Bajo un sonido más heavy y melódico que sus anteriores trabajos, Judas Priest dio en la tecla con 'Screaming for Vengeance'. El octavo álbum de estudio dese los ingleses se publicó el 17 de julio de 1982 y vendió más de cinco millones de unidades en todo el mundo. Himnos como "You Have Got Another Thing Comin'" o "Electric Eye" tienen parte de culpa.

Tras el éxito de ‘British Steel’, Judas Priest volvieron rápidamente al estudio para dar forma al que sería “Point Of Entry”, un disco menos brillante y más irregular pese a contener himnos como “Hot Rockin’” y “Heading Out the Highway”. Pero a su vuelta de la gira de presentación del trabajo, Priest se metieron directos en los Ibiza Sound Studios de Ibiza, donde muchas bandas británicas grababan en los años 80 por cuestiones de impuestos. Bajo la habitual producción de Tom Allom la banda dio forma a un trabajo mucho más cuidado y pulido que el anterior, con un sonido más heavy y melódico que el del anterior disco.

El disco, editado en pleno julio de 1982, fue un éxito comercial fulgurante para una banda que había visto como muchos de los grupos que venían detrás de ellos se llevaban la gloria. ‘Screaming For Vengeance’ equilibró el partido y a la postre llegaría a vender más de cinco millones de unidades en todo el mundo. Gracias, en parte, al éxito del single “You’ve Got Another Thing Coming”  y a una colección de temas muy equilibrada donde brillan con especial luz “Electric Eye”, la rápida “Riding on the Wind”, la propia “Screaming for Vengeance” e incluso la versión de Bob Halligan “(Take These) Chains”, que sería el intento de Priest por obtener un single  más comercial -y que nunca llegaría.

Otros como “Devil’s Child” se han convertido en temas que la banda recupera ocasionalmente en sus directos para contentar a los acérrimos que no se conforman solo con los hits. Un disco donde el vocalista Rob Halford pone a prueba su voz con algunos de los agudos más tremendos que había efectuado hasta la fecha. Y lo más importante: fue el disco que hizo de Judas Priest un gran nombre en Estados Unidos, colándose en el puesto 17 de las listas de Billboard y dando lugar a una gran gira que tuvo su cúspide con la participación de la banda en el US Festival de California en mayo de 1983 junto a Van Halen, Motley Crue y Scorpions. Todo un despertar para el heavy rock en Estados Unidos que nunca más se ha vuelto a repetir.

Sergi Ramos