Yngwie Malmsteen: eres muy bueno y muy soporífero
Malmsteen siempre fue un tipo capaz de lo mejor y lo peor, capaz de desatar pasiones incontroladas entre sus más acérrimos y a la vez dar argumentos suficientemente solventes a sus detractores para odiarle un poquito más si cabe. Si bien es cierto que con los años parece haberse calmado un poco (la sobriedad ha suavizado su temperamento), el gigantón sueco sigue siendo poseedor de uno de los egos más decididamente inflados y desatados de la galaxia rockera.










