Si una banda representa de manera fiel y correcta a la América mas redneck y profunda, éstos son NASHVILLE PUSSY. Con tres discos a sus espaldas (“Let Them Eat Pussy” de 1997, “High As Hell” de 2000 y “Say Something Nasty” del 2002) la banda de Blaine Cartwright y Ruyter Suys vuelve a la carga con otro trallazo de Rock como una catedral: “Get Some”. Tras algun que otro cambio en la formación (la bajista Katie Lynn Campbell se marchó y ha entrado Karen Exley), la banda de Atlanta demuestra que sigue empeñada en que todo el mundo acabe bebiendo hasta desfallecer y follando como conejos en los lavabos de algún bar de mala muerte.
La pena es que el gran momento que vivió la banda a finales de los 90 parece que está comenzando a evaporarse. En España fueron introducidos mediante extensos reportajes de la revista Popular 1, donde se podían ver fotos de Ruyter Suys escupiendo fuego al más puro estilo Gene Simmons y dandose el lote con la anterior bajista de la banda, Corey Parks. Sus primeras visitas a España pusieron salas como Mephisto hasta la bandera, generando un interés casi marciano en una banda de rock sudoroso americano. Coincide también que fue la época en la que el rock escandinavo de HELLACOPTERS o BACKYARD BABIES estalló en España, propiciando un interés exagerado en cualquier propuesta que se alejara de la pompa propia de los grupos de rock de la época.
Mi experiencia con NASHVILLE PUSSY ha sido curiosa. En un concierto en Barcelona, Ruyter Suys decidió vaciarme alguna que otra botella de agua sobre la cabeza mientras yo tomaba fotos de la banda en la sala Razzmatazz 2. Posteriormente, me hizo ponerme de espaldas al escenario y se me encaramó en los hombros con guitarra incluída y me hizo pasearla por todo el foso de fotógrafos mientras el público le magreaba las tetas hasta la extenuación. Aún recuerdo esa anécdota a dia de hoy como una de las mejores que me han sucedido en este bendito trabajo y sirve para dar una idea muy clara de lo que son NASHVILLE PUSSY: son la única banda capaz de recuperar el peligro y la sensación de “no saber lo que va a pasar” sobre un escenario. La última vez que sentí eso fue con PANTERA, cuando Phil Anselmo se abrió la cabeza a golpes de micro en la antigua Zeleste de Barcelona. Y se supone que ese componente “peligroso” es lo que hace del Rock algo diferente. O al menos, solía ser así.
Aunque en ésta ocasión no hay titulos desternillantes como “Gonna Hitchhike Down To Cincinatti and Kick the Shit OuttaYour Drunk Daddy”, si que sigue habiendo un número de temas bastante elevado para lo que son los discos de cualquier grupo hoy en dia. Trece canciones, ni más ni menos, entre las cuales hay dos curiosas versiones. El disco sigue en la linea de siempre: temas como “Pussy Time”, “Come On Come On”, “Hate And Whiskey” o el pegadizo “Hell Ain’t What It Used To Be” son una encantadora mezcla entre AC/DC, MOTORHEAD y TED NUGENT capaz de volarte los sesos a la primera escucha.
En el capítulo de las versiones, la banda sigue apostando por los clásicos olvidados. Si en la anterior ocasión fue “The Kids Are Back” de TWISTED SISTER, y “Rock And Roll Hoochie Koo” de SUZI QUATRO, en ésta ocasión le toca el turno a “Nutbush City Limits” de IKE & TINA TURNER y “Snowblind”, del disco en solitario de Ace Frehley de KISS. Si eso no es una muestra de buen gusto en lo musical…
Disco para conducir a 180 por la autopista y cargarse un par de radares a guitarrazos.
Canciones
- Pussy Time
- Come On Come On
- Going Down Swinging
- Good Night For a Heartattack
- Hate and Whiskey
- Lazy White Boy
- Hell Ain’t What It Used To Be
- One Way Down
- Raisin Hell Again
- Atlanta’s Still Burnin’
- Nutbush City Limits
- Meaner Than My Mama
- Snowblind

