El 11 de noviembre de 1969, Jim Morrison fue arrestado en Phoenix, Arizona, por conducta violenta y viajar borracho en un avión.

El cantante de The Doors iba camino de un concierto de los Rolling Stones junto al actor Tom Baker. Ambos pasaron la noche en la cárcel, y salieron bajo 2.500 dólares de fianza.

Soy el Rey Lagarto, puedo hacer lo que sea

The Doors fue una banda que sacudió al mundo en Los Ángeles en 1965 basados en una mezcla de rock blues y psicodelia que incluso aunaba elementos del jazz y el flamenco. Contaban con el talentoso Ray Manzarek a los teclados y la genialidad de John Densmore y Robby Krieger. Sin embargo hubo una figura que acaparó definitivamente el show, y esa fue la de Jim Morrison. Tenía un magnetismo único sobre el escenario. Más allá de un showman, Manzarek lo calificó de chamán.

Considerado por la crítica y los admiradores como uno de los cantantes más representativos e influyentes de la historia del rock, aunque no vivía un estilo de vida absolutamente limpio, rápidamente cayó en la categoría de estrella del rock problemática. Fue arrestado numerosas veces por estar borracho o fuera de control, pero una vez sucedió a más de 30.000 pies de altura.

Jim Morrison arrestado

Rolling Stones tocaban en el Veterans Coliseum en Phoenix, un lugar que había dado a Morrison una prohibición permanente. Jim ya estaba en un proceso encaminado a una espiral decadente de excesos y locura y no estaba lidiando bastante bien con las acusaciones que habían recaído sobre él -por obscenidad durante un concierto en Miami-. Tom Baker a su vez, era un actor fuera de control y bebedor serio (no suponía la mejor pareja de vuelo para su ya turbulenta vida).

El futuro es incierto y el final está siempre cerca

Jim Morrison se metió en problemas cuando fue detenido por el FBI después de aterrizar en Phoenix, Arizona, el 11 de noviembre de 1969. Morrison iba junto a su amigo, el actor Tom Baker, al concierto de los Rolling Stones, y ambos habían estado bebiendo y molestando a las azafatas. Fueron arrestados al pisar el suelo de Arizona por ebriedad y alteración del orden público en el avión. Tom y Morrison pasaron la noche en la cárcel y fueron liberados bajo fianza de 2.500 dólares.

Este evento, junto con otros ocurridos entre 1967 y 1969, metieron a Jim Morrison en muchos problemas con la ley y precipitaron de forma vertiginosa la carrera de The Doors a su desaparición. En 1969 Morrison ya tenía una afamada reputación en las oficinas del FBI y en 1971 abandonó los Estados Unidos para vivir sus últimos días en París (Francia).

Jim Morrison tan sólo estaba explorando los límites de la realidad, porque como William Blake, siempre quiso saber qué pasa más allá de lo terrenal, las puertas de la percepción. Por encima de todo era un ser inteligente y sensible, un genio con el alma de un rebelde que cuando exteriorizó las regiones de las imágenes y los sentimientos adquirió las formas más perversas. Alcanzó las cotas más altas de la libertad y canceló su suscripción a la resurrección.

Adney Sid