- Fecha
- 25 de mayo de 2003
DIVIDE Y… ¿VENCERÁS?
Y llegó la hora de la verdad, uno de los conciertos más importantes, al menos para quién escribe estas líneas. Las dos bandas tenían una importante reválida ante el público catalán que, a priori, esperaba ver la nueva tripulación que el Sr. Rionda ha embarcado para sus Avalanch y la nueva “troupe” que ha formado Matos con la escisión de los excepcionales Angra. Después del éxito de sus anteriores venidas con sus consiguientes llenazos en el RAZZ II, era previsible una buena entrada, pero una vez allí, mi sorpresa fue totalmente negativa. Parece que André Matos y los nuevos Avalanch no son motivo suficiente para llenar una sala de mediano aforo. Una lástima…
Pero vayamos por partes, pues la noche tuvo grandes momentos.
SHAMAN – RITUAL MÁGICO – 8’5/10
Los tres huidos, Confessori, Mariutti y Matos eran los que a priori pensábamos que iban a quedarse con la esencia de lo que fueron Angra anteriormente. Pero Bittencourt y Loureiro asombraron a medio mundo con el fichaje de Falaschi y un Nova Era que sonaba más a Angra que su anterior Fireworks. Parecía que la partida la ganaban los nuevos Angra de calle, pero Matos es mucho Matos, y sus Shamanes hicieron un ritual a la altura de lo que se esperaba de ellos. Puede que en estudio uno tenga dudas sobre que banda le gusta más, pero en directo no hay duda alguna. Shaman se llevan el gato al agua. Ya no sólo es que la banda funcione, sino que André Matos nunca había cantado tan bien como hasta la fecha, y eso que ya lo había visto con Angra tres veces. Un set-list totalmente orientado a lo que es su nuevo trabajo de debut: Here I Am” y “Distant Thunder” ya apuntaban como ganan en directo y el perfecto estado vocal de Matos. Siguieron con “For Tomorrow” y “Time Will Come” que incluso contó con una intro con flauta. La batería de Ricardo Confessori sigue siendo tan espectacular, con percusiones tribales y virguerías técnicas. Su solo, aunque sencillo esta vez, sigue contando con el elemento circense que tanto deleita al público: la rotación de baquetas en ambas manos a gran velocidad. El teclista que llevan cede protagonismo a André, ya que a este le encanta cantar y tocar el piano siempre que puede. Ejemplo de ello fue la sorpresiva “Lisbon” del Fireworks de Angra, con algún pasaje más endurecido y alguna guturalidad del hermano guitarrista de Luis Mariutti. El peculiar bajista parece que ha decidido moverse más por la escena, algo que se agradece pues parecía fiel devoto de la escuela Ian Hill. Otro recuerdo a Angra fue la imprescindible “Nothing To Say”, que sin quedarles perfecta fue de las más aplaudidas. La caña la puso “Ritual” con una extraña presentación por parte del frontman al estilo predicador de televisión de pago americana. El cierre estaba cantado: un “Carry On” clavado que deja claro quién fue y debería seguir siendo la voz de Angra.
Esperaba un set-list más variado, pues he leído en alguna publicación que habían recuperado el “Livin For The Night” de su etapa Viper y la fenomenal “Hot Patoottie (Bless You My Song)” de Meat Loaf, pero no puede haber quejas después de un directo como este. Esperemos que la banda vuelva como cabeza de cartel y con un set más largo.
AVALANCH: GATILLAZO EXTASIANTE – 7’75/10
El público heavy a veces toma demasiado protagonismo en problemas que en si deberían importarle dos pimientos. Quizá esa es la grandeza o la miseria del género, pero si un grupo se separa y si se dicen de todo en varias publicaciones, hace que la gente tome partidismos innecesarios que perjudican a ambas partes. Avalanch es el vivo ejemplo de ello, y si alguien era capaz de asistir al concierto y juzgar de manera imparcial, la opinión es muy clara… Los nuevos fichajes han aportado una consistencia digna de envidia y os puedo asegurar que hoy por hoy, los “nuevos”, suenan mucho mejor que los clásicos. Compactos y elegantes desde la inicial “Lucero”. Un himno que ya nos trae novedades interesantes: Rionda y Daniel León hacen coros. Hasta ahora el maestro nunca se había encaramado al micro para mostrar sus dotes vocales. La verdad es que sin hacerlo mal si que deberían ensayar un poco más, pues en los Poetas Han Muerto los coros son un elemento clave. Afortunadamente el escaso pero fiel público ayudó al dueto de coristas. Ramón Lage introducía los temas con breves parrafadas dando un toque teatral realmente acertado. En “Cien Veces” quedó claro que las canciones de su último trabajo las borda. “Niño” hubiera sido uno de los mejores momentos de la noche de no ser a que el sampler falló y apenas se oía la narración. Si alguien me sorprendió gratamente fue su nuevo baterista Marco Álvarez, toda una lección de como mandar tras los parches. Continuaron con “Jamás”, pero con “El ángel caído” llegó la primera prueba de fuego para Lage. Sorprendió el hecho de que se haya bajado tanto de tono, y sin hacerlo mal, fue la más deslucida de la noche. Otro de los “momentos” fue la apoteósica “Del cielo a la tierra” con el dueto Matos-Lage pese al fallo inicial, se olvidaron conectar el micro del brasileño. Cayeron también buenas versiones de “Alborada”, mucho mejor en directo, y “El viejo torreón”. De clásicos simplemente “Levántate y anda” que quedó perfecta y “Madre Tierra” fue un final agridulce e inesperado. Apenas llevaban una hora y diez sobre las tablas cuando se abrieron las luces y aparecieron las dos bandas para despedirse.
Entiendo que Lage y Rionda quieran potenciar su nueva etapa, pero olvidar sus dos primeros trabajos me parece un pecado. Mucho fan del grupo les apoya desde La llama eterna y Llanto de un héroe, y el hecho de olvidarlos decepcionó a muchos de los presentes. El poco minutaje sobre las tablas y un set-list mejorable (a mi modo de ver, claro está) fueron la cruz de una velada que nos dejó insatisfechos a la mayoría. Fue un gatillazo placentero que pudo haber sido una noche inolvidable.
La enorme oferta de bandas, conciertos y demás está perjudicando a la escena metal. Si además de todo esto añadimos divisiones entre bandas formadoras de subgrupos que hacen posicionar al fan, llegamos a la estúpida conclusión: ¿Divide y vencerás?, el dicho será cierto en todos los ámbitos excepto en el metal. Como siempre somos la excepción que confirma la regla.








