies que escribieron nunca HEAVENS GATE. Siempre pensé que esta canción, podría haber pertenecido al posterior “Painkiller” de los JUDAS PRIEST sin que nadie hubiese notado la más mínima diferencia. “Turn it down” nos muestra el lado más pausado de HEAVENS GATE en forma de himno claramente ochentero (¿En qué década sino se habría escrito algo así como “Metal is the best we’ve invented for the human race”?), sin embargo, “Surrender” vuelve a poner las cosas en su sitio e inclina de nuevo la balanza hacia la velocidad rozando el speed metal por momentos, uno de los momentos álgidos de “In control”. “Surrender” nos muestra a los mejores HEAVENS GATE, con unos riffs que logran desprender una fuerza sobrehumana, una muralla de decibélios vamos, y un Thomas Rettke que de haber nacido en Inglaterra 10 años antes, probablemente le habría desbancado el puesto al señor Metal God.
Tras “Surrender” y su velocidad, volvemos a los medios tiempos de mano de “Hot Fever”, un tema pasable con un estribillo sencillo pero efectivo. Sin ser un mal tema, hace bajar bastante el listón general de “In control”. Acostumbrados ya a la secuencia Tema rápido / medio tiempo / tema rápido / medio tiempo, irrumpe “Tyrants”, el tema preferido de HEAVENS GATE para quién esto escribe. De nuevo el legado de JUDAS PRIEST pesa en el ambiente, sin embargo ahora es otro el nombre que seguramente aparecerá por asociación; GAMMA RAY (Época Ralph Scheppers), ¡Y eso que en 1989 GAMMA RAY todavía no habían debutado!. “Tyrants” posee la velocidad propia del speed metal teutón clásico, unos agudos de Thomas Retkke infinitos y como no, controlados (hay que ver que voz diantres) y un estribillo repleto de fuerza y cojones. Si “Tyrants” es el mejor tema rápido de “In control”, la siguiente “Path of glory” es, sin duda, el mejor medio tiempo de HEAVENS GATE, con una estructura decididamente hímnica y un estribillo sublime, ascendente y pegadizo. Destrozando el esquema que de forma tan absurda y barata un servidor había creado para estructurar este “In control”, nos topamos con otro medio tiempo, “Shadows”, un tema algo más melancólico, oscuro y alejado del optimismo musical de sus antecesores. Cerrando el disco, descubrimos “This flight tonight”, una versión acelerada del tema de Joni Mitchell que ya hiciesen los británicos NAZARETH 20 años atrás y que posteriormente también harían gente como DIAMOND HEAD o IRON SAVIOR.
A estas alturas, no logro entender como temas como “In control”, “Tyrants”, “Path of glory” o “Surrender” no son himnos del heavy metal con todas las de la ley, conocidos y alabados por todos, y en su lugar se aposentan pedradas infantiloides infumables que por algún extraño motivo, han acabado cautivando a un público mayoritario.
Posteriormente a “In control”, HEAVENS GATE publicarían otra obra maestra (y quizá su disco más “popular”), “Livin’ in Hysteria” en 1991, firmarían con Spv Steamhammer, pasarían a ser contratados por el manager de HELLOWEEN, R. Limb Schnoor ( y actualmente, dueño del sello Limb Music Products), reeditarían “Livin’ in Hysteria”), triunfarían por todo lo grande en Japón y Alemania… Hasta llegar a finales de los 90, época en la que HEAVENS GATE por desgracia se disolverían tras un decepcionante “Menergy” y un recopilatorio llamado “Boxed” donde se hayaba el debut “In control” más todos los Ep’s publicados por el grupo a lo largo de su trayectoria.
De todos los miembros de HEAVENS GATE, el único que parece activo y ligado al heavy metal (como profesional, que no como fan), es el famoso Sascha Paeth, quién muchos recordarán por haber sido partícipe del éxito de KAMELOT, RHAPSODY o ANGRA entre muchos otros, tanto como ingeniero de sonido como productor, en sus Gate Studios.
Si te gusta el heavy metal pegadizo, repleto de fuerza y energía y ante todo, honesto, “In control” no es una opción, es un deber.
Canciones
- The Gate
- In Control
- Turn It Down
- Surrender
- Hot Fever
- Tyrants
- Path Of Glory
- Shadows
- This Flight Tonight

