Las imágenes de los dos conciertos que ofrecieron The Flaming Lips en su ciudad natal han dado la vuelta al mundo, porque no era un show normal.

En épocas se pandemia el ingenio sirve para poder realizar ciertas actividades sin poner en peligro la salud individual y colectiva de cada persona. Para poder realizar conciertos se han ofrecido varias alternativas. Además de celebrar eventos en los que se cumplen con medidas de seguridad (distanciamiento social, uso de mascarillas y geles hidroalcohólicos, etc), algunos organizadores han llegado a preparar shows en los que el público se sitúa en plataformas compartidas con convivientes. Ahora llega otro ejemplo un tanto extraño, aunque no tanto como los tiempos actuales.

Un concierto de burbujas gigantes

La banda The Flaming Lips ha sorprendido por su ingeniosa y loca forma de ofrecer un concierto en vivo. Aunque la formación de Oklahoma ya lleva dos décadas metiendo este espectáculo en sus directos (sus miembros se meten en una burbuja gigante y se lanzan al público) ahora parece el momento más apropiado para hacerlo. No solo los componentes se introducen en esta ‘space bubble’, sino también todos los miembros de público. Las imágenes de los dos conciertos que han ofrecido en su ciudad natal ya han dado la vuelta al mundo.

Los inconvenientes

Aunque en primera instancia parece divertido e ingenioso, la idea no está exenta de ciertos inconvenientes. Los asistentes pueden agruparse con un máximo de tres personas convivientes en una misma burbuja, pero el tiempo de oxígeno es limitado (una hora y diez minutos), por lo que el grupo tuvo que medir los tiempos de su actuación contrarreloj.

Si algún asistente desea ir al baño en pleno show, tendría que avisar a un miembro de seguridad para que le escolte, lo que supone una pérdida excesiva de tiempo de desplazamiento. Eso sí, la burbuja va equipada con un altavoz para escuchar el concierto, una botella de agua, un ventilador a pilas y una toalla. Algo es algo.

The Flaming Lips ofrecieron estos dos conciertos sin problemas y sin ningún percance digno de mención, aunque su líder Wayne Coyne reconocía que fue “extraño y restringido”. También fue algo costosa, habría que añadir.