- Fecha
- 24 de marzo de 2006
Nueva visita de los Barones a tierras catalanas, esta vez en Hospitalet, en la ya casi mítica Salamandra, donde en los últimos tiempos está sirviendo para que bastantes bandas de rock sacien su hambre de directo.
Seguramente poca gente o ninguna de la congregada el pasado viernes no habrá visto ya a Barón Rojo en vivo, una banda que a día de hoy vive exclusivamente de sus conciertos, matizo, de sus notables conciertos, porque desde luego por mucho que pasen los años al nivel de sus shows, instrumentalmente hablando, poca objeción se le puede sacar, luego hablamos más detalladamente sobre esto.
Con una sala a poco de llenar y con tres generaciones en el público, los hermanos de Castro junto a Ángel Arias al bajo y la recién incorporación a la batería del maestro José Martos, salieron a escena a las diez y media de la noche para ofrecernos una descarga de cerca de dos horas y media sin apenas un segundo de respiro. Con un sonido más que aceptable y un público muy entregado en su mayoría, fueron pariendo temas clásicos y no tan clásicos en su versión en vivo, así fueron cayendo temas como El Pobre, Hermano del Rock N Roll, Los Desertores del Rock, Te espero en el Infierno o Incomunicación en la primera fase de la noche.
Nadie duda de la eficacia de Barón en cuanto a ejecución sobre un escenario, como decía, musicalmente casi perfectos, sabiendo transmitir lo que ellos quieren, sabiendo dar a la gente lo que pide y sobretodo, aunque parezca mentira, dejando ver que a ellos “este rollo” les sigue gustando como el primer día, y que nacieron para sobrevivir sobre un escenario. Esto se puede leer en cada acorde que disparan…. Pero amigos, no existe la perfección, y mucho menos en este país, y a Barón les sigue fallando algo, si… exactamente, ya lo sabéis, les falta una VOZ, y creedme que para nada reivindico a Sherpa, que viendo lo que hay es mejor que Sherpa siga su propio camino, aquí nadie necesita una reunión, y menos si esta significa que tengan que dejarlo definitivamente, y yo al menos aun le doy vida a los Barones actuales. Pero no quita que el punto negativo, y muy negativo me gustaría recalcar, es que a los Barones les falta un frontman, un líder, un tío que sepa cantar, que desprenda esa mala leche que los de Castro saben transmitir con sus guitarras pero no con la voz, un cantante que afiance a la banda. Carlos de Castro por más que quiera o lo intente no llega, no interpreta y no lidera y deberían de buscar a alguien, aunque a estas alturas suene a pura utopía.
Volviendo a los temas que sonaron, querría resaltar el tema Cueste lo que Cueste, que por derecho propio se ha convertido en el último gran clásico de la banda, merecidamente y demostrando que cuando quieren lo pueden hacer. Espero que algún día no muy lejano (tiempo les ha sobrado) nos sorprendan con un disco digno de sus inicios. Hasta que llegue ese momento nos conformaremos con Resistiré, Son como hormigas, Las flores del mal, Breakthoven, Siempre estás allí, Hijos de Caín y tantos y tantos clásicos de nuestro rollo.
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Fotos: Sergi Ramos








