El lanzamiento del primer disco de Helloween con Kiske y Hansen en sus filas desde los venerados ‘Keepers Of The Seven Keys’ ha causado un revuelo pocas veces visto en el mundo del power metal en los últimos años. Sin embargo, la etapa con Andi Deris como único cantante ha sido mucho más fructífera de lo que algunos se empeñan en decir. Os dejamos el top 10 de la época 1994-2015 como prueba irrefutable.

De plena actualidad por la salida de su disco homónimo, el primero con la formación denominada ‘Pumpkins United’, Helloween se encarama, por fin, a conseguir una popularidad y reconocimiento que hace tiempo que deberían haber logrado si nos atenemos a la calidad de su discografía. Es cuanto menos curioso el hecho que haya sido necesaria la vuelta de dos de sus miembros clásicos –Kai Hansen en la guitarra y Michael Kiske en tareas vocales- para que puedan jugar en la misma liga que Judas Priest o similares, como cabezas de cartel de unos festivales que deberían volver el próximo 2022.

Pero echemos la vista atrás: después de haber sentado las bases del speed/power metal con sus tres primeros discos y de haber vivido una época de confusión tras la salida de Kai Hansen en 1989 -que dio como resultado un par de álbumes de los que casi nadie se quiere acordar- y de Michael Kiske 4 años más tarde, los germanos Helloween buscaron en la figura de Andi Deris (ex-Pink Cream 69) el sustituto para el otrahora rubio cantante.

Al igual que le sucedió a AC/DC o Iron Maiden, ante la necesidad de encontrar nueva voz se decantaron por no contratar a un calco de su predecesor -que habría sido lo más sencillo por su parte-, lo que desembocó en diferentes opiniones de sus seguidores clásicos, que se alargaron en el tiempo hasta el final de la etapa con Deris como único cantante. Pero, aunque la sombra de los ‘Keepers Of The Seven Keys’ siempre fue exageradamente alargada, hay muchos fans que prefieren la etapa posterior, más heavy y oscura, y en donde discos como ‘The Time Of The Oath’ o ‘The Dark Ride’ marcaron a una nueva generación.

La siguiente lista recalca las 10 mejores canciones de los 10 discos que van desde ‘Master Of The Rings’ hasta ‘My God-Given Right’ que no deben faltar en ninguna playlist dedicada a Helloween. ¡Empezamos!

10. Steel Tormentor (The Time Of The Oath , 1996)

Pese a no ser lanzada nunca como single del gran ‘The Time Of The Oath’ -para muchos la gran obra maestra de la etapa Deris-, “Steel Tormentor” se ha consolidado como una de las composiciones destacadas de la obra, gracias a sus pegadizas líneas vocales y una riqueza musical que la convierten en un valor seguro para sus directos. 

La pudieron disfrutar aquellos que asistieron a la gira de presentación de ‘Straight Out Of Hell’ en 2013, donde la banda decidió rescatarla del baúl de joyas olvidadas. Compuesta por Deris y Michael Weikath, un dúo que en raras ocasiones suele fallar, el verdugo de acero sigue siendo de las favoritas del respetable 25 años después de su salida.

9. If A Could Fly (The Dark Ride, 2000)

Con el comienzo del nuevo milenio, Helloween decidió incluir nuevos matices en sus canciones. ‘The Dark Ride’ supuso un giro hacia lo oscuro y casi gótico, con tempos más pausados, guitarras dropeadas y la voz de Deris bajando de registro con respecto a sus tres predecesores. Y dentro de los 12 cortes que contenía el disco sobresalía uno por encima de todos: “If I Could Fly”.

El teclado del inicio muestra una composición que se mueve en la fina línea entre medio tiempo y power ballad, con una letra humanista que insta a luchar para conseguir tus propósitos: “Sin miedo, sin dolor, nadie a quien culpar, lo intentaré solo”. Es una rara avis en su discografía, porque el siguiente trabajo, ‘Rabbit Don’t Come Easy’ (2003), ya volvía a sus sonidos más clásicos. Fija en los setlist del grupo todavía hoy. 

8. Are You Metal (7 Sinners, 2010)

Pocas veces el título de una canción define tan bien su sonido. En “Are You Metal” solamente se encuentra auténtico heavy sin cortar, con riffs afilados como cuchillas y una batería pseudo thrasher atronadora. Heredera de lo que Judas Priest inició en 1990 con ‘Painkiller’ (y de los que grupos como Primal Fear hicieron y hacen gala), el single de ‘7 Sinners’ busca el sonido más moderno del heavy más clásico. 

Este fue el punto de inflexión hacia una nueva etapa donde las calabazas lanzaron álbumes que, si bien estaban lejos de la excelencia de sus obras magnas, suponían una mejora sustancial con respecto a la década anterior -la menos inspirada de su historia-. Y “Are You Metal” tiene el privilegio de ser una de las preferidas del público más joven de Helloween, lo cual no deja de ser un indicio de su importancia.

7. Power (The Time Of The Oath, 1996)

El resurgimiento definitivo de Helloween vino de la mano de ‘The Time Of The Oath’, donde se encontraba esta “Power”, que confirmaba que la banda sabía hacer singles melódicos y accesibles, incluso radiables. Poco más de 3 minutos, donde unas estrofas y un estribillo que se te quedan en la cabeza en la primera escucha, listo para corear a viva voz en los conciertos, la convierten en ese maravilloso himno que la eleva al estatus de mayor hit de la etapa Deris -en dura competencia con otra del mismo disco de la que pronto hablaremos-.

 

6. Burning Sun (Straight To Hell, 2013)

Pura épica de la mano de Michael Weikath. Aunque el videoclip del disco se lo llevara “Nabatea”, no se puede olvidar que el primer adelanto de ‘Straight To Hell’ fue este “Burning Sun”, donde toda la formación raya un nivel sobresaliente. Con Sasha Gerstner ya como segundo guitarra y Daniel Löble en la batería, Helloween se sacó de la manga pura magia en una canción que el tiempo ha relegado a una posición demasiado secundaria.

La melodía inicial, la voz rasgada de Deris, el solo, el glorioso estribillo. Nada sobra en esta composición, que es de obligada escucha si eres de aquellos que ha pasado de puntillas por toda esta etapa del anteriormente quinteto germano. Una de las grandes joyas escondidas de su discografía.

5. When The Rain Grows (Master Of The Rings, 1994)

Después de la marcha de Michael Kiske todo se volvió desconcierto en el mundo Helloween. El fichaje de Andi Deris suponía una incógnita mayúscula, debido a las pocas similitudes con su predecesor. Los fans estaban nerviosos; la banda estaba nerviosa. Pero el renacimiento fue absoluto, y “When The Rain Grows” fue uno de los culpables de tal hecho. La contundencia de su sonido poco tenía que ver con lo que se había visto en ‘Chamaleon’ o ‘Pink Bubbles Go Ape’. La inspiración había vuelto por la puerta grande.

Aquí es la batería quien da la entrada, con un break que era la antesala de lo que se venía encima -ojo al bajo de Markus Groffkopf, siempre presente, pocas veces valorado-. El cabalgue de las guitarras, con un sonido más grave de lo habitual en comparación a las del Helloween más clásico, desemboca en un estribillo hecho para cantar a viva voz. Definitivamente, estaban de vuelta. 

4. Sole Survivor (Master Of The Rings, 1994)

Siguiendo la estela de lo comentado en el tema predecesor, “Sole Survivor” es otra de las principales artífices de atraer a una gran cantidad de nuevos fans a mediados de los ‘90, muchos de ellos demasiado jóvenes para haber vibrado con ‘Walls of Jericho’ o ‘Keepers Of The Seven Keys’; otros, amantes de composiciones más pesadas, a los que el happy metal primigenio no satisfacía lo suficiente. 

Una vez acabada la intro “Irritation (Weik Editude 112 in C)”, ‘Master Of Rings’ daba el pistoletazo de salida con la canción del único superviviente, con un Andi Deris en un estado de forma extraordinario. Heavy y pegadiza a partes iguales, la composición fue recuperada para la última gira de Helloween, y según se pudo ver en la reacción de los fans, no ha perdido ni un ápice de magia en estos últimos 25 años. Imprescindible.

3. Falling Higher (Better Than Raw, 1998)

‘Better Than Raw’ igualó la epicidad de su predecesor, y todavía le quedaron fuerzas para aumentar la apuesta. Y aunque los singles fueron los exitosos “I Can” y “Higher Lord”, nada se puede equiparar a la maestría que desprende “Falling Higher”, sin duda, una de las canciones más infravaloradas de su carrera. La simpleza de su estructura es parte de su virtud, ya que en ningún momento sientes la necesidad de desconectar, todo está en su sitio en el momento adecuado. Los grandes solos de Grapow y Weikath ponen la guinda al pastel. Una vez que caes en su red es imposible desprenderse de ella.

 

2. Forever And One (The Time Of The Oath, 1996)

La balada más famosa de Helloween -si, más que “A Tale That Wasn’t Right”, principalmente fuera del circuito heavy- está construida desde un principio para ser un hit en potencia, de esos que la MTV ponía sin cesar a mediados y finales de los ‘80. Pero claro, estamos hablando de 1996 y de Helloween -que no tenía el beneplácito de las grandes compañías ni del respetable más mainstream- por lo que el éxito conseguido fue, probablemente, mucho menos al merecido. La siempre manida frase de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado.

La composición arranca con teclado y guitarra acústica, que arropa la voz más aterciopelada de Andi Deris. Para cuando llega el clímax, con ese estribillo que pone los pelos de punta, la distorsión ya se adueña del tema, que juega con las subidas y bajadas de intensidad a su antojo. No es casualidad que esta sea la canción de los germanos que le gusta a aquellos con cero interés en el power metal. La etiqueta ‘Para todos los públicos’ no siempre es negativa.

1. The King For A 1000 Years (Keepers Of The Seven Keys: The Legacy, 2005)

El hecho de que Helloween se aventurara a hacer la tercera parte de sus discos más emblemáticos quince años después, con otro cantante y en una etapa de claro declive, no deja margen a la duda: el objetivo era puramente comercial y de marketing. La marca ‘Keepers Of The Seven Keys’ aseguraba a la banda un reconocimiento de público y medios, simplemente por la duda de si esta secuela llegaría a la calidad de los originales. Y, aunque si bien las expectativas fueron altas, el resultado no llegó, ni por asomo, a lo esperado.

Sin embargo, y quizá como único aspecto positivo que podemos encontrar en este trabajo, la canción que abría el plástico era una auténtica joya. Los más de 13 minutos de “The King For A 1000 Years” contienen todo lo necesario para que se catalogue como obra maestra. Desde partes acústicas hasta auténticos momentos de speed metal y un sinfín de arreglos de toda índole que logran sacar una sonrisa el más escéptico con la etapa de Andi Deris. Si piensas que no es tan buena, dale otra escucha. La merece.

Jano Carbia