El líder de Foo Fighters recuerda una gran anécdota que tiene como co-protagonistas a los fallecidos hermanos Abbott de Pantera.

Son días de confinamiento para todo el mundo, también para los músicos. Además de ofrecer conciertos online o algunos directos a través de las redes sociales, la variedad de actividades que desarrollan es innumerable. Dave Grohl, líder de Foo Fighters, se ha puesto a darle a la tecla y nos ofrece sus “Dave’s True Stories”. El artista norteamericano está demostrando que puede escribir un libro de anécdotas sin problemas.

El día que Dave conoció a Pantera

La historia es de sobra conocida por los seguidores de Dave Grohl, pero es la primera vez que ahonda en tantos detalles. Comienza su relato recordando el día que Foo Fighters fueron invitados a tocar en el Ozzfest, festival que cerrarían Korn. No se muerde la lengua a la hora de reconocer que estaba nervioso porque su banda actuaría después de Pantera, pero “el dinero era bueno y los Foo aceptaron el desafío”.

Grohl recuerda que Pantera destruyó el escenario antes de su show y, afortunadamente hicieron una gran actuación sin ninguna incidencia. Los miembros de Pantera los esperaba para recibirlos una vez que bajaron del escenario.

“Nos llevaron como a una casa en llamas”, rememora en su relato el arista estadounidense. “Cualquiera que haya tenido el honor de pasar un rato con Pantera sabe que no es para los débiles de corazón. En primer lugar, nunca ha existido una banda más acogedora, más hospitalario y más real que Pantera. No importaba quién eras, qué hacías, de dónde eras, te daban la bienvenida, te ponían una cerveza en la mano, un trago en la boca y te hacían reír más fuerte de lo que nunca lo habías hecho. Hasta que terminas vomitando todo de nuevo y tienes la resaca más aplastante de tu vida a la mañana siguiente”.

La fiesta continuaba otro día, ¿o no?

Finalmente le dieron una invitación para el club de striptease de los hermanos Abbott, tanto a él como a su compañero de banda Taylor Hawkins. Ambos decidieron aprovechar un viaje a través del país con dirección a Virginia, haciendo todo lo posible para desviarse hasta Dallas.

Al hacer una parada en Barstow como parte de su viaje, Grohl perdió accidentalmente su billetera en una estación de servicio. En lugar de duplicar los cientos de millas para recuperar la cartera, avanzaron hacia Dallas, y el portero del club les negó la entrada porque Grohl no tenía documento de identidad o su tarjeta de invitación.

“Creo que esto es lo que la gente llama ahora un ‘epic fail’, en aquel entonces se le llamaba ‘sándwich de mierda humeante’ y teníamos que comernos hasta el último bocado”, confiesa el ex batería de Nirvana. Pero el destino le volvería a recordar esta historia una década después. Grohl se encontraría con una mujer diez años más tarde cuyos padres eran los dueños de la estación de servicio donde se dejó su billetera y se la devolvió: “Mi entrada dorada, mi llave al club, como un cuchillo clavándose en la espalda. Tuve que sonreír. Esto hizo que valiera la pena”.

Termina su historia recordando a los hermanos Abbott ya que “cada recuerdo que tengo con ellos es incalculable. Soy muy afortunado de haberlos conocido, aunque solo fuera un poco”.