Hay algo que es bastante significativo tras conocerse en el día de ayer la muerte del legendario Lars-Göran Petrov, LG Petrov o simplemente Petrov.

En los mensajes lamentando la muerte de una de las leyendas por excelencia del death metal y del death metal sueco concretamente, todos coincidían en que Petrov era de esas personas que siempre tenía una sonrisa de oreja a oreja en su cara. En las anécdotas que han recordado amigos de profesión, periodistas o fans del cantante de origen macedonio, siempre se encontraba alguna charla en tono jocoso o alguna invitación a conversar sobre ti, nunca sobre él.

LG Petrov Entombed AD

LG Petrov (Foto: Björn Olsson)

Es vital recordar sacar el cuaderno anecdotario y comprobar como más allá del artista se encontraba una persona que podía bromear poniéndose una txapela sobre el escenario de su último concierto en Bilbao o diciendo que quería ir a la playa en Zaragoza. Todo eran risas, todo era un chiste, disfrutaba simplemente en el escenario.

Una carrera de lo más variada

Hablar de Lars-Göran Petrov es hacerlo de una persona que indagaba siempre en la música, que estaba enamorado de su profesión y así lo demostraba. Desde que compartiese en Morbid el mítico ‘December Moon’ junto con otra leyenda como Dead de Mayhem, pasando por el ‘Premature Autopsy’ de Nihilist y luego, en su conversión, con uno de los pilares del death metal, en reglas generales, como es el ‘Left Hand Path’ de 1990. En todas sus etapas disfrutó al máximo.

Recorrer la senda de Petrov en lo musical es hacerlo con un músico que si bien en directo te brindaba una oportunidad única de demostrar el talento, la actitud y la capacidad vocal, también fuera de él te hacía disfrutar como un enano. El registro de voz que poseía, esos tonos gruñosos y cavernosos que quedaban como anillo al dedo con las letras, le hacían poseedor de llevarse aplausos muy merecidos: pero él no se quedaba nunca ahí.

En Morbid ejecutó su trabajo como baterista con tan solo 16 años y lo hizo de una forma extraordinaria. Más tarde se encargó de ponerse el mono de trabajo con los teclados en discos como ‘To Ride, Shoot Straight and Speak the Truth’ o ‘Inferno’ de Entombed, en 1997 y 2003 respectivamente. Petrov era alguien que había nacido para esto y lo demostró hasta el punto de nunca querer rendirse por ofrecer mejoría a la vez que durante el camino se lo pasaba de lujo.

La prueba de esas variaciones y de no encasillarse está mucho más allá de los conceptos creados con Entombed. Sus colaboraciones con grupos como Amon Amarth, Volbeat o The 69 Eyes hacía comprobar que las variaciones de registro son claves para entender la figura de Petrov más allá de lo humano y más allá del legado que deja con Entombed y, en muy menor parte, con Entombed AD.

Porque de todas formas se podrá decir que Entombed AD ya no eran lo mismo, pero cualquiera que pudiese haberlos visto tendrá la dicha de decir que su trabajo en directo seguía estando a un nivel excelente por parte de toda la banda, pero especialmente por parte de Lars.

Rompiendo esquemas

LG Petrov fue un completo destructor de esquemas predeterminados tanto en lo musical como en lo personal. En lo musical porque poseía una voz que para el death metal resultaba un tanto extraña, con una nebulosa que irradiaba un toque punk pero que seguía siendo de lo más valida para el género, es más, era una voz completamente distinta y a la gente siempre le gustó eso.

En lo personal, Lars era rompedor porque no era el típico músico rudo y cortante, si no que más bien era el músico que se ponía a hablar contigo o esa rara avis que te transmite una confianza sincera desde el minuto uno. Se mirase por donde se mirase, con el deceso de Petrov se va una figura que deja más de 30 años de material musical a las espaldas pero que también deja un poso negativo para todo aquel que hubiese tratado con él. Un diez en todos los sentidos.

Juanma García