- Fecha
- 23 de enero de 2004
Mis dudas eran muchas. ¿Se podría aguantar Steven Adler en pie? ¿Se le caerían los brazos a medio concierto de lo agujereados que están? ¿Qué temas sonarían? ¿Jizzy Pearl imitando a Axl? Y por suerte, tal como entré a Bikini, vi que las otras 800 personas estaban igual de confusas. Esa misma tarde, hablando por telefono con Steven Adler, quien fuera batería de GUNS N’ ROSES en “Appetite For Destruction”, no habría dado ni un duro por el. Fue la entrevista mas patética de cuantas he hecho y no es que el hombre estuviera en estado vegetal, sino que solamente le faltaba hacer la fotosíntesis.
Pero de golpe y porrazo, cuando Adler subió al escenario se produjo un cambio que parecía milagroso. Desde los primeros acordes de “Welcome To The Jungle”, Adler fue una auténtica maquina tras los parches, levantándose tras cada tema a saludar al público, bebiendo únicamente agua mineral, y en un estado de forma –a priori- envidiable. Cuando entré a camerinos, vi de nuevo la triste realidad. Adler está totalmente destrozado y su pasado con las drogas lo ha marcado profundamente hasta el punto en qué uno duda de su integridad mental, pero de todas formas hay algo que merece una felicitación, y esa es su actitud intachable con los fans, algo que el maldito Axl Rose jamás tendrá. Adler firmó autógrafos toda la tarde en una conocida tienda de música del centro de Barcelona y aun así, tras el concierto, subió con el resto de la banda a la entrada de la sala para hacer una firma aún mas masiva en la cual los encargados de Bikini trabajaron de manera árdua para que no se descontrolara la gente.
En cuanto al público, estaba casi íntegramente formado por fans de GUNS N’ ROSES y admiradores de la escena angelina ochentera casi a partes iguales. Ver un concierto como el del pasado viernes es algo que difícilmente sucede en Barcelona muy a menudo. Me explico: Timo Tokki puede tocar la guitarra fantásticamente, pero no hay nada comparable a Keri Kelli (ex – L.A. GUNS) haciendo solos absolutamente histéricos al borde del escenario mientras los fans lo magrean salvajemente y rompiendo todas las cuerdas de su guitarra con sus própias manos para acabar el concierto. Y allí estaban los currantes fijos de la escena angelina: Brent Muscat (ex –FASTER PUSSYCAT)y Kelli a las guitarras, Robbie Crane de RATT al bajo, Jizzy Pearl (RATT, LOVE/HATE) a la voz y evidentemente, todo un ex –GUNS N’ ROSES (con todo lo que ello conlleva) como Steven Adler ala batería.
Con semejante panorama sobre el escenario y la sala a reventar, el inicio de “Welcome To The Jungle” fue totalmente brutal. Apenas se escuchaban los acordes que salían de la guitarra de Keri Kelli debido al griterío del publico y tal como Jizzy comenzó su grito sacado del estómago el público enloqueció, y juraría que todo el mundo cambió de ubicación gracias a las avalanchas y empujones que hubo en ese momento. No se calmó precisamente la cosa con “It’s So Easy”. El público estaba a un volumen muy superior respecto al del sistema de sonido y lo cierto es que la voz de Jizzy y los solos de Kelli apenas fueron perceptibles. Cabe destacar que la banda suena totalmente compacta, sin ni un solo error en todo el concierto.
“Nightrain” trajo buenos recuerdos a todo el público, uno de los temas mejor paridos por GUNS N’ ROSES. Incluso “Outta Get Me” fue recibida calurosamente, pero nada fue comparable a la reacción de la gente cuando comenzó a sonar “Sweet Child O’ Mine”. He de admitir que la interpretación del tema me llegó a emocionar y sin duda, la banda ha aprendido nota por nota a emular a los GUNS clásicos. Adler concretamente, estaba tocando con una pegada impresionante que yo no me esperaba, y aporreando su clásico kit con una rabia inusitada para su estado físico y mental.
Como si no fuera poco escuchar “Appetite For Destruction” casi entero, la banda tocó una adrenalínica versión del “Mama Kin’” de AEROSMITH que bordaron en todos los sentidos. Tras ella, y aunque todo el público les vio, Adler y Robbie Crane se dijeron algo, señalaron su nariz casí al unísono y se rieron amigablemente. Comprendo que tengan sus “aficiones” pero hablar abiertamente de ellas y gesticular al respecto sobre el escenario sin darse cuenta de que la gente los ve es una buena muestra de la situación mental de la gran mayoría de la banda.
Recordando tiempos mejores, sonó un emotivo “Knockin’ On Heaven’s Door”, coreado ampliamente por el publico. Brent Muscat se limitó a su papel de segundón rítmico, porque era imposible superar a un Keri Kelli absolutamente desbocado corriendo de un lado a otro del escenario. Y también desbocado tras la batería estuvo Adler en “My Michelle” demostrando que no ha perdido en absoluto su estilo. Adler es un batería de la vieja escuela, con clase, estilo y pegada, y las tres cualidades las demostró sobradamente sobre el escenario. Y mas leña para la hoguera: “Mr. Brownstone”, “Rocket Queen”…y antes de que el publico se deshidratara, la banda se largó del escenario. Adler salió a dar la mano a las primeras filas y su roadie lo retiró bruscamente de allí en un gesto que no entendí demasiado. Pero aún quedaba un poquito mas.
“Sin City” de AC/DC abrió los bises, con la audiencia totalmente arrodillada (figuradamente,claro) ante la potencia de la banda en directo. Es curioso como en Estados Unidos este tipo de formaciones son repudiadas y aquí llenan salas de medio aforo como Bikini. Me temo que la respuesta es simple: quí no suelen venir y en Los Angeles deben estar hartos de ver a Keri Kelli y compañía en cualquier lugar. Y a proposito de Los Angeles, “Paradise City” cerró el concierto de una manera histórica.
Hacía mucho tiempo que no veía tanta pasión en escena, tanta entrega, tanta locura, y tanta maestría. Es cierto que Jizzy no estuvo muy acertado en los últimos temas y que su garganta se estaba resintiendo, pero ¿a quien le importa? De hecho, no se puede criticar a Jizzy por tener una mala noche. Los fans ciegos de los nuevos GUNS fueron capaces de decir que el concierto del Rock In Rio 2001 fue un buen concierto y quedarse tan anchos, cuando Axl Rose a duras penas podía cantar sin hacer reir a quien le escuchara, así que lo minimo que alguien como Pearl merece es respeto. No siempre se puede ser bueno sobre el escenario.
¿Una opinión? Uno de los conciertos del año que acaba de empezar. Ni mas ni menos. Y es que el legado de GUNS es mucho legado.
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Fotos: Sergi Ramos
















