En un mundo sin Kurt Cobain, sin Chris Cornell y sin Scott Weiland, a la generación grunge lo único que le queda para celebrar su época es Pearl Jam.

No es sorprendente, pues, que las entradas para su concierto en Barcelona se agotasen en una mañana y menos después de más de una década sin venir a la ciudad Condal. Tampoco es sorprendente, por obvio, que el público estuviese al borde de un síncope durante la totalidad del show de la banda de Eddie Vedder y los suyos. La última vez actuaron en un abarrotado Palau Olímpic de Badalona ante 10.000 personas. Esta vez rozaron las 18.000 en un Sant Jordi abarrotado con un ambiente totalmente eléctrico a lo largo de una noche que será difícil de olvidar. De entrada porque Pearl Jam fueron capaces de mantener un show absolutamente electrizante a lo largo de tres horas. Justo aquello que no consiguieron Guns N’ Roses con su show mal planificado y lleno de altibajos. Pearl Jam fueron una constante patada en la cara. Cuando llevaban enlazadas tres canciones híper-enérgicas y pensabas “bueno, ahora toca amansar a las fieras” se sacaban de la manga otro hit y aquello no bajaba ni a tiros.

Eddie Vedder (Foto: Sergi Ramos)

El factor sorpresa de Pearl Jam

Una de las ventajas cualitativas de Pearl Jam sobre cualquier otra banda es el factor sorpresa en sus repertorios. Nunca sabes que viene después y siempre ves a Vedder salir a escena con su manojo de folios con canciones apuntadas. Del mismo modo que la improvisación y ese mismo factor sorpresa hicieron grande el rock en los años 70, es genuinamente refrescante ver a una banda capaz de dejar de lado los convencionalismos imperantes en la industria del directo para hacer las cosas, como siempre, a su manera. Tres horas de canciones lanzadas contra un público expectante que nunca sabía la que se le venía encima.

Eddie Vedder (Foto: Sergi Ramos)

Empezaron con sosiego, de la mano de “Long Road” y “Elderly Woman Behind the Counter”, cuando el reloj marcaba poco más de las 21:40. Por delante, tres horas de show en las que la banda supo llevar con maestría a un público que no necesitaba estímulo. Antes de que la banda saliese a escena, todo el Palau Sant Jordi ya estaba llevando a cabo una “ola” para calmar los nervios.

Sorprendentemente pronto llegaron interpretaciones de “Corduroy”, donde la banda comenzó a echar gasolina, y “Do the Evolution”, con la que se declaró oficialmente el incendio. A partir de ahí, Mike McReady y Eddie Vedder capitanearon el concierto con una muestra de entrega y actitud en absoluta comunión con el público que sera difícil de olvidar. McReady, en concreto, parecía que en cualquier momento iba a lanzarse al público, aunque al final optó por la versión más light de bajar al foso de seguridad a tocar para las primeras filas. No tardaría Vedder en imitarle y darse un par de paseos para regocijo de quienes llevaban horas haciendo cola esperando ver a la banda de cerca.

Pearl Jam (Foto: Sergi Ramos)

Las pelotas naranjas de Trump

Pese a que el sonido en el Palau fue menos estelar de lo debido, las canciones y la energía llevaron el show adelante. El tramo central, donde la banda encadenó “Jeremy”, “Go”, “State of Love and Trust” y “Porch” del tirón fue espectacular. El público llevó al grupo en brazos todo el rato, anegando el sonido de los altavoces con un cántico eterno que se resistía a morir. Antes de eso, habían tenido tiempo de dedicar “Oceans” a un fan llamado Israel que había fallecido recientemente y “Daughter” a las novias, madres, hermanas, mujeres, e hijas que nos rodean, en su particular alegato por la igualdad de géneros. El concierto fue a morir tras una hora y cincuenta minutos, pero todos sabíamos que aquello era tan solo una parte del espectáculo. Los bises de un show de Pearl Jam pueden ser tan largos como el propio concierto principal.

Pearl Jam (Foto: Sergi Ramos)

Vedder estuvo muy comunicativo durante toda la noche. En un momento saludó a los miembros de Prophets of Rage, que estaban entre el público y recordó que actuaban este sábado en el festival Cruilla de Barcelona. También tuvo tiempo para bromear cuando el público lanzó unos balones inflables de color naranja al escenario. “Barcelona tiene pelotas” dijo Vedder. “Y son naranjas, como las que le gustaría tener al presidente de Estados Unidos”. Aplausos. “A mi también me gustaría que las tuviese, así no tendría que calmar sus inseguridades yendo contra otras razas y otros grupos sociales”. Aplausos ensordecedores. No fue el único recado que tuvo para Trump. De hecho, el presi recibió regularmente a lo largo de la velada.

Un bis tan largo como el concierto

El primer bis contuvo una soberana “Sleeping by Myself” de Vedder, seguida de “Come Back”, “Lightning Bolt”, “Black”, “Once” y un tremendo “Rearviewmirror”. Nuevo descanso para la banda y un Vedder que se quedó a pie de escenario hablando con Tom Morello y cia un ratito, echado la charla en la puerta del bar, mientras el Sant Jordi se derrumbaba por momentos con el griterío del público.

Mike McReady (Foto: Sergi Ramos)

Evidentemente, la banda volvió de nuevo y lo hizo con “Smile”, “Wasted Reprise”, “Better Man” y con las luces de todo el recinto encendidas en un ambiente mágico, la infalible “Alive”. Con el público en el cénit se sacaron de la manga el “Baba O’Riley” de los Who con el que aparentemente iban a cerrar al borde de las tres horas. Fue entonces cuando Vedder sacó un dibujo realizado por un joven fan de la banda donde se veía a todos los miembros de Pearl Jam sobre el escenario y el propio niño en el público ante ellos. La casualidad quiso que la zona en que el niño se había ubicado en el dibujo fuese la misma en la que estaba en el propio recinto y Vedder lo localizó rápido a hombros de su padre. El niño, en su carta, pedía si podían tocar “Yellow Ledbetter” y la banda procedió a cerrar la noche con ese tema mientras en las pantallas se mostraban detalles del dibujo del chaval.

Eddie Vedder (Foto: Sergi Ramos)

No cabe duda de que el de Pearl Jam cualifica como concierto del año o, cuanto menos, para estar en el Top 5. En un mundo en el cual ves a muchas bandas arrastrarse por los escenarios o hacer sets conformistas medidos y donde no hay espacio alguno a la improvisación ni siquiera en los comentarios entre canción y canción, ver a Pearl Jam desgañitándose y dejándose los dedos a lo largo de tres horas sin saber cual es la siguiente canción fue un cambio muy bienvenido.

Sergi Ramos

Promotor:Live Nation

Día:10-07-2018

Hora:21:30

Sala:Palau Sant Jordi

Ciudad:Barcelona

Puntuación:10