Poco después de la edición del primer disco de esta banda de Liechtenstein tenemos ya aquí su tercera obra de estudio (segunda con el nombre actual). Podría parecer contraproducente editar dos álbumes tan seguidos, prácticamente en el período de un mismo año, pero las razones para tal proliferación de notas y sentimientos pueden ser varias: quizá los chicos estén en un período muy productivo a nivel de composición, quizá las canciones de su anterior álbum ya llevaban bastante tiempo grabadas o quizá sea un mero intento de aprovechar el actual tirón de un estilo en boga. Porque, para los que no lo sepan o no lo hayan adivinado todavía, ELIS hacen gothic metal. Y, en este caso, de bastante calidad. Tan sólo una escucha bastará para que disipemos dudas al respecto.
Los seguidores más acérrimos del estilo seguro que ya los conocen, pues estos alemanes han gozado durante los últimos dos años de bastante aceptación en su país, llegando a participar en algunos reconocidos festivales como el Wave Gothic Treffen o el M’era Luna. Y, asimismo, sabrán que sí, que este disco pedía impetuosamente salir del horno. ¿La razón? Composiciones frescas, evolución natural de su sonido e imaginería suficiente como para satisfacer a más de un alma deseosa de sensaciones directas a vena. Si bien su anterior “God’s Silence, Devil’s Temptation” era un disco más calmado y meloso, en esta nueva obra podemos apreciar un endurecimiento de las guitarras y en general una producción más agresiva. A pesar de ello, la voz de Sabine sigue manteniendo esa voz melodiosa y preciosista capaz de embelesarnos, que hacen que el disco no se salga mucho de los terrenos ya explorados por demás bandas. Personalmente, su voz me recuerda bastante a la de Liv Kristine de LEAVES’ EYES, lo cuál no puede ser más que un sinónimo de calidad. Sabina se caracteriza por poseer unos registros parecidos y una capacidad para modular su voz siempre orientada a la búsqueda de transmisión de sensaciones y al lucimiento gratuito. Ya tenemos a otra diva a la que encumbrar junto a Floor de AFTER FOREVER, Tarja de NIGHTWISH, Vibeke de TRISTANIA o Liv de LEAVES’ EYES. Precisamente el marido de Liv, Alex Krull, ha sido el encargado de producir el disco en los Mastersound Studios, como ya hiciera con la anterior obra del grupo, obteniendo como resultado, como no podría ser de otra forma, un sonido envidiable.
Sin ir más lejos, nada más escuchar su primer tema “Der Letzte Tag” (son un par de cortes los cantados en alemán), sabréis que estamos ante un disco de gran calidad. Por mucho que no inventen nada nuevo, un grupo que no dispusiera de una voz prodigiosa, de cierta profesionalidad y saber hacer y un puñado de buenos músicos entre sus bazas no sería capaz de componer temas como el ya citado “Der Letzte Tag” o el potente “Lost Soul”. Además, la banda (que se ha quedado hace poco sin su batería) lleva ya algún añito currándoselo y eso se nota; los temas, sin ser un popurrí de estilos se pueden diferenciar bastante bien los unos de los otros (lo cual ya de por sí es un mérito), en parte gracias a algún que otro cambio de ritmo bastante acertado y ciertos arrebatos de caña, tanto a nivel vocal como instrumental, que de vez en cuando se dejan caer por las composiciones de este “Dark Clouds in a Perfect Sky”. Asimismo, a medida que avance el minutaje podréis ir comprobando como en la propuesta de ELIS tienen cabida también elementos más heavies como son los solos, que arrojan profundidad y matices a las ya de por sí interesantes composiciones. El dinamismo de las temas, en los cuáles tienen cabida elementos como el doble bombo, a buen seguro hará las delicias de los fans más clásicos de este estilo, seguidores de grupos como LEAVES’ EYES, THEATRE OF TRAGEDY, DARKWELL, IMPERIA, AFTER FOREVER o EPICA, así como también agradará a fans de los primeros discos de NIGHTWISH. Pianos, voces guturales, coros, algún que otro teclado en forma de orquestación y una producción exquisita son los demás elementos que ayudan a que este disco se pueda situar entre una de las mejores ediciones de metal gótico de esta ya pasado año 2004. Como curiosidad, comentar que el último tema, “Ballade”, es un tema lento compuesto sobre una base electrónica que a más de uno le hará rascarse el cabezón y preguntarse “¿Y las guitarras?”; quizá una forma un poco discreta de cerrar el disco, pero bueno, no tiene mayor importancia.
En definitiva, todo un seductor paseo por toda una montaña rusa de sensaciones a lo largo de 11 maravillosos temas. Ahora sí, les toca ya subir a la primera división Pero ya.
Canciones
- Der Letzte Tag
- Anger
- Lost Soul
- Perfect Love
- Heart in Chains
- Die Zeit
- Black Angel
- Devil Inside You
- Rebirth
- Are You Missing Me
- Ballade

