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The Metal Circus
Live

THE CULT

9
Fecha
5 de junio de 2006

Mucho ha llovido desde que se editara “Beyond Good And Evil”, el supuesto disco de “reunión” de THE CULT tras una temporada algo distanciados del mercado discográfico, más o menos unos siete años. La promoción del disco fue alarmantemente alta, como merecía la ocasión. Recuerdo que hasta se regalaban camisetas de la banda con la compra de cada copia del CD, donde había muy buenos temas como “Take the Power” o “Rise” y autenticos fiascos que dejaron a los fans con una impresión agridulce del retorno de la banda. Pocos esperaban que los hechos se desarrollaran como lo hicieron, y no pasó mucho tiempo hasta que la gira europea de la banda – incluyendo fechas en España- quedara totalmente cancelada debido a los problemas en el seno interno de la banda. En otras palabras: Billy Duffy e Ian Astbury no se aguantaban. Lo que era un secreto a voces, se confirmó cuando –con la promoción hecha y las entradas vendidas- se anunció oficialmente la suspensión de los conciertos programados y muchos fans temieron que su última oportunidad para ver a THE CULT había pasado de largo.

Avancemos cinco años y nos encontraremos en la puerta de la sala Razzmatazz de Barcelona, intentando cumplir con el sueño del que se nos privó un lustro atrás. Por lo que avanzaban las distintas crónicas de la gira americana, la banda estaba funcionando perfectamente en directo, aunque uno no sabe muy bien que esperarse de grupos donde la tensión entre sus líderes es considerable. Casi como quitandole hierro al asunto, un rato más tarde veía como Duffy y Astbury se sentaban juntos en el centro del escenario para interpretar una emocionante versión acústica de “Edie (Ciao Baby)”, canción mil veces escuchada y mil veces tarareada mientras he vuelto a casa a altas horas de la madrugada. Y es que para los fans tardíos de THE CULT, los que los descubrimos no hace más de cinco o seis años, ver a la banda en directo era más o menos un bautismo musical. Una de esas bandas que tienes que ver una vez en la vida. Y, en serio, dejando a un lado que la banda me guste o me deje de gustar, el concierto de Razzmatazz fue eléctrico.

Con algo de retraso (una media hora), la banda aparecía sin muchos adornos en el escenario enmoquetado de la sala barcelonesa. Astbury armado con una pandereta, lucía barba de muchos días, un jersey de boxeador medio abierto y una bandana en la cabeza. Precía la versión rockera de Jesucristo en lugar de una cópia forzada de Jim Morrison, como aparentó ser en el concierto que justo un mes antes había dado en la misma sala al frente de RIDERS ON THE STORM. Por su parte, Billy Duffy parecía abstraído en su mundo particular, a la derecha del escenario, y con una intocable melena rubio platino que el paso de los años no parece haber cambiado, al menos aparentemente. El resto de acompañantes eran el batería John Tempesta y el bajista Chris Wyse, además de un segundo guitarra del cual me es imposible encontrar el nombre y el cual no sonó en casi todo el concierto.

El comienzo, con “Lil’ Devil” estuvo lejos del calor que el público había mostrado días antes con, por ejemplo, el show de TOOL. Se notaba que la gente que venía a ver a THE CULT eran de treintaytantos y eso se aprecia en un pequeño detalle: no son gente que haya visto sólo diez o doce conciertos en su vida, sino muchos más. Ergo, no esperan quedar impresionados con el primer minuto del primer tema, sino que hay que buscarles un poco las cosquillas. THE CULT supieron como hacerlo y el segundo tema que interpretaron fue el motivo de un auténtico griterío con el que sólo se obsequia a los grandes. “Sweet Soul Sister” sonó deliciosa y quedó patente que la confianza depositada por parte de la banda en John Tempesta era bien merecida. La manera en que golpea la batería éste nombre no es humana.

El concierto, que ya había tomado forma, estaba dominado – como es obvio- por un Astbury entregado que no paró de moverse y bailar (además de mencionar al Barça en multitud de ocasiones) y un Billy Duffy que fue cobrando vida a medida que avanzaban las canciones. Astbury tiraba panderetas arriba y abajo como si fueran gratis y entre el público se podía escuchar constantemente a algún fan agitando su particular souvenir del show. Temas como “The Witch”, “Electric Ocean” o “Revolution” terminaron de hacer entrar en calor a un público que, a esas alturas, ya estaba entregado a la banda británica.

El set list incluyó más tarde canciones que, en su mayoría, eran clásicos de la historia de la banda, con escasa participación del material de “Beyond Good And Evil”, con excepción del mencionado “Rise”. Sin embargo, el concierto estuvo dominado por los clásicos más potentes, caso de “Wild Flower”, “Fire Woman”, “Love Removal Machine” y ya en el bis, “Phoenix” y “She Sells Sanctuary”. Jugaron sobre seguro y ganaron por goleada, marcandose incluso unos toques con un balón que apareció sobre el escenario antes de los bises. Hasta el habitualmente hierático Astbury demostró su habilidad marcandose unos cuantos toques magistrales y chutando más tarde el balón al público.

En definitiva, una noche para el recuerdo, donde los himnos de una de las grandes bandas que aparecieron en los 80 inundaron el aire de Razzmatazz. Nada de extrañas propuestas, ni conciertos a medio gas (de los que últimamente se ven muchos), ni sets acústicos de media hora, ni nada de nada… 90 minutos, los mejores clásicos, y a casita. Si muchas bandas dieran eso a sus seguidores, éstos estarían más contentos.