Conspiranoia, glitch y drone estroboscópico: el voraz invierno de Obsidian Kingdom
Alrededor de las tres y media, los aledaños del Teatro Barceló de Madrid se inundaron a una velocidad vertiginosa de los amplificadores, los instrumentos y el material de iluminación que atestaban la furgoneta – furgoneta que se evaporó en cuestión de segundos de la entrada del recinto. Dentro esperaban media docena de técnicos que armaron el escenario en cuestión de pocos minutos; la maquinaria de Obsidian Kingdom, formada por diversos paneles de luz y grandes proyecciones glitch, estaba lista para enseñar las fauces.





