Los efectos de la controversia sobre Rammstein y los presuntos delitos sexuales de Till Lindemann siguen generando reacciones.

Alrededor de 2.000 mujeres se manifestaron el pasado 26 de julio frente al estadio Ernst Happel de Viena antes del concierto de Rammstein. La acción simbolizaba el rechazo existente hacia el grupo de metal industrial alemán desde que se generase una enorme polémica alrededor de los presuntos abusos del vocalista Till Lindemann hacia diversas mujeres que ahora se habrían atrevido a denunciar.

Bajo el lema de “no puede haber escenario para quienes perpetran”, la manifestación discurrió con algunos altercados frente al estadio vienés, donde la banda actuó el miércoles y el jueves y donde, además, preveían grabar un DVD en directo de la gira. Algunos fans se acercaron a la manifestación para ridiculizarla y se quitaron la ropa frente a las mujeres en la manifestación, insultándolas a poca distancia, lo que motivó una actuación preventiva de la policía para separar a ambas facciones.

Una petición de cancelación de los conciertos creada en la red recogió más de 17.000 firmas aunque ni los organizadores ni el grupo decidieron cancelar los shows. Similares peticiones han existido sobre los conciertos en Berlín y otras ciudades alemanas desde que estalló la polémica a finales de mayo.

Posicionamiento político

El partido ecologista Los Verdes, miembros de la coalición de gobierno en Austria, se posicionó en contra de la celebración de los conciertos. “No es un espacio seguro para todas las personas” declaró a la agencia EFE Hanna Zach, portavoz de la agrupación política. “Tenemos que ir alli y gritar fuerte, porque mucha gente va a acudir a los conciertos”.

“Habría sido un símbolo muy potente que el estadio estuviese vacío”, reconoció una de las manifestantes a la agencia EFE. Lamentaba que no haya sido suficiente que “muchas mujeres hayan acusado a Till Lindemann de agresiones sexuales” mientras que han dado por validas las justificaciones del líder de la banda. “Es horroso que la gente, con toda la información que tiene, decida seguir viniendo al concierto”.

Dos meses de controversia

La primera mujer que cuestionó los sistemas que Till Lindemann y Rammstein presuntamente usaban para captar mujeres jóvenes a las que invitar a “afterparties” en sus conciertos fue la irlandesa Shelby Lynn, quien inició un auténtico vendaval de rechazos a la banda alemana por parte de mujeres de todo el mundo.

Desde ese momento afloraron testimonios de varias mujeres que habían sido, presuntamente, víctimas de dicho sistema, al frente del cual, estaría una mujer rusa llamada Alena Makeeva, quien se encargaba de seleccionar a las chicas y actuaba como “directora de casting”. La fiscalía alemana inició una investigación el pasado mes de junio ante denuncias de terceros, pero no de las directamente implicadas en los abusos.