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The Metal Circus
Live

SEBASTIAN BACH + HAPAX + RAM

5
Fecha
12 de diciembre de 2004

Cuando hablé con Sebastian Bach en las semanas previas al show de Barcelona, me vendió la moto de que aquello iba a ser el show de shows, la madre de todos los conciertos, el grupo mas increíble visto sobre un escenario, la noche de nuestras vidas… era intoxicante. De todas maneras, Bach es uno de esos artistas de lo que los americanos llaman “hyping”. Es decir, lo que aquí llamamos “saber vender” o su sinónimo “tener labia”. Sin embargo, cuando Sebastian Bach subió al escenario quedó ampliamente comprobado que sí, que sabe venderse, pero que las palabras se las lleva el viento.

Ante unas 500 personas – algo bastante flojo para lo que más de uno se esperaba ante semejante nombre -, Sebastian Bach destrozó su voz, los temas de SKID ROW, y en más de una ocasión el horrible sonido ayudó mucho a que el concierto fuera bastante insoportable. Si alguien dice lo contrario, se dejó llevar demasiado por la nostalgia.

SKID ROW son una de mis bandas de Heavy Metal favoritas, y Sebastian Bach siempre ha sido uno de mis cantantes predilectos, quizá no al nivel de lo que Kiss o AC/DC significan para un servidor, pero siempre los he tenido en un pedestal. Por eso, cuando Sebastian destrozó los mayores clásicos de su antigua banda, además de hacer una nefasta utilización de sus más que validas cualidades vocales.

La tarde la abrieron los omnipresentes HAPAX, los cuales no vi. Tampoco vi a RAM, los suecos encargados de calentar un poquito más la noche. ¿Qué demonios hace un irresponsable como yo haciendo críticas de shows? Pues no lo sé, la verdad.

Sebastian Bach salió a escena alrededor de las diez y viente minutos de la noche, y lo hizo como un torbellino. Los que estabamos en el foso de fotógrafos alucinábamos con la cantidad de energía que desprendía este hombre, con su nerviosismo pre-show en el lateral del escenario escondido tras los amplis…y así fue. Cuando salió a escena y los fotos le iluminaron, tomó posesión de su genialidad escénica y demostró porque ha podido sobrevivir (mas o menos) a su banda madre tras la dramática separación acaecida a finales de la pasada década. Pero ya está. Poco más.

La banda, un autentico bombazo formado por Mark Prator (DEMONS & WIZARDS) como batería, Ralph Santolla (MILLENIUM, ICED EARTH) a la guitarra, Steve DiGiorgio (DEATH) al bajo y otro desconocido guitarrista que ayudó en los coros y llevó el peso rítmico del concierto. Se que la gira era breve, apenas unos pocos conciertos en España y en algún otro país europeo, pero la banda sonaba muy poco ensayada. Evidentemente, todos ellos son musicazos, y no fue un mal show, pero quedó claro que todos ellos podrían haber estado haciendo cualquier otra cosa de no haber sido porque estaban tocando aquella noche en Barcelona. Claro está, su profesionalidad es notoria y saben hacer una buena actuación, pero de ver tantos conciertos te acabas habituando a ver a una serie de músicos los cuales simplemente hacen su trabajo sin ninguna floritura, dando el 100% pero dando la impresión de que no les apetecía demasiado tocar esa noche.

El set se inició con un “Slave To The Grind” brutal, muy acelerado, con Bach dándolo todo y ondeando su micro ante la mirada atónita del resto de músicos, los cuales huían del entorno del vocalista por si acaso. Un “Big Guns” de lo más cañero propició una mayor eclosión de júbilo inicial por parte del público. “Always & Never The Same”, “Frozen” y “Piece Of Me” dieron paso a un nuevo tema titulado “You Bring Me Down” el cual pasó sin pena ni gloria. Bach intentó que Santolla se dirigiera al público, pero el timido guitarrista no fue capaz. Bach le miró y le dijo “tu toca la guitarra y ya le hablaré yo a la gente”.

Después de un “Here I Am” que fue el punto de inflexión entre el inicio y el descarriado final del concierto, sonó “18 & Life” donde Bach destrozó el tema, con gritos guturales, alteraciones de los versos, músicos que se perdían ocasionalmente y demás… Lamentable. A partir de ahí todo fue a peor, con “Rock N’ Roll”, “The Threat”, un pesado “In a Darkened Room” y para acabar el show principal “Monkey Business” fundido con “Time Wrap” del “Rocky Horror Picture Show”.

El momento más aplaudido de la noche fue el esperado. Sebastian habló de la reciente perdida de su amigo Dimebag Darrell e instó al público a que “no criticara lo que iban a hacer, porque no se sabían muy bien el tema”. Acto seguido, sonó el clásico de PANTERA “Walk” y aquello se vino abajo, mientras Bach enseñaba al público una camiseta de PANTERA que le había lanzado un fan. Finalizaron el tema abruptamente porque imagino que no habían ensayado más, pero sirvió de especial homenaje a la memoria de uno de los mejores guitarristas que ha dado el Heavy Metal.

El final de show se vino encima, con “I Remember You” abriendo el bis y la energética “Youth Gone Wild” cerrándolo. Fue aquí donde Bach destrozó definitivamente el clímax del concierto, parando el tema según le venia en gana para intentar que un Janne Werman de CHILDREN OF BODOM, que casualemente pasaba por ahí, cantara algo, pero por suerte no se sabia la letra, lo que interpretaremos como una bendición.

Después de 67 minutos de concierto, yo solo tenía ganas de irme de allí y olvidar esa triste noche. Por mucho que digan, que se reunan SKID ROW, por favor. Es la única manera de que ambas partes recuperen la dignidad que han ido perdiendo durante este tiempo en el que han estado separados.