Rock y metal en español · desde 2002
The Metal Circus
Live

CHILDREN OF BODOM + SOILWORK + SHADOWS FALL

8
Fecha
10 de mayo de 2003

Shadows Fall

Los americanos Shadows Fall fueron los encargados de romper el hielo en lo que se presumía iba a ser una intensísima velada. Según parece estos 5 muchachos están siendo uno de los máximos exponentes del de momento pequeño resurgir que está viviendo actualmente el Thrash Metal en Estados Unidos. El público, ya presente en un buen número en la sala cuando dio comienzo su actuación, reacciono muy bien ante su música basada en riffs de guitarra machacones, al más puro estilo del Thrash Metal Old School de la Bay Area de San Francisco, mezclados con el sonido más actual de grupos de Death Melódico europeos como In Flames o los propios Soilwork. Su cantante Brian Fair, ex-Overcast, con sus fantásticas rastas que le llegaban prácticamente hasta las rodillas, nos demostró que tiene un buen nivel y que sabe perfectamente como se deben alternar las voces guturales con otras más limpias. En poco más de media hora tocaron cinco temas, cuatro de ellos pertenecientes a “The Art Of Balance” su disco más reciente, y si no recuerdo mal solo uno de su anterior “Of One Blood”.

Soilwork

Me resulto curioso el volver a tener a Soilwork por nuestras tierras por tercera vez cuando solo hace seis meses en que los suecos estuvieron por estos lares teloneando a In Flames. Pero bueno su nueva visita estaba más que justificada ya tras este corto periodo de tiempo los Soilwork venían con una suculenta novedad bajo el brazo, su nuevo álbum “Figure Number Five”. Esta vez disfrutaron de un sonido mucho más nítido y se apreciaron con más claridad las partes melódicas, ya que la otra vez estas quedaron prácticamente solapadas por un sonido muy potente pero poco definido. También dispusieron de algo más de tiempo, una hora, en la que tuvieron una especial relevancia tanto los temas de su nuevo disco como los del anterior “Natural Born Chaos”. Tocaron 4 canciones de cada uno de estos discos, del “Figure Number Five”: “Light The Torch”, “Rejection Role”, “Figure Number Five” y “Distortion Sleep”, del “Natural Born Chaos”: la fantástica “As We Speak”, la no menos interesante “Follow The Hollow”, “The Bringer” y “Natural Born Chaos”, quedando solamente para el recuerdo de discos anteriores, “Needlefeast” del “A Predator’s Portrait” y el tema con el que dieron por concluida su actuación, el cañerísimo “Chainheart Machine” del disco que lleva ese mismo nombre.

Javier Salinas –
“JaviFlames”

Children Of Bodom

Con un lleno agobiante a esas alturas de la noche, CHILDREN OF BODOM fueron recibidos de manera impresionante. La sala Razzmatazz 2 era un completo hervidero en el que sudaban publico, banda y paredes a partes iguales. Cuando Alexi Laiho hizo su triunfal entrada en el escenario sacandole la lengua burlonamente al publico, la reacción fue parecida a una erupción volcánica.

Un potente “Needled 24/7” abrió fuego y evidenció que el sonido no iba a ser el mas cristalino del mundo. Pero a la gente pareció importarle bien poco. CHILDREN OF BODOM estaban ahí, dejándose la piel y eso era todo lo que importaba. Por cierto, curiosa camiseta de Alexi Laiho, con la famosa portada de ‘Heidi’ que tantos quebraderos de cabeza dio a los madrileños A PALO SEKO.

Desde el primer momento queda claro que Laiho manda y dirige, y el publico se rinde ante él. Sus uñas pintadas de negro recorren rápidamente el mastil, se comunica con la audiencia y ataca con una ferocidad inusitada todos los temas que el publico espera oir. A su derecha, Alexander Kuoppala suda desmesuradamente mientras maltrata las cuerdas, y a su izquierda Henka T Blacksmith con torso desnudo aporrea el bajo bajo un maléfico manto de luz roja. Detrás, Janne Warman rellena con teclados y Jaska Raatikainen cumple sin demasiadas florituras su labor como batería.

“Hate Me”, “Chokehold”, “Silent Night”, “Lake Bodom” y “You’re Better Off Dead” acabaron de situar a la gente, que a esas alturas estaba completamente entregada a los fineses. Laiho se escuchaba lejano en la voz, y las guitarras formaban una pelota sónica que en algunos momentos era difícil descifrar. Eso sí, la banda invirtió en un par de lasers que, situados sobre dos torres a ambos lados del escenario, marearon a la audiencia durante todo el concierto. Ni PINK FLOYD, vamos.

La banda prosiguió como “Bodom After Midnight”, “Angels Don’t Kill”, “Towards Dead End”, “Deadnight Warrior”,”Kissing The Shadows”, “Bodom Beach Terror”, y un parón en forma de muy prescindible solo de batería. Poco antes hubo uno de teclados cuyo momento álgido fue la interpretación de un fragmento de ‘Eagleheart’ de STRATOVARIUS, con el rugido consecuente del publico.

“Everytime I Die” y “Hate Crew Deathroll” finalizaron un show correcto, que se completó con sendos bises en los que sonaron “Downfall” y “Somebody Put Something in My Drink”. Hasta aquí todo bien, pero cuando la gente miró los relojes y vió que la banda había tocado apenas una hora y cuarto el mosqueo se hizo presente. Además, en esta ocasión no había excusa posible. La sala permite que los conciertos duren hasta medianoche para luego limpiar y abrir discoteca. Pero es que CHILDREN OF BODOM finalizaron su show poco mas allá de las 11 de la noche. Evidentemente, para quien vea los 3 conciertos –SHADOWS FALL, SOILWORK y CHILDREN OF BODOM- el dinero habrá estado bien empleado. Pero quien solo hubiera pagado por ver a CHILDREN probablemente se llevó un mosqueo de buenas dimensiones a casa. Es triste que bandas en la flor de la vida toquen conciertos la mitad de largos que cincuentones de asilo como Bruce Springsteen.