- Fecha
- 2 de junio de 2006
Aprovechando mis vacaciones laborales, opté por darme una vuelta por media geografía española visitando a buenos amigos, conociendo a otros tantos, colándome en algunas fiestas algo bizarras, pillando de rebote la presentación española de la gira de ALICE IN CHAINS en Maracena, Granada (Que supongo algunos de ustedes ya habrán ojeado en la pertinente reseña colgada hace escasos días) y como no, acudiendo a los shows que la banda del señor Kim Bendix Petersen, más conocido como King Diamond, iba a dar por toda la Península, 4 en total; Granada, Madrid, Barcelona y finalmente Bergara. (Éste último, por cuestiones personales, quedó fuera de mi agenda a última hora).
Supongo que podría argumentar semejante derroche de dinero y kilómetros justificando mi fanatismo hacia la figura y la música del Rey Diamante, algo que en cierto modo, es cierto, sin embargo el motivo principal viene dado por una extraña corazonada que siento (ojalá me equivoque) que me dice que KING DIAMOND no van a volver de gira y si lo hacen, será dentro de mucho tiempo. Si bien es cierto que su ausencia en estos 5 años de los escenarios Europeos se debe en parte a problemas con su doble nacionalidad americana y danesa y todo lo que puede derivarse de ello, algo me dice que hay algo más pues entre su última visita a nuestro país en el 2001 y la anterior que data de finales de la década de los 80’s (Gira del “Conspiracy” sino recuerdo mal), transcurrieron casi una docena de años, y eso permítanme decirles, no es muy bueno. Por ello, opté por saciarme de forma insana de todo lo que conlleva el término KING DIAMOND básicamente para curarme en salud ante la posible ausencia por los años venideros de la banda del danés aquí en nuestro país y territorios colindantes.
Si en su anterior visita KING DIAMOND contó con una seria de bandas locales como teloneras (Siendo los ¿desaparecidos? IRONICA los encargados de abrir su show al menos en Barcelona), en esta nueva gira la banda del danés del rostro mortuorio se trajo consigo a un par de bandas relativamente conocidas como lo son THUNDERBOLT y GRIFFIN. De los primeros poco puedo decir pues no presencié ninguno de sus shows; Estando por ciudades como Madrid o Granada, a todos nos gusta hacer un poco de turismo en vez de encerrarnos en una sala a las 7 de la tarde.
Por otro lado estaban los fineses GRIFFIN, cuyas actuaciones fueron sencillamente espectaculares. Lejos de ser otra banda más de Power Metal de dragones y espadas, GRIFFIN apuestan por el género más duro del estilo con ciertas incursiones en el Heavy Metal clásico de toda la vida oscurecido sutilmente en momentos puntuales de su repertorio. Tomando como referencia a gente como MORGANA LEFAY, BRAINSTORM, NEVERMORE o ICED EARTH por citar algunos ejemplos, GRIFFIN añaden en su particular brebaje metálico esas pinceladas clásicas de los maestros del género como JUDAS PRIEST, los viejos SCORPIONS o ACCEPT (Curiosamente, su bajista Johnny Wangberg tenía un parecido asombroso con Fitty Wiendhold de UDO mientras que su guitarrista solista era el doble más exagerado que vi nunca de Mathias Jabs de SCORPIONS).
En cada uno de sus shows como teloneros de KING DIAMOND, GRIFFIN rayaron a un nivel altísimo mostrando lo curtidos que están en las labores del directo y lo buenos músicos que son, sobretodo su cantante Rolf Bakken, uno de los tipos más portentosos que he escuchado en directo en mucho tiempo, con unos registros de voz amplísimos que permitían al vocalista en cuestión moverse con soltura tanto en los pasajes más agresivos como en los más relajados combinando magistralmente sus registros más agudos (Impresionantes) con los más graves, que no guturales. Su repertorio se centro principalmente en repasar sus 4 obras de estudio en los escasos 45 minutos que estuvieron en escena. Destacó, al menos en Granada, la versión que se marcaron del “Hell Bent for Leather” de los JUDAS PRIEST, tema que fue ampliamente coreado por toda la audiencia como si de una actuación de la banda de Tipton y cia se tratase.
Tras retirar la batería que había sido utilizada por GRIFFIN y THUNDERBOLT así como sus pertinentes cabezales y pantallas, el escenario quedó libre y preparado para que KING DIAMOND saltase a escena y el show diese su pistoletazo de salida.
Tras unos minutos de espera, los roadies de la banda salen a escena ataviados con trajes de monjes encapuchados y colocan unas rejas metálicas como si del cerco de un cementerio se tratase. Acto seguido, traen un ataúd blanco mientras suena una extraña introducción que no es más que un bucle de ruidos repetido hasta la saciedad. Al finalizar y todavía con las luces apagadas, suenan las primeras notas y narraciones de la escalofriante “Funeral” a la par que King Diamond aparece sobre el escenario y saca del ataúd a un bebé, ¡Abigail! a quién se encarga de darle su merecido. Tras el fin de la introducción “Funeral”, suenan los acordes de guitarra de “Arrival” y toda la banda sale al completo; Los suecos Andy Laroque y Mike Wead, el bajista danés Al Patino y el batería americano Mike Thompson, acompañados por una bailarina y la vocalista femenina Livia Zita, pareja sentimental del maestro King si no me equivoco y pieza necesaria en el entramado escénico de la banda pues, a pesar de que King Diamond haya mostrado un estado físico en cuanto a cuerdas vocales se refiere fenomenal, una ayuda en las notas más agudas para enfatizar su importancia nunca está de más. KING DIAMOND prosiguen dando un repaso a su mítico “Abigail” con la veloz “Mansion in Darkness”, la escalofriante “The Family Ghost” y como no “Black Horsemen”, la pieza más épica de todo el disco. El primer tramo del recital se cierra con la intro “Spare this Life”, en la cual los monjes retiran las rejas del escenario para que la banda interprete la única pieza de la segunda entrega de la saga “Abigail”; “Mansion in Sorrow”, a la cual le sigue “Sorry Dear” que sirve para cerrar definitivamente el repaso a la saga entera de Abigail, Miriam, Jonathan y compañía. Durante la siguiente media hora aproximadamente, KING DIAMOND interpretan 6 piezas más; 3 clásicos de su repertorio como son “Eye of the Witch”, “Slepless Nights” (¿Para cuando “At the Graves”?) y “Welcome Home”, donde la decrépita Grandma hace acto de presencia ante los gestos intimidatorios de King, recordándole a su anciana madre que “Them”, (Ellos), o sea nosotros, el público, estamos frente a ella, vamos, que se vaya con cuidado con lo que hace. Entremezcladas suenan las 2 únicas concesiones que la banda hace a su último disco de estudio hasta la fecha, “The Puppet Master”; “Blood to Walk”, donde aparecen unos maniquís que posteriormente cobran vida (Sonando la intro “Living Dead”) y como no, la fantástica balada “So Sad” donde Livia se luce con su voz femenina. Completa este tramo del show “Come to the Sabbath”, extraído del segundo Lp de MERCYFUL FATE “Don’t Break the Oath”.
Una de las pocas diferencias que he podido apreciar entre cada show es la forma en la que dividen los bises. De cualquier forma, las 3 últimas piezas en sonar siempre fueron “The Invisible Guest”, la lejana “Halloween” y otra de las grandes sorpresas de la noche, “Evil” del “Melissa” de MERCYFUL FATE, gran tema que no hizo sino dejar a la gente con ganas de más.
Tras una hora y media KING DIAMOND abandonan el escenario por donde llegaron dejando en cada una de las ciudades un muy buen sabor de boca entre la audiencia. La única pega que quizá se le pueda echar en cara al grupo es no permanecer unos cuantos minutos más en escena pues con semejante catálogo de discos editados, muchos fueron los que echaron en falta piezas de “Spider’s Lullabye”, “The Graveyard”, “Voodoo” y sobretodo, del magnífico “House of God”.
A pesar de no haber acudido finalmente al show de Bergara, por lo que me acaban de comentar unos amigos que fueron su actuación fue igual de poderosa que la de Barcelona (y seguramente igual que las de Granada y Madrid), e incluso aseguran que King estaba más comunicativo que de costumbre.
De cualquier forma, y dejando de lado el cambio de sala en Madrid que sé que mosqueó a muchos, esta gira ha sido un rotundo éxito de asistencia, entrega por parte de una banda legendaria y reencuentro del grupo con sus fans tras 5 años sin verse las caras. Ahora solo falta esperar a que KING DIAMOND lance su esperado Dvd (versión videográfica del Cd en directo “Deadly Lullabyes Live”) y como no, ¡Su nuevo disco de estudio!.
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Fotos: Javi Metal - Sergi Ramos















