El bis comenzó con otro medley, en este caso entre “Heading for Tomorrow” y “Avalon”, aunque el final definitivo llegó de la mano de un tremendo “Send me a Sign” que puso en pie de guerra a toda la sala. Hansen y Beck iban compartiendo partes vocales y Beck incluso hizo el grito final del disco, algo que no pasaba nunca antes. El final del show, con toda la banda sobre el nivel superior del escenario haciendo el clásico final de todos los shows de Gamma Ray nos hizo salir de allí con una sonrisa en la cara. El salto final de Kai Hansen a sus más de 50 años, flyng V en el aire, también nos recordó que este tipo está hecho de otra pasta distinta.

Es complicado para bandas como Gamma Ray encontrar nuevos argumentos para girar. Es una de esas bandas que han pasado por cualquier sala de Europa decenas de veces en los últimos 25 años, por no hablar de su presencia en todos los festivales habidos y por haber. Pero, de todas las excusas posibles para realizar una nueva gira, la de las bodas de plata es la mejor. Así pues, con ese argumento por bandera, Kai Hansen, Henjo Richter, Dirk Slachter y Michael Ehré se lanzaron a por la enésima gira con la intención de hacer un best-of de la carrera de la banda. Y no hay nada que guste más a los fans que saber que conocerán todas las canciones que van a sonar nada más escuchar el primer compás.

La principal novedad de la gira era algo que muchos llevaban pidiendo años a la banda. Gamma Ray han optado por incorporar a un segundo vocalista de apoyo, Frank Beck, quien canta como los ángeles y le permite a Hansen llegar al final del concierto con la voz mucho más íntegra de lo habitual. Aún así, el legendario músico alemán canta una buena parte del show, conocedor de que su tonalidad y personalidad vocal son parte integral del sonido de la banda.

La noche comienza con las luces apagándose al son de “Bad Reputation” de Joan Jett & The Blackhearts. Y como un torbellino aparecen en escena los rayos gamma con un montaje elaborado de luces y escaleras aprovechando que hoy tocan en la sala grande de Razzmatazz. Lógicamente, comenzar el concierto con “Heaven Can Wait” es ganar la partida nada más tirar el dado. Desde el minuto número uno Hansen sale con una sonrisa en la cara y advierte a todo el mundo que aquello va a ser una fiesta para celebrar la efeméride. Y a este tipo te lo crees. No hace ni un año se pasó por una de nuestras Party Hard en Barcelona y prácticamente tuvimos que obligarlo a irse al hotel a las cinco de la mañana porque tenía un vuelo a las ocho.

El sonido de Razzmatazz es el habitual de estos casos: una maraña ligeramente descifrable donde la voz y los solos de guitarra son los principales perjudicados. El hecho de que la sala no estuviese llena hace que no haya tantos cuerpos para absorber el sonido y la cosa no suene como debiera. Alrededor de 900 personas acudieron a la llamada de la banda, una cifra muy similar a lo de la última visita, cuando casi llenaron el Apolo de la ciudad Condal. Pero la diferencia es que Apolo estaba hasta arriba y Razzmatazz estaba decente pero con cierto espacio para moverse.

El set continuó con “Last Before the Storm”, “Fight” y la coreada “One With The World”, antes de llegar a un muy tempranero “I Want Out” de Helloween que todo el mundo coreó puño en alto. El intermedio a lo Police sigue desconcertando a una parte del público, pero va bien para que la banda dosifique un poco la energía.

Tras “Valley of the Kings” y “The Silence” llegó el momento de un buen solo de batería de Michael Ehré donde interpretó una buena parte acompañándose de la música de Superman. Más aburrido fue el solo del siempre entusiasta Dirk Slachter, que sigue siendo un portento sobre el escenario, corriendo de un lado a otro y supliendo la movilidad que le falta a Kai Hansen cuando está anclado al micro, algo que ha cambiado en esta gira con la incorporación de Frank Beck. Fue justamente en “Fight”, el tercer tema, cuando Beck apareció en el escenario ante un gran aplauso después de que Kai aclarase que iban a compartir las labores vocales.

Visto lo visto con bandas como Kiss y similares, no está de más alabar la valentía de Gamma Ray reconociendo la existencia de un problema y buscando una solución para que quienes pagan por su entrada no tengan que irse a casa decepcionados. Además, la versión quinteto de Gamma Ray no es una novedad, pues los inicios con Ralf Scheepers están ahí para quien quiera echar la vista atrás. Es más: el propio Scheepers se fue hace unos días de gira con sus viejos colegas y colaboró con ellos en un par de shows como vocalista. Beck tiene un tono prominentemente agudo, propio de tenor, y liquida con suma facilidad esas partes que a Hansen le hacen quedar resentido el resto del show.

Tras los solos llegó el momento de “Dethrone Tyranny”, “Empathy” y un “Master of Confusion” que sonó a gloria. Pero la banda nos tenía preparada una sorpresa para cerrar la parte principal del show: un medley de clásicos con “Rebellion in Dreamland”, “Heavy Metal Universe”, “Ride the Sky” de Helloween y “Somewhere Out in Space”. Antes de “Rebellion” Kai hizo un breve speech al hilo de los sucesos de París de los últimos días. “Las guerras fallaron, Hitler falló y el ISIS…fallará” espetó. Manteniendo el tono positivo, como siempre, Hansen se hizo ayudar por Beck en los momentos más álgidos de “Rebellion”, aunque se enfrentó a “Ride The Sky” con buen resultado en los momentos más comprometidos. Más espectacular fue la larga versión de “Somewhere Out in Space”, con un solo de outro que se fue a los diez minutos prácticamente. Ver a Hansen improvisando sobre la marcha como si de un bluesmen se tratase es todo un regalo.

El bis comenzó con otro medley, en este caso entre “Heading for Tomorrow” y “Avalon”, aunque el final definitivo llegó de la mano de un tremendo “Send me a Sign” que puso en pie de guerra a toda la sala. Hansen y Beck iban compartiendo partes vocales y Beck incluso hizo el grito final del disco, algo que no pasaba nunca antes. El final del show, con toda la banda sobre el nivel superior del escenario haciendo el clásico final de todos los shows de Gamma Ray nos hizo salir de allí con una sonrisa en la cara. El salto final de Kai Hansen a sus más de 50 años, flyng V en el aire, también nos recordó que este tipo está hecho de otra pasta distinta.

Una gran noche de power metal, sin duda. Gamma Ray rara vez fallan y, ahora que tienen un apoyo para la voz de Hansen, menos todavía.

Promotor:Madness Live

Día:2015-11-22

Hora:20:00

Sala:Razzmatazz

Ciudad:Barcelona

Teloneros:Serious Black

Puntuación:9